COLEGIO INTERAMERICANO DE DEFENSA

Fuerte Lesley J. McNair

Washington D.C

 

 

 

TRABAJO DE INVESTIGACION ACADEMICA

 

 

 

 

 

 

TEMA:  EL TRATADO INTERAMERICANO DE ASISTENCIA RECIPROCA (T.I.A.R.) Y LA SEGURIDAD HEMISFERICA.

 

 

 

 

POR

CNEL. CAMILO FINO RODRIGUEZ

EJERCITO DE COLOMBIA

 

 

 

 

 

 

 

WASHINGTON D.C MAYO DE 2000

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

I.         INTRODUCCION

 

 

El fin de la guerra fría, la profunda transformación y la disolución del bloque soviético, volviendo obsoleta la amenaza militar soviética como hipótesis de conflicto, eje central del sistema interamericano, así como el surgimiento de nuevas amenazas hacen necesario la redefinición de la seguridad del hemisferio.

 

A pesar que con el Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca se han podido resolver  numerosas situaciones que ponían en peligro la paz y la seguridad del continente, se ha observado en las últimas décadas, la pérdida de su vigencia y su  inoperancia.   Hechos como el caso de las Malvinas,  y en especial,  el cambio ideológico de concebir a la amenaza en la época de la creación al tratado a la actual y de vislumbrar  nuevas tendencias de seguridad focalizadas más en  lo económico que a una supuesta amenaza exterior, exige y reclama, contar con una nueva visión del Sistema Interamericano de Seguridad.

 

Además, el  instrumento que se propone debe hacer frente a las nuevas tendencias de la comunidad internacional no previstas por el TIAR. A partir de la terminación de la Guerra Fría y la crisis de la Unión Soviética, se inicia a percibir claramente la interdependencia entre las naciones del mundo lo cual se ve reflejado en la globalizacion de la economía, la multipolaridad tecnológica, el surgimiento de los nacionalismos y la emergencia de los conflictos regionales y locales con el debilitamiento de los Estados.  

 

En consecuencia, se pretende en el presente trabajo, argumentar la siguiente tesis: El tratado Interamericano de Asistencia Recíproca – TIAR,  debe  ser dejado de lado para crear un nuevo instrumento de Seguridad Cooperativa que permita garantizar la solución pacífica de los actuales conflictos que afecten una determinada nación o región en el hemisferio o al conjunto de Estados Americanos.

 

Se cree que es importante y urgente avanzar en el estudio de las nuevas tendencias de seguridad con el fin de  concretar un nuevo modelo que  aporte mecanismos y procedimientos al sistema de seguridad internacional.  En el momento, en que los países miembros de la OEA tengan  que redefinir los elementos de su visión de la seguridad nacional en aras de afrontar decididamente los retos del Siglo XXI, deben tener en cuenta sus principales necesidades y verdaderos intereses. Por un lado,  los principales problemas del siglo XXI, como la pobreza  al menos en Latinoamérica no han tenido solución; por otro lado, no hay un verdadero enrumbamiento hacia el  desarrollo por parte de los países del continente.

 

 

 

 

 

 

 

 

PRIMERA PARTE

 

 

II.               EL TRATADO INTERAMERICANO DE ASISTENCIA RECIPROCA.

 

            (Río de Janeiro 15 de agosto al 2 de septiembre de 1947).

 

El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca - TIAR -, suscrito en el Estado de Río de Janeiro (Brasil) el 2 de septiembre de 1.947, se originó en la experiencia adquirida por los Estados Americanos durante la Segunda Guerra Mundial, para rechazar toda agresión proveniente de un país extra-continental.   Para hacer frente a las amenazas de los países del Eje, se perfeccionó un mecanismo de consulta y de recíproca defensa del hemisferio mediante la     “ Declaración de Panamá “, adoptada en 1.939  en la primera reunión de consulta, y en la segunda reunión de consulta en la Habana en 1.940, que lleva por título “ Asistencia Recíproca y Cooperación Defensiva de las Naciones de América”, se avanzó en la posición americanista (intereses de Estados Unidos por constituir un frente a una amenaza extra-continental).  Se consolida el proceso en México; en la conferencia interamericana sobre la Guerra y la Paz, en 1.945.  Su objetivo principal: evitar que los Estados Americanos quedaran desprovistos de un sistema de seguridad colectivo.[1]

 

Los conceptos que caracterizan al Tiar  condensan la historia de América desde que las naciones latinoamericanas lograron su independencia y libertad y constituye un punto importante en el desarrollo jurídico del sistema interamericano. Es el resumen de muchos anos de buscar los mecanismos para convivir en paz y actuar contra  las agresiones. Es el compendio de todas las leyes, disposiciones actas alianzas, convenios y en fin toda la filosofía que busca –como lo expresa la carta de la O.E.A –“lograr un orden de paz y de justicia, fomentar la solidaridad, robustecer su colaboración y defender su soberanía, su integridad territorial y su independencia”.

 

Sin lugar a dudas la filosofía del Tiar tiene su origen en 1826 cuando por iniciativa del libertador Simón Bolívar presidente para la época de la república de la gran Colombia, se convoca el congreso latinoamericano en la Ciudad de Panamá, donde se aprobó EL TRATADO DE UNION LIGA Y CONFEDERACION. A la mencionada conferencia asistieron los Plenipotenciarios de la Gran Colombia (constituida en la época por Colombia Venezuela, Ecuador y Panamá), México, Perú (incluido el alto Perú o Bolivia) y Centro América (constituida para la época por los cinco Estados Centroamericanos que en 1824 habían formado la República Federal Centroamericana).

Al estudiar el T.I.A.R en 1994 es sorprendente observar que toda la ideología pregonada en 1826 fue el faro que ilumino parte fundamental de Derecho internacional Americano.

 

El tratado Interamericano de asistencia Reciproca, firmado a nombre de los pueblos y gobiernos de la época llevaba el sello de consolidar y fortalecer las relaciones de amistad y buena vecindad   y lógicamente tenia el sello inconfundible de la resolución VIII de la Conferencia Interamericana sobre problemas de guerra y la paz, reunida en México, donde se  recomendó la celebración de un tratado destinado a prevenir y reprimir las amenazas y los actos de agresión contra cualquiera de los países de América.

 

La base ideológica del Tratado de Río de Janeiro, fue que la comunidad americana afirmaba como verdad manifiesta:

 

1.                  Que una condición necesaria para la seguridad y la paz era la organización jurídica.

2.                  Que la paz se fundamenta en la justicia y en el orden moral

3.                  Que deben reconocer y proteger internacionalmente los derechos y libertades de la persona humana.

4.                  Que la paz se fundamenta en el bienestar de los pueblos

5.                  Que la paz se fundamenta en la efectividad de la democracia para la realización de la justicia y la seguridad.

 

El tratado Interamericano de Asistencia Reciproca contiene 26 artículos que son la esencia del sistema: 

 

Articulo 1º

a.                   Condenación de la guerra

b.                  No recurrir a la amenaza ni al uso de la fuerza.

c.                   Que las decisiones sean compatibles con la carta de la ONU.

 

Articulo 2º

a.                   Solución pacifica de controversias

b.                  Resolver los problemas entre los países antes de ser presentados ante la asamblea General o al consejo de seguridad de la O.N.U.

 

Articulo3o

a.                   Un ataque armado por parte de cualquier Estado, contra otro Estado  americano, será considerado como un ataque contra los estados americanos.

b.                  Se debe reunir el órgano de consulta

c.                   Especifica que el ataque armado se efectúe dentro de la región descrita en él articulo 4.

 

Articulo 4º

Determina como limites geográficos en la aplicación del TIAR

 

Articulo 5º

Las altas partes contratantes enviaran en forma inmediata, la información completa sobre las actividades desarrolladas en el ejercicio del  derecho de legitima defensa a las naciones Unidas de acuerdo a los artículos 51 y 54 de la carta de San Francisco

 

Articulo 6º

Si un Estado fuere atacado por una agresión QUE NO SEA ATAQUE ARMADO o por un conflicto extra o intra continental o por cualquier otro hecho o situación que pueda poner en peligro la paz de América, el órgano de consulta  se reúne para acordar las medidas para proteger al Estado agredido y para mantener la paz en el continente.

 

Articulo 7º

En caso de conflicto entre dos o más Estados sin perjuicio del derecho de legitima defensa, las altas partes contratantes reunidas en consulta, instaran a los contendientes a suspender las hostilidades y restablecer las cosas al Statu quo ante Bellum.

 

Articulo 8º

Las medidas que el órgano de consulta acuerde, comprenderán:

-                     Retiro de los jefes de misión

-                     Ruptura de las relaciones diplomáticas

-                     Ruptura de las relaciones consulares

-                     Interrupción parcial o total de: Relaciones económicas, las relaciones de comunicación, ferroviarias, marítimas aéreas, postales, telegráficas radiotelefónicas, y radiotelegraficas; empleo de la fuerza armada.

 

Articulo 9º

Además de otros actos que en reunión de consulta puedan caracterizarse como agresión, serán considerados como tales:

-           El ataque armado no provocado contra el territorio, la población, o las fuerzas terrestres, navales o aéreas de otro Estado.

-           La invasión por la fuerza armada de un Estado, del territorio de un estado americano, mediante el traspaso de las fronteras demarcadas de conformidad con un tratado, sentencia judicial o laudo arbitral que afecte una región que este bajo la jurisdicción de otro estado.

 

Se consideran estos 9 artículos como la base filosófica del T.I.A.R.                               

 

Países signatarios del Tratado Interamericano de Asistencia Reciproca.

 

Argentina                                       19  Julio de 1950                           21 Agosto de 1950

Bolivia                                           18  Septiembre de 1950                26 Septiembre de 1950

Brasil                                             05 Marzo de 1948                        25 Marzo de 1948

Colombia                                      10  Enero de 1948                        03  Febrero de 1948

Costa Rica                                    20  Noviembre de 1948                03  Diciembre de 194

Cuba                                             04  Diciembre de 1948                  09  Diciembre de 194

Chile                                             28  Enero de 1949                        09  Febrero de 1949

Ecuador                                        30  Octubre de 1950                     07  Noviembre de 1950

El Salvador                                    19  Febrero de 1948                     15  Marzo de 1948

Estados Unidos                             12  Diciembre 1947                       30  Diciembre de 1947

Guatemala                                     18  Marzo de 1955**                   06  Abril de 1955**

Haití                                              30 Octubre de 1947                      25  Marzo de 1948

México                                          23 Noviembre de 1948                 23  Noviembre de 1948

Honduras                                      15 Enero de 1948**                     05  Febrero de 1948**

Nicaragua                                      01 Noviembre de 1948**             12  Noviembre de 1948**

Panamá                                         31 Diciembre de 1947                   12  Enero de 1948

Paraguay                                       07 Julio de 1948 28 Julio  de 1948

Perú                                              09  Octubre de 1950                     25  Octubre de 1950 Rep. Dominicana                                               07  Noviembre de 1947                21  Noviembre de 1947

Uruguay                                        07 Septiembre de 1948                 28  Septiembre de 1948

Venezuela                                      09 Septiembre de 1948                 04  Octubre de 1948                    

**Con reserva.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

III.    REFORMAS AL TRATADO  INTERAMERICANO DE ASISTENCIA RECIPROCA.

 

 

El Proyecto del Reforma al TIAR, presentado por la Comisión Especial para Estudiar el Sistema Interamericano y proponer medidas para su reestructuración (ceesi),[2] creado por el tercer periodo de sesiones de la Asamblea General de la OEA (abril de 1.973), fue aprobado en San José de Costa Rica,  el 26 de julio de 1.975. Aunque este protocolo no ha entrado en vigencia es importante analizarlo y sintetizarlo con el fin de lograr  mejor comprensión de los alcances y pretensiones del documento

 

El protocolo de reforma al TIAR  consta de un preámbulo y 13 artículos.  Los dos primeros son las partes centrales y los once restantes tratan temas puramente formales.

 

En términos generales, el más polémico y novedoso fue el  relacionado con el concepto de seguridad económica colectiva.  El artículo 11 reformado establece que “ las altas partes contratantes reconocen que para el mantenimiento de la paz y la seguridad en el continente debe organizarse, así mismo, la seguridad económica colectiva para el desarrollo de los estados miembros de la O.E.A.” Para el sistema interamericano, el concepto de seguridad económica colectiva, en primer lugar, no sólo amplía el alcance de la solidaridad continental sino que también significa una nueva tendencia en la interpretación del concepto  de la seguridad hemisférica como se observa; subordina  el elemento de seguridad político – militar, a la seguridad económica. En segundo lugar, deja entrever una diplomacia preventiva.

 

 Lógicamente ésta posición, seguramente generó  la reserva estadounidense al protocolo por dos razones: en primer lugar, le generaría cuantiosos presupuestos para su apoyo a Latinoamérica, y en segundo lugar, no está incluido en Estados Unidos como interés nacional, el tema del desarrollo económico de Latinoamérica.

 

La anterior reforma fue transcendental en dos aspectos: el primero, por cuanto se encontró piso jurídico en el marco de la OEA para tomar medidas en contra de la subversión y la interacción comunista en el hemisferio.  El segundo aspecto, hace relación con el principio del pluralismo ideológico y político[3] , incorporado por Colombia en la Asamblea General de la OEA de Abril de 1.973, como principio básico para la América Latina; lo anterior significó que cualquier Estado tenía derecho de escoger su propio sistema de gobierno.  Basados en éste principio días más tarde, en la XVI Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores se acordaría dejar en libertad,  a los Estados partes del TIAR, para arreglar sus relaciones con Cuba.

 

Además de las anteriores reformas hay otras enmiendas del TIAR  que argumentan el cambio de tendencias de los países latinoamericanos en busca de cubrir sus verdaderas  necesidades.  La primera se relaciona con la disminución de la llamada “ Zona de Seguridad “  con el fin de aislarse un poco de la posición e implicación mundial de los Estados Unidos. La segunda, tiene que ver con los poderes del órgano de consulta, donde se establece que sólo puede prestarle ayuda a un Estado con el consentimiento de dicho Estado[4]. Lo que se pretendía era disminuir el compromiso de los Estados Americanos a defenderse colectivamente de una agresión extra-continental.

 

En conclusión,  las reformas de la OEA representaron un consenso de los Estados Americanos en la búsqueda de terminar con la hegemonía de los Estados Unidos en el continente y el anhelo por obtener herramientas para solucionar los verdaderos problemas socioeconómicos que agobian la región.  Además, en el fondo, las reformas significaron debates sobre la democracia a la luz de la no-intervención y la autonomía.  Un  ejemplo fue  la propuesta para la defensa de la democracia que puede tener efectos negativos sobre la soberanía al involucrarse en aspectos internos de un Estado.  En igual forma, alboreando la bandera de los Derechos Humanos, se puede presentar intervencionismo como en el caso de los Estados Unidos en Colombia. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

IV.    PERDIDA DE VIGENCIA DEL TRATADO INTERAMERICANO DE ASISTENCIA RECIPROCA (TIAR).

 

 

En la actualidad,  el régimen de seguridad ha venido perdiendo credibilidad y en especial el valor que se otorga a los instrumentos formales existentes para la solución de los conflictos en el hemisferio.  La Conferencia de Ministros de la OEA  operaron bajo el espíritu de la carta de  las Naciones de Asistencia Recíproca. Debe verse, textualmente el artículo 3 del tratado de Río de Unidas, la  Junta Interamericana de Defensa  y del Tratado de Río.  El anterior marco institucional, se convirtió en el instrumento básico para la resolución de conflictos internacionales y el mantenimiento de la seguridad colectiva hemisférica.  Aunque los objetivos de éstas instituciones permanecieron en la retórica de las reuniones, fueron pocas las medidas concretas tomadas para asegurar la finalización de los conflictos en la región.

 

Lo anterior,  lleva a pensar que la institucionalidad hemisférica en materia de seguridad es rígida,  ineficiente y obsoleta;  la obsolescencia del TIAR, la falta de una adecuada relación entre la junta Interamericana de Defensa ( JID ) y la Organización de Estados Americanos ( OEA ), la carencia de mecanismos efectivos de prevención y solución pacífica de conflictos regionales, fundamentan la tesis planteada en el presente trabajo, en la cual  se manifiesta, que el sistema hemisférico requiere de un nuevo instrumento.

 

Al mirar  los principales argumentos que confirman la inoperancia del actual sistema  interamericano de seguridad, se encuentra:

 

En la mayoría de las oportunidades los instrumentos fueron débiles para limitar o evitar la intervención  periódica, directa o indirecta, de los Estados Unidos en la región, así como para promover una diplomacia preventiva o para lograr que las partes de una controversia alcanzaran una solución pacífica.[5] 

 

En primer lugar, hay que tener en cuenta que la coordinación continental y la acción colectiva contra un enemigo común ya no puede desempeñar esa función, por las siguientes razones:  1) La acción colectiva no tiene arraigo muy profundo en la región. 2) Las actuales condiciones de mercado estimulan las opciones de acomodación económica individual,  3) La guerra fría ha terminado y por tanto  no existe un enemigo común y 4) Al sustituir el comunismo por el narcotráfico,  no resuelve el problema, sólo lo agrava[6] .

 

En segundo lugar,  la guerra de las Malvinas demostró  la preferencia que tienen los  Estados Unidos por  su eterno amigo, Inglaterra, por encima del apoyo debido  a un país del continente, con la connotación de haber suscrito con la organización americana, el Tratado de Río de Janeiro:

 

“ Las altas  partes contratantes convienen en que un ataque por parte de cualquier Estado contra un Estado Americano, sería considerado como un ataque contra todos los Estados Americanos, y en consecuencia cada una de las partes contratantes se  compromete a ayudar a hacer frente al ataque”[7].

 

Fundamentados en el anterior artículo, la mayoría de los países del continente aprobaron el apoyo al país argentino en el marco del TIAR; sólo Estados Unidos, Barbados y Colombia se rehusaron.

 

En tercer  lugar, el problema de Haití marcaría la constante y el debate sobre la intervención norteamericana en asuntos internos de ese país.  La OEA actuaría con un apoyo posterior pero sólo en aras de legitimar una acción unilateral por parte de Estados Unidos. Haití no representaba una amenaza para el continente, sólo existía como un problema de seguridad para los Estados Unidos si no se daba  un freno al flujo de refugiados haitianos[8].  Este problema refuerza la noción de la pérdida de la inoperancia  de dichos instrumentos.

 

El cuarto argumento se refiere al desarrollo de mecanismos informales de consulta colectiva[9].  Este procedimiento, por un lado, ha arrojado resultados satisfactorios y por el otro, no ha contado con la mínima participación del TIAR.  Los mecanismos informales como el grupo de  Contadora, en el caso de Centroamérica ; el Grupo de Río en el caso fronterizo Perú – Ecuador; y en el caso colombiano, ningún sector del gobierno o de los grupos en contienda, se les ha pasado por la mente la búsqueda de apoyo en el marco del TIAR; por el contrario, la tendencia es la de buscar a través de una diplomacia por la paz, por parte del gobierno, apoyo en países que guardan una posición destacada en el ámbito internacional como Estados Unidos,  Cuba y  España,  entre otros.  Es decir, el instrumento del TIAR no cuenta para  la organización americana.

 

En suma, se puede decir lo siguiente: 1) Se podría argumentar que el nuevo régimen de seguridad regional tiene tendencias a crear nuevos mecanismos informales de consulta colectiva, estables y efectivos para la resolución de conflictos, 2) El caso de las Malvinas y Haití manifiesta la tendencia de la pérdida de importancia del TIAR, y 3) Se vislumbra que la OEA como instrumento de resolución de conflictos es débil, y por lo mismo se puede  pensar en acudir a instancias de la ONU para fortalecer los procesos de manera  que lleven a una mejor estabilidad bajo el amparo de los principios de soberanía y de autodeterminación. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

SEGUNDA PARTE

 

 

V.      FUNDAMENTOS PARA FORMULAR UN NUEVO SISTEMA DE SEGURIDAD COOPERATIVA HEMISFÉRICA.

 

 

Elementos para una redefinición de la seguridad nacional en el sistema interamericano.

 

Desde la finalización de la segunda guerra mundial se mantuvo el concepto de “ Estado de Seguridad Nacional “ el cual se orientó hacia la defensa militar y la seguridad interna, la cual se fue colocando de manifiesto a través de la militarización de la Política internacional con el intervencionismo de las grandes potencias en los países del tercer mundo[10]. La anterior orientación tomó como base las relaciones internacionales y se sustentó en que la Seguridad Nacional debe identificar las posibles amenazas del exterior.

 

Se comenzó  a desarrollar la Doctrina  de la Seguridad Nacional mezclando siempre la parte económica con los asuntos de orden político y militar,  debido a la guerra fría,  obteniendo buenos resultados en la  economía de guerra  hasta los años setenta.  En ésta época hubo  transformaciones económicas, políticas y tecnológicas,   especialmente en el uso de armas nucleares, obteniendo nuevas dimensiones estratégicas y disminuyendo la importancia de las instituciones castrenses en muchos países.[11] 

 

Tanto la interdependencia entre los países como la globalización en los  avances de los mercados mundiales  han hecho entrar en crisis la concepción tradicional de seguridad nacional.  A partir de alteraciones como el fin de la guerra fría, la multipolaridad económica y política, el resurgimiento de los nacionalismos, los conflictos regionales, locales y el derramamiento  de los Estados[12], argumentan que se está  en una nueva época, con nuevas tendencias donde los países y los sistemas internacionales deben de evaluar sus necesidades e intereses para la redefinición de su seguridad nacional. 

 

Para redefinir la seguridad nacional basada en los cambios de las relaciones internacionales y la legitimidad que le proporcionó  la militarización de la política,  implica  la desmilitarización para darle a ésta doctrina,  un carácter político.[13]

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Otro elemento importante ha tener en cuenta es la perspectiva de la conformación de una fuerza interamericana de paz. Desde los años setenta, los Estados Unidos dejaron de creer en la eficacia del dispositivo de seguridad interamericano. La razón es simple, los países latinoamericanos no poseían la capacidad para participar en la defensa del continente[14]. En consecuencia, por un lado,  el TIAR perdió importancia como sistema de seguridad en el hemisferio; por el otro lado, perdió peso  la propuesta de una fuerza militar interamericana. Estados Unidos percibieron mejor  el empleo de las fuerzas militares de cada país en contra de su enemigo interno.

 

Se puede citar los siguientes argumentos que sustentan la inconveniencia actual de una fuerza interamericana de paz: 1) Terminada la guerra fría, no hay un enemigo unificado. Por ejemplo el narcotráfico solo afecta a cuatro o cinco países del hemisferio; Brasil y Argentina tienen otro tipo de problemas. 2) Hay intereses encontrados entre algunos países. 3) La utilización de una fuerza interamericana de paz orientada por Estados Unidos como país hegemónico, se puede presentar para casos de intervencionismo. Y 4) La creación del mecanismo iría en contra de la Carta de las Naciones Unidas por cuanto ella tiene la exclusividad de las medidas coercitivas.  Para este caso sería preferible el mecanismo del Consejo de Seguridad teniendo en cuenta la posición de las cinco grandes potencias y no la de una como en el caso del sistema interamericano. 

 

De otro lado, también es importante agregar que el empleo de la fuerza militar continuará  presente en las relaciones internacionales. Cuando más desarrollado sea el país , cuando más fuerte sea su potencia, menores deberán ser las perspectivas de enfrentamiento militar para la solución de conflictos de intereses. Empero , la presencia y rapidez de respuesta de las fuerzas militares continuarán  siendo necesarias porque toda competencia posee un componente de conflicto[15].  Aunque La fuerza militar  acaba por ser secundaria, continuará siendo necesaria , por un lado, para garantizar los avances en el proceso de competencia internacional, ya que la competencia económica podrá introducir a la competencia política y esta, en determinados momentos, podrá radicalizarse en forma de competencia militar. En la medida en que cualquier interés nacional sea entendido como necesidad de seguridad , las fuerzas militares estarán presentes en las relaciones internacionales.

 

En términos generales, la nueva visión de la seguridad nacional debe tener presente los medios económicos, políticos y el medio ambiente[16]  para la existencia de un Estado fundamentado en  el contexto político y no en el militar para satisfacer las necesidades básicas de los países, y de ésta forma orientar a las  naciones a tener  una sociedad desarrollada sustentada en la democracia y la autodeterminación como pilares de  la paz del sistema interamericano.

 

Las relaciones de Estados Unidos con  América Latina.

 

Otro elemento importante para redefinir la seguridad nacional, tiene que ver con las relaciones internacionales de Estados Unidos con Latinoamérica. En los siglos XIX y XX las relaciones se han dado en un marcado interés de Estados Unidos por evitar agresiones que pudieran presentar amenaza para el continente, pero pensando más en su propia seguridad que en la del hemisferio.  La intervención marcó la pauta en sus relaciones internacionales con América Latina en su afán  de dar prioridad a sus propios intereses[17].

 

Para mencionar dos ejemplos de la política exterior de Estados Unidos, se cita el caso de la Doctrina Monroe y el propio TIAR. En el primero, Estados Unidos en su intento de ubicarse unilateralmente como padre del continente americano, cuando manifestó la cuarta posición en el marco de la doctrina : “ Estados Unidos no aceptará la intervención de Europa en todo el hemisferio occidental”. Los gobiernos latinoamericanos se vieron obligados a aceptar las condiciones anteriores para evitar un aislamiento; además, lo veían como un hecho de ventaja para obtener un apoyo comercial y hacer equilibrio a la presión americana.

 

En el segundo caso, relacionado con el TIAR, fue un instrumento utilizado por los Estados Unidos para ejercer el liderazgo en América Latina para contrarrestar el bloque comunista[18]. El TIAR significó el instrumento importante para el ejercicio de la hegemonía norteamericana y la consciente alineación estratégica de los países latinoamericanos con los Estados Unidos. Por medio de las Conferencias Panamericanas,  América Latina ha buscado un consenso para contrarrestar la hegemonía de los Estados Unidos en el continente. La Séptima Conferencia de Montevideo (1.933) marcaría un hecho histórico en el tema; se aprobó, incluyendo Estados Unidos,  el artículo del Derecho de los Estados en el cual, ningún Estado tiene derecho a intervenir en asuntos internos de otro Estado.

 

Los intereses de los Estados Unidos para Latinoamérica no han variado significativamente en la segunda mitad del siglo XX. A partir de la terminación de la guerra fría, Estados Unidos ha seguido buscando sus propios intereses nacionales en el sistema interamericano. Los cambios se han dado en el marco de definir la nueva amenaza. El  TIAR ha pasado a un segundo plano y  su lugar ha sido  ocupado por los temas de la nueva agenda mundial. En otras palabras, las relaciones de Estados Unidos con América Latina se darán en términos de tópicos como la lucha contra el narcotráfico y terrorismo, la protección de los Derechos Humanos, la protección del medio ambiente, la corrupción y la defensa de la democracia. Por último, si se pretende formular un nuevo sistema interamericano de seguridad, éste se debe dar en términos de equidad entre los Estados Unidos y los demás países del continente.

 

Tendencias globales de la seguridad colectiva.

 

América Latina no debe apartarse de la tendencia de seguridad colectiva internacional.  La dinamización de las Naciones Unidas es cada vez más amplia. Si bien es cierto, la ONU fundamentó sus decisiones en instituciones no democráticas como el Consejo de Seguridad[19], la activa participación internacional de la organización  por asuntos humanitarios ha sido significativa.

 

La operación “ Tormenta del Desierto “ destinada a repelar la represión de Irak sobre el territorio de Kuwait, fue la expresión de la nueva capacidad de las Naciones Unidas para acudir rápidamente en el auxilio de un Estado miembro que había sufrido una agresión a su independencia política  e integridad territorial.[20]  A pesar que los Estados Unidos tenían intereses importantes en el desarrollo de la campaña y por lo tanto llevó la iniciativa y el peso de las acciones, los hechos demostraron que las grandes potencias no pueden actuar  unilateralmente.  Necesitan de apoyos que permitan alcanzar dos objetivos claves.  Por un lado, los recursos económicos que demanda cualquier intervención de ése calibre .  Por otro lado, la concertación para acciones colectivas como una especie de legitimidad de su política exterior, se hace indispensable para desarrollar dichas acciones.

 

En suma, las tendencias de la seguridad colectiva, han pasado a tener una modalidad diversificadora que incluyen  aspectos que no implican el uso de la fuerza y, posteriormente las funciones de carácter  coercitivo.  Las Operaciones para el Mantenimiento de la Paz  (omp), como instrumento establecido por el Consejo de Seguridad, han realizado las principales actividades en aras de contribuir en la solución de conflictos, entre otras:

1) Elecciones, tal vez en el ámbito de mayor frecuencia de las Naciones Unidas,  como facilitador de procesos de pacificación de un conflicto interno (Nicaragua) o como asistencia electoral  (Haití, Venezuela y otros países latinoamericanos).  Las actividades anteriores han sido autorizadas por los mismos países y en su gran mayoría solicitadas por ellos mismos.</