DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS
Asinetrias
regionales: una estrategia para la seguridad Continental
INTRODUCCION
El
tema seleccionado es el planteo sobre la factibilidad de diseñar una estrategia
de seguridad para América, similar a la propuesta por la OTAN para el teatro
Atlántico Europeo. La idea es encontrar, en un ambiente regional condicionado
por grandes cambios globales, una dirección estratégica de seguridad que
posibilite a los estados americanos estar preparados para enfrentar los nuevos
desafíos que plantea la realidad de las relaciones internacionales en los
umbrales del siglo XXI.
La
OTAN vivió durante casi toda su existencia bajo el signo del enfrentamiento
ideológico entre el comunismo y el capitalismo. Hoy día nuevas amenazas cobran
entidad para la formulación de nuevas estrategias de esta organización.
Finalizado
el conflicto este oeste, existen conflictos aunque, no por ser generalizados,
no dejan de ser de suma gravedad. Los
Balcanes, las persecuciones étnicas y tribales en el Africa, Medio Oriente, el
terrorismo de diferentes signos, etc. muestran la cara de la miseria del reino
de la violencia en un ciclo que no parece tener fin.
Por
su parte, los estados americanos han vivido en un ambiente pacífico durante
todo el siglo XX en comparación con otras regiones. Sus pueblos no han sufrido
las calamidades de las grandes guerras, por el contrario sus tierras fueron el
hogar de cientos de miles emigrados europeos y asiáticos que escapaban del
horror más grande que tiene la humanidad, la guerra en su manifestación más
cruel, la destrucción masiva del hombre por el hombre. Tampoco han sufrido
enfrentamientos por razones de etnias, religiosas o nacionalismos extremos; sin
embargo la naturaleza de los fenómenos sociales responde a una lógica difícil
de predecir y en el presente se plantean incertidumbres que amenazan a la
seguridad de las naciones. Quién hubiese predecido en 1920, al finalizar la
primera guerra mundial, la aparición apenas una década después de un Hitler? o al finalizar la segunda guerra mundial la
división del mundo entre dos ideologías ? , quién puede predecir lo que
sucederá en el año 2015?
América
no escapa a un fenómeno nuevo en la relación de los pueblos y que es la
inseguridad en un mundo gobernado por los fenómenos globales. Los pueblos están
viviendo una historia signada por la incertidumbre de la creciente falta de
bienes y recursos para la subsistencia, el aumento de la injerencia del
terrorismo internacional en la vida doméstica de las ciudades, el flagelo de la
droga y los desplazamientos de poblaciones enteras por falta de trabajo, hambruna o amenazadas por desastres
naturales.
Este
cuadro de relación social es visto por cada nación desde una perspectiva
diferente, con sus propias realidades, sus propios problemas y prioridades.
Estas diferentes visiones dejan con un interrogante que cuestiona en cierta
forma al actual sistema de seguridad colectiva del continente. La relación
entre los estados, desde esta visión, muestra un tablero estratégico con
asimetrías que dificultan el entendimiento y enfrentamiento de los nuevos
desafíos. Sobre este punto se debe trabajar bajo pautas creativas que enlace
las diferentes asimetrías y conformen una nueva estrategia de seguridad para
todos.
Este
es el desafío que se plantea en el presente trabajo de investigación, partiendo de una teoría de asimetrías
regionales, encontrar caminos que
acerquen las percepciones de los diferentes pueblos y los ayuden a convivir de
una manera más solidaria y segura ante las amenazas del nuevo siglo.
El
tema del trabajo tiene relación con la vigencia del Sistema de Seguridad
Interamericano; se plantea la reformulación del sistema bajo nuevas pautas de
interdependencia compleja entre los estados americanos.
Se
trata del diseño de una concepción estratégica a nivel internacional; esto
implica el arte de encontrar grandes líneas de
sujetos sociales ( Estados), con el fin de dotar a los gobiernos de los
pueblos de América de un instrumento de validez universal, legítimo y
eficaz para hacer frente a los
conflictos propios del continente.
El
objetivo es demostrar que en América
existen asimetrías regionales, que
responden a visiones diferentes de la realidad. Se persigue encontrar enlaces o puntos de unión para acercar
propuestas de seguridad de interés para
todo el Sistema Interamericano.
El
tema plantea una problemática de plena vigencia; por ejemplo, se esta dando una
situación conflictiva entre varios países de América del Sur en torno a la
problemática del Plan Colombia. Es diferente como ve el problema Colombia a
como lo ve Venezuela o Ecuador. Es distinta la postura de Brasil y de la
Argentina en cuanto a el combate del narcotráfico a como encara el problema los
Estados Unidos. Lo mismo se plantea sobre las necesidades de los países Centro
Americanos y de la región del Caribe en cuanto a la planificación sobre
emergencias por desastres naturales y las urgencias y o prioridades que dan
otras naciones que no están sometidas en forma severa a estos flagelos; o como
tratan el tema de la problemática indígena los países andinos. El actual
Sistema de Seguridad Interamericano no contempla estas asimetrías y abordar su
problemática constituye un camino de excelente marco de reflexión.
El
trabajo es de carácter teórico, especulativo y busca proponer una vía de
solución a un problema existente dentro del campo de las ciencias sociales. El
procedimiento de recolección de información será el utilizado normalmente en
este tipo de trabajo de investigación, o sea la conformación de fichas
bibliográficas, lectura e interpretación de textos, entrevistas, etc.
CAPITULO I
TEORIA DE LAS RELACIONES ENTRE LOS
ESTADOS
Para
poder comprender la problemática de las relaciones entre los estados americanos
hemos de utilizar el método de referirnos a la teoría de las Relaciones
Internacionales que nos permita analizar y entender la naturaleza cambiante del
sistema internacional, utilizándolo como marco de referencia.
En
las décadas de los años 1950 y 1960 se
enseñaba en los claustros universitarios a ver la política internacional a
través de la óptica realista de las relaciones entre los Estados; ésta, enfatizaba la simple posibilidad de la
guerra para resolver los conflictos entre los naciones. La conocida obra de
Hans Morgenthau "Política entre las
Naciones" es un claro ejemplo de la tendencia de esos años; en
esencia, un aspecto parcial de ver la
realidad de las relaciones internacionales.
Las
doctrinas clásicas de las relaciones internacionales se han debatido entre dos
tendencias que marcan límites bien definidos de ideas en cuanto al empleo del
poder en los temas de política internacional. El realismo clásico, que puede estudiarse desde diferentes variantes y
el liberalismo, cuya corriente
interna, la interdependencia compleja,
abordaremos en este trabajo por ser la que más nos sirve para el propósito
perseguido de explicar los fenómenos políticos de la actualidad. Estas teorías
no son para nada monolíticas, configuran, dentro de un mismo cuerpo teórico, posiciones internas divergentes, distintas
visiones de ver e interpretar el mundo de la política internacional.
Los
realistas piensan que la naturaleza de las cosas no pueden cambiarse, los seres
humanos, generadores de los fenómenos sociales, tienen en esencia, una naturaleza
que
lo lleva a actuar con maldad. Su interacción social con otros seres sociales
Haciendo un breve síntesis
de las ideas principales de ambas teorías, la realista y la interdependencia compleja, tenemos como centro de sus
postulados lo siguiente:
|
TEORIA |
CONFLICTO |
EJERCICIO DEL PODER |
CONTEXTO MUNDIAL |
TEMA CENTRAL AGENDA INTER. |
|
REALISMO |
ENTRE ESTADOS |
FACTOR MILITAR |
ANARQUÍA |
SEGURIDAD |
|
ITERDEPEN. COMPLEJA |
OTROS ACTORES DIFRENTES A LOS ESTADOS |
FACTORES ECONÓMICO, POLÍTICO, CULTURAL TECNOL., MILITAR |
REGIMENES INTERNACIONALES ORDENADORES |
COOPERACION |
El
catedrático Joseph Nye de la
universidad de Harvard de los Estados Unidos, representante de la escuela
liberal, en la obra " Poder e Interdependencia" sostiene la tesis de la Interdependencia Compleja . Básicamente afirma que las relaciones
de poder no sólo se dan en el campo de
la fuerza militar, sino que hoy día hay otros factores que dominan estas
relaciones. El asunto de la teoría de la seguridad nacional, que Estados Unidos
esgrimiera durante el período de la guerra fría, para enfrentar el conflicto
ideológico y de acción entre el
capitalismo y el comunismo, ha quedado
en la flecha del tiempo. El poder de
base militar no es necesariamente fungible de trasladar a toda la agenda
internacional. J. Nye no desconoce la existencia del poder, pero éste se da en
varias concepciones: económico, en mayor medida; tecnológico; político;
militar; etc.
Otro
referente de la política internacional, Henry Kissinger, ha afirmado en los
umbrales del siglo XXI: " el
equilibrio de poder entre las principales potencias ha dejado de definir
nuestros peligros. Los viejos modelos internacionales están desmoronándose, los
viejos slogans carecen de sentido. Hoy
son otras las relaciones, el mundo se ha vuelto interdependiente en economía,
comunicaciones, en el campo de las aspiraciones humanas".
La
escuela liberal reconoce como actores del escenario internacional, además de
los estados soberanos, a las corporaciones transnacionales, a las
organizaciones internacionales, a las organizaciones no gubernamentales, a los
movimientos sociales, entre otros. Es
así, que la tesis de la interdependencia compleja posee tres características
distintivas:
1) La
agenda de los países no tienen temas
jerárquicos ( uno más importante que otro), esto sí ocurre para los teóricos
del realismo donde la alta política define el tema más importante que es la
seguridad del estado.
2) Los
países se vinculan a través de multicanales, mientras que en el realismo los
estados se vinculan a través de un solo canal que es el estado. Los canales
para la interdependencia compleja son: el canal transgubernamental y el canal
transnacional. El primero hace referencia a los lazos de comunicación entre las
diferentes agencias de los estados, el segundo es el que se da entre los entes
privados o entre instituciones privadas y un estado particular.
3) Dentro
de la Interdependencia Compleja se devalúa el poder militar para obtener
resultados deseados. Para el realismo, en su lugar, el poder militar es el
factor principal en las relaciones entre los estados.
Es importante hacer notar el concepto de fungibilidad del poder o vinculación
temática. La estructura del poder global esta ligado a esta idea; podemos formular la pregunta: que capacidad
existe en el mundo de hoy de trasladar atributos o recursos de poder de un área
a otra? . La teoría de la Interdependencia Compleja diría que este concepto de
fugibilidad del poder se da en menor medida que en otras épocas, la complejidad
de las relaciones, diluyen la posibilidad de las represalias por empleo de fuerzas.
Cada vez más los estados tienen menos libertad de acción o capacidad de
trasladar su poder de un área a otra de la vida.
El
punto de vista tradicional sobre el poder, consideraba que el poder militar
dominaba todas los otras formas y que el estado que contaba con la mayor
capacidad militar controlaba los asuntos mundiales. Hoy esta fórmula de los teóricos realistas parece tener una menor
jerarquía entre las relaciones universales. La clásica definición del poder
conocida como : la capacidad de influir
en la voluntad del otro y controlar así los resultados, es realmente compleja.
La
economía doméstica de cada país, condicionada por la marcha de las finanzas
mundiales; el desarrollo tecnológico que se supera día a día y al alcance cada
vez más de muchos otros; la capacidad de comunicar y transparentar en tiempo
real los acontecimientos mundiales
hacen tremendamente difícil la concentración y el control del poder por
unos pocos y en una sola área de la actividad humana. Y es así, como todos los
estados, poderosos y débiles, en menor o mayor medida son afectados por esta
compleja relación del actual régimen internacional. Podemos entonces, partiendo de un mundo complejo y difícil de
predecir, afirmar que el actual régimen internacional muestra aristas del poder
global menos definidas que antes, donde
por ahora hay un solo país
(
EE.UU) que concentra el poder en todas las áreas, pero con mayores
complejidades para su empleo.
Las
dos teorías, realismo y liberalismo,
han competido en la mente de los hombres durante todo el siglo XX. La historia
de las últimas décadas nos deja una enseñanza que debería ser tenida en cuenta
para pensar en las características de los próximos fenómenos de relación entre
los estados o entre estos y otros agentes internacionales no gubernamentales.
Esta lección nos dice que cuando un problema suscita pequeños intereses o
pasiones, el empleo de la fuerza es impensable, en dicha circunstancia la
teoría de la interdependencia compleja puede ser un concepto válido para el análisis
de los procesos políticos. Pero cuando el problema se torna vital para los
intereses de un actor el empleo o amenaza de la fuerza puede volverse decisivo,
en estos casos las hipótesis realistas pueden resultar más relevantes.
Los
temas de la agenda internacional en las últimas tres décadas han variado en su
esencia y vinculación política. En los años '70 los términos de intercambio de materia prima y el petróleo
dominaron la atención; en los ´80 el petróleo, la deuda externa y el
narcotráfico fueron dueños de la escena internacional y en los '90 el
terrorismo internacional, el narcotráfico asociado al terrorismo, los
nacionalismos étnicos, el comercio internacional y el crecimiento asociado de
las economías y el aumento de la pobreza global han sido los temas relevantes.
Todos
estos tópicos y en su oportunidad, han relacionado a la comunidad internacional
de diferentes maneras, en todas las
décadas ha habido violencia, pero lo que no se puede desconocer es, que
cada vez más, la vinculación de un tema con otro posibilita a los países menos
poderosos acceder a objetivos que en otras épocas era impensable de lograr.
Otro
pensador, Kenneth Waltz, fundador del neorealismo o realismo estructural expuso
sus ideas sobre el funcionamiento de las relaciones internacionales e introdujo
el concepto de que los fenómenos políticos están condicionados por la
estructura o atributos para ejercer el poder. Esto quiere decir que la
estructura internacional determina los fenómenos.
Por
ejemplo, después de la II Guerra Mundial el mundo pasó de una estructura
multipolar a una bipolar y el mundo vivió el enfrentamiento ideológico de la
guerra fría; con la caída del régimen
comunista el mundo pasó a una estructura unipolar con EE.UU dominando el
escenario internacional en todos los campos de poder. Esta estructura se
mantendrá por mucho tiempo más? Para el realismo esta es una situación de
equilibrio inestable, es solo una ilusión un momento de la historia ya que el
poder atrae y a la larga es disputado por otro.
Para
Waltz el mundo actual muestra el poder en los siguientes niveles:
a) En
el primer nivel se encuentra EE.UU en una situación estable.
b) En
un segundo nivel Japón y la Unión Europea en ascenso.
c) En
un tercer nivel China en ascenso.
d) En
un cuarto nivel Rusia en una situación estable.
El
pronóstico que da Waltz a esta
percepción de equilibrio inestable, es que los poderes se equilibrarán en el
primer nivel aproximadamente en la segunda década del siglo XXI, el tema a
descubrir será quién disputará, en el primer nivel, el poder a los EE.UU; se
mantendrá EE.UU en este nivel?; qué atributos del poder prevalecerán en la
agenda internacional ?.
Para
la escuela liberal el escenario mundial encontrará a las grandes potencias
enfrentadas por conflictos de entidad diferentes a los de la guerra fría. No
habrá guerra entre ellos solo conflictos de orden comercial. Este pronóstico tiene para los pensadores
liberales una lógica que responde a que los regímenes internacionales garantizan
la estabilidad mundial mitigando el mundo anárquico de las relaciones
internacionales y que desde la óptica realista es el estado natural de las
relaciones en el mundo.
Finalmente
y como elemento para comprender los
fenómenos sociales derivados de la agenda de seguridad en el Sistema
Interamericano, tema de este trabajo, utilizaremos algunos elementos de teoría
de la interdependencia compleja, definidos por Joseph S. Nye como propiedades
de las relaciones interdependientes
Propiedades:
a) Dominio. Cantidad de países con que cada
país mantiene una interdependencia.
b) Ambito. Areas
sobre las cuales hay interdependencia.
c) Intensidad. Cantidad de intereses que un
país mantiene con otro.
d) Jerarquía. Está relacionado con la
capacidad relativa de un país sobre otro en un tema y en un momento determinado.
No implica necesariamente que un país es más desarrollado que otro.
e) Homogeneidad. Características parecidas entre
los países interdependientes.
f)
Estabilidad. Indica la perdurabilidad de la
relación interdependiente.
g) Valor. Calificación que se le puede dar
a la relación interdependiente.
h) Sensibilidad. Impacto que sufre un país ante
cambios en otros.
i)
Vulnerabilidda. Costo que implica para un país
cambiar sus políticas.
CAPITULO II
ANTECEDENTES DE LAS RELACIONES
ENTRE LOS ESTADOS AMERICANOS
Es
obvio que para encarar un estudio sobre las relaciones entre los estados de
América no puede desconocerse la influencia que ha tenido y tiene la política
exterior de los Estados Unidos como principal actor regional y mundial.
Raymon
Aron, inspirándose en la escuela realista,
en su obra " la República Imperial", hace un análisis de la
política exterior de los Estados Unidos, haciendo hincapié en el período que va
desde 1945 a 1972. Las decisiones de política exterior dice Aron, se debatieron entre móviles expansionistas y
moralistas, esgrimiendo que el país del norte hizo uso de su poder militar y
económico para proteger sus intereses actuando con esa doble actitud moral y
materialista de expansión. Este período es quizás el que ha marcado más
profundamente su relación con el resto de los países de América. Fue en este
período donde el mundo se debatió en
una guerra ideológica que enfrentó a los países de occidente con los de oriente
de la ex cortina de hierro. Los estados latinoamericanos debieron involucrarse
en el conflicto, donde la doctrina de seguridad nacional fue prioritaria, y los
gobiernos de fuerza suplieron a las democracias representativas.
Sin
duda, la política del gran coloso del norte ha sido determinante en las relaciones
con el resto de los países latinoamericanos. Desde los comienzos como nación
independiente el legado de George Washington marcó lo que sería el perfil de su
política exterior; conocido como el testamento de Washington, Estados Unidos
en esta primera etapa de vida independiente fijó una posición de neutralidad de
los acontecimientos europeos y la política de no contraer alianzas permanentes.
Años
después la llamada doctrina Monroe advierte a Europa sobre sus apetencias
colonialistas, dejando claro el concepto de América
para los americanos. Dicha doctrina
se basó en el principio de los dos hemisferios de Thomas A. Bailey, en
referencia a que América era una tierra de libertad y de gobiernos democráticos
republicanos y que no había lugar para aventuras absolutistas de los gobiernos
monárquicos europeos. (1)
La
Doctrina del presidente Monroe está contenida en su mensaje ante el Congreso de
los Estados Unidos de 21 de diciembre de 1823. La Doctrina comprende tres
aspectos principales: la no colonización futura, por parte de Europa, de los
territorios en América; el principio de los dos hemisferios explicado
anteriormente; y el que se refiere a la
decisión norteamericana de no intervenir en los asuntos internos de las
potencias europeas. Uno de los pasajes del mensaje refleja la idea que Estados
Unidos tenía de los movimientos revolucionarios de las colonias Europeas en
América. "… Con las colonias o
dependencias europeas en existencia, no hemos intervenido y no
intervendremos. Pero con los gobiernos
que han proclamado su independencia , y la han mantenido, y cuya independencia
hemos reconocido después de cuidadosa consideración y con base en principios de
justicia, no podríamos contemplar cualquier interposición con propósitos de
oprimirlos, o de controlar de cualquier otra manera su destino por cualquier
potencia europea, en otra luz que no sea la de que constituyen la manifestación
de una disposición no amistosa hacia los Estados Unidos…"
Sin
embargo esta doctrina apuntaba más a las cuestiones coloniales en América del
Norte, pero marcó la pauta para la toma de conciencia de los países del resto
de Latinoamérica. Tenía un propósito
bien definido, por un lado rechazar las pretensiones de Rusia de establecer
colonias en América y por el otro, advertir a la Santa Alianza que no se
consentiría la reconquista de las ex colonias en América por parte de España e
Inglaterra. Dado que fue una declaración unilateral no obligaba a los Estados Unidos a la defensa de un país
americano atacado por uno europeo, ni ponía trabas a la
-------------------------------------------------------------
(1) "Origen y Evolución
del Sistema Interamericano" Ismael Moreno Pinto, Colección Archivo
Histórico diplomático mexicano, 1977 México.
conquista,
colonización e intervención de los Estados Unidos en cualquier parte de
América. Esto dio como resultado una serie de consultas de los países
americanos, recientemente independizados, al gobierno de los Estados Unidos.
Las respuestas fueron en general evadidas o no constituyeron los compromisos
esperados por los países de Latinoamérica y consecuentemente el recelo o la
desconfianza a dicha doctrina. Y tal fueron los hechos, que entre 1826 y el fin
de la guerra civil de Estados Unidos se dieron una serie de hechos que violaron
sistemáticamente los principios de la llamada Doctrina Monroe, estos fueron:
1) la
ocupación de las Islas Malvinas por parte de Gran Bretaña en 1833;
2) la intervención de la escuadra francesa en
las Provincias Unidas del Río de la Plata de 1838 a 1840;
3) la intervención conjunta franco- británica en
la misma región desde 1845 a 1849;
4) la ocupación de Veracruz en 1838, por
Francia;
5) la violación de Gran Bretaña de los tratados
que había suscrito con España en relación con el territorio de Belice, al proclamar
en 1840 el establecimiento de la colonia de Honduras Británica. En esta
oportunidad el gobierno Norteamericano se desentendió de las protestas de la
Federación Centroamericana y luego se negó a apoyar a Guatemala.;
6) la
ocupación por parte de Gran Bretaña de la isla hondureña de Roatán en 1838;
7) el
establecimiento de un protectorado británico sobre el territorio Mosquito,
ubicado sobre la costa oriental de las Repúblicas de Honduras, Nicaragua, Costa
Rica y Nueva Granada;
8) la
reocupación llevada a cabo por España en 1861 del territorio dominicano;
9) la invasión francesa a México en 1861.
Años
más tarde, en 1902 se da otro hecho que influirá también en las relaciones de
América Latina con Norteamérica. A raíz de la deuda que Venezuela mantenía con
algunos países europeos, sufrió un bloqueo de Gran Bretaña, Italia y Alemania,
incluso sufrió el hundimiento de dos unidades de guerra por parte de barcos
alemanes. Hubo una reacción de la opinión pública norteamericana a la no acción
del gobierno del
presidente
Roosevelt y obligó a la intervención
oficial del gobierno norteamericano, quién pidió formalmente a las potencias
reclamantes que accedieran a la petición de Venezuela de someter la cuestión a
la Corte de la Haya. Este hecho condujo a la formulación de la llamada Doctrina
Drago que quedó incorporada al derecho internacional según la cual " no es
legítima la intervención armada y la
ocupación territorial como medio para el cobro de las deudas contractuales".
Otra
vertiente de los fenómenos políticos que han marcado las relaciones entre los
estados latinoamericanos y Estados Unidos ha sido, sin duda, los diferentes
intentos por crear federaciones de naciones, que en general buscaban la
protección mutua ante un ataque de otra nación extra regional. Estos iniciativas de relación se dieron
durante gran parte del siglo XIX.
Varios fueron los congresos celebrados, Panamá, Lima , Santiago y que,
con el correr de los tiempos, han guiado por caminos llenos de vicisitudes la
constitución de lo que ha llegado a ser en nuestros días el Sistema
Interamericano.
El
prestigioso pensador chileno Juan
Egaña, gran defensor de las ideas confederales americanas, en relación a la
necesidad de crear una federación en América ante la amenaza de las monarquías
europeas, dijo: " Tenemos un solo
remedio para todas esas desgracias; pero un remedio universal, capaz de
destruir todos los planes que la Europa haya formado en mil siglos; éste es la
unión de toda la América y prestarse una defensa mutua para todos sus puntos,
organizando un plan general de las obligaciones y contribuciones que debe hacer
cada gobierno en armar hombres y dinero para el caso del menor ataque o
seducción de la Europa".
Todas
estas ideas surgían en medio de los movimientos revolucionarios de las colonias
españolas en América, en época de las campañas libertadoras y por cierto no
todos pensaban de igual forma, por una razón u otra, por las urgencias del
momento no había llegado la oportunidad que estos esfuerzos integradores se
hicieran realidad.
Del
lado de las Provincias del Plata las voces en oposición a estas ideas se hacían
sentir, de igual forma en Estados Unidos. Al respecto el secretario de la Junta
de Gobierno de Buenos Aires, el Dr. Mariano Moreno, decía: " ¿ Quién podrá
concordar las voluntades de hombres que
habitan un continente donde se cuentan por miles de leguas de distancia?…¿
Dónde se fijaría el gran Congreso, y
cómo se proveería a las necesidades urgentes de pueblos de quienes no
podrían tener noticias sino después de tres meses? Es una quimera pretender que
todas las Américas españolas formen un solo Estado… ¿Cómo podremos entendernos
con las Filipinas, de quienes apenas tenemos otra noticia que las que nos
comunica una carta geográfica? ¿Cómo conciliaremos nuestros intereses con los
del reino de México? Con nada menos se contentaría éste que con tener estas
provincias en la clase de colonias".
No
obstante estas opiniones diferentes, que desaconsejaban una suerte de
integración hispanoamericana, en la práctica en América del Sur la empresa
libertadora contra los realistas fue lleva a cabo por ejércitos integrados por
varias naciones, fue un real esfuerzo colectivo tanto en Chile como Perú, en
Colombia y Ecuador. En su lugar, en
México y Centroamérica debieron luchar en forma independiente contra las
fuerzas españolas ya que las grandes distancias y la geografía conspiraban
contra la constitución de una empresa común.
Pero
es interesante observar que luego de haber triunfado los ejércitos libertadores
sobre la dominación española, surgieron diferencias entre las regiones, y los
diferentes caudillos quisieron ser independientes entre sí. Así la Gran
Colombia se vio desmembrada, al entrar Ecuador en tensión con Perú, que
aspiraba todo el territorio; de igual forma Venezuela. Las Provincias Unidas
del Río de la Plata corrieron la misma suerte y vieron separarse a Bolivia,
Paraguay, y Uruguay que surge como un
estado tapón entre Brasil y Argentina que se disputaban su territorio. Surgen así las semillas de las primeras asimetrías entre los países de
Latinoamérica y que van a condicionar la relación entre las mismas a lo largo
de los casi dos siglos que siguieron.
A
nuestro juicio, estas asimetrías responden a una serie de factores en donde la
geografía juega un papel preponderante, el clima y su influencia sobre el
hombre, las diferencas entre las múltiples etnias indígenas, el caudillismo
regional conformaron factores que han influido para que cada región buscara
separarse de la otra y aspirara una
entidad con sentimientos regionalistas propia y que hasta hoy día mantienen los
países. A la luz de estas asimetrías era evidente que un movimiento unificador
hispanoamericano era poco probable de instrumentar. Mas adelante abordaremos
esta tesis que consideramos determinante para el diseño de sistema del
seguridad interamericano acorde a los nuevos tiempos.
Finalizadas
las guerras de la independencia y ante la amenaza cierta de la Santa Alianza
europea, vimos que Estados Unidos impone la Doctrina Monroe. La Santa Alianza constituía
un pacto celebrado por los soberanos europeos que implicaba defender los
principios de la fe cristiana. La alianza se constituyó conforme a un tratado
elaborado por el emperador Alejandro I de Rusia. Se firmó en París el 26 de
septiembre de 1815, y los signatarios fueron Francisco I, emperador de Austria,
Federico Guillermo III, rey de Prusia, y el propio Alejandro I. Este pacto se
hizo público en el Congreso de Viena (1814-1815) y, finalmente, todos los
gobernantes europeos acabaron suscribiendo el documento, con la excepción del
Príncipe Regente de Gran Bretaña, el Papa y el Sultán de Turquía (a estos dos
últimos no se les invitó a unirse a la alianza). La importancia de este
convenio residió en su valor como símbolo del absolutismo. Los monarcas
autocráticos invocaron el derecho de intervención sancionado por la Santa
Alianza para mantener el statu quo en
Europa. Muchas sublevaciones democráticas y nacionalistas que ocurrieron a
mediados del siglo XIX fueron sofocadas en nombre de la Santa Alianza. En
España, el gobierno liberal constituido en 1820 sufrió la intervención de la
Santa Alianza, acordada en el Congreso de Verona (1822), cuando los denominados
“cien mil hijos de San Luis” pusieron fin en 1823 a este periodo constitucional
y posibilitaron el regreso de la política absolutista de Fernando VII.
Ante este panorama, varios de
los gobiernos hispanoamericanos en América, recientemente independizados,
liderados por las ideas de Simón Bolívar, comenzaron a mentar la idea de formar
un Congreso Hispanoamericano. El
Congreso finalmente fue convocado en Panamá para crear una federación de países
hispanoamericanos independientes. Se
desarrolló entre el 22 de junio y el 5 de julio de 1826 y contó con la
participación de la Gran Colombia ( que incluía las actuales naciones de
Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá); México; Perú; Bolivia y los cincos
países de Centro América. Enviaron observadores Gran Bretaña y los Países
Bajos, pero no acudió Estados Unidos, que no veía con buenos ojos la conformación
de un bloque regional sin su liderazgo. Se acordó un tratado perpetuo de unión
y confederación, la creación de un Ejército interamericano para la defensa
común y la renovación bianual del Congreso, al que se podrían sumar otros
países.
Debido a las rivalidades
entre los distintos países americanos y a la oposición de Estados Unidos, que
no deseaba la formación de un sistema de estados federados en el resto de
América, los acuerdos sólo fueron ratificados por la Gran Colombia y no
tuvieron consecuencias efectivas. Logró reunirse en una segunda ocasión, a
convocatoria de México, muy pocos años después. Argentina no concurrió, en esos años enfrentado con el imperio de
Brasil por el dominio de la Banda Oriental ( Uruguay), tampoco llegaron
delegados Brasil.
Más adelante se repitieron
algunos otros congresos como el de Lima en 1847, Santiago de Chile en 1856 y
Lima 1864 que abordaron las cuestiones de la defensa de la paz, la seguridad,
la abolición de la esclavitud, la unión federal, las amenazas externas y la
reacción conjunta a la presencia de España en Santo Domingo y México. Todos estos intentos de unión americana
fracasaron, esencialmente por no contar con el apoyo de los Estados Unidos y
porque no todas las naciones Latinoamericanas tampoco estaban de acuerdo.
A finales del siglo XIX las relaciones con los Estados Unidos y el
resto de los países americanos comienza a cambiar hacia una relación más
positiva, esto se debe a una serie de factores que hicieron que Estados Unidos
adopte una política menos
aislacionista. Entre estos puede citarse: el freno de la expansión de
Estados Unidos hacia el sur; la esclavitud, abolida definitivamente en 1865 al
finalizar la guerra civil; la posición asumida por los Estados Unidos ante la
invasión de Francia a México; la intervención de España en Santo Domingo, y en
el Perú. Cabe recordar que la opinión pública de Estados Unidos adoptó una
posición de dura crítica ante la presencia francesa en México, Estados Unidos
desplazó tropas en la frontera con México y presionó al gobierno de Francia
para que cesara la ocupación, hecho que llevó a la retirada de Francia en abril
de 1866. De igual forma, merece
resaltar la posición de Estados Unidos a favor de Perú ante la ocupación por
parte de España de las Islas guaneras Chinchas, en la Guerra del Pacífico (1864-1866). A su vez, el problema de
la intervención de España en la Isla Dominicana entre 1861 y 1865 fue superado
y España se retira definitivamente a raíz de las múltiples intervenciones de
Estados Unidos contra las fuerzas realistas.
Todas estas participaciones
de Estados Unidos en este período de su historia muestra una política más firme
en la aplicación de la Doctrina Monroe, o sea, sale de sus fronteras interiores
para asegurar la no presencia de las monarquías europeas, al menos próximo a su
territorio. También factores de índole
económico influyeron en esta nueva relación con los países de Latinoamérica.
Estados Unidos necesitaba buscar nuevos mercados para su creciente producción
industrial y competir con Europa que mantenía una dominación por regiones casi
monopólica con sus ex colonias; por ejemplo, España e Inglaterra se alternaron
en el monopolio comercial con las ex Provincias del Virreinato del Río de la
Plata durante gran parte del siglo XVIII y parte del XIX.
Ante este cuadro estratégico
político y económico que se estaba dando en América, Estados Unidos toma la
iniciativa de convocar a un congreso en 1881 a celebrarse en Washington con el
propósito de tratar asuntos relativos a prevenir las guerras entre los
países americanos. Esta
convocatoria fracasó por el asesinato inesperado del Presidente de los Estados
Unidos, Garfield. El nuevo presidente, Chester Arthur, suspendió el congreso a
raíz de la guerra del pacífico. Pocos años después, en 1888, el gobierno de los
Estados Unidos nuevamente invitó a todos los estados independientes del
Continente a participar de una Conferencia Interamericana que tuvo lugar en
octubre de 1889 en la ciudad de Washington.
El tema central de la Conferencia fue el comercio entre los Estados
americanos. Tenía varios objetivos entre los cuales se destacan: la formación
de una unión aduanera, la adopción de un sistema uniforme de pesas y medidas y
de una moneda de plata común. Es realmente importante resaltar que estos
objetivos muestran un gran interés económico por parte de los Estados Unidos en
momentos que mostraba un gran despegue de su industria y necesitaba colocar sus
manufacturas y desplazar de los mercados latinoamericanos la producción
europea.
Por su parte los estados
latinoamericanos veían algunos con optimismo esta posibilidad ya que se
acortaban las rutas comerciales, sobre todo los Centrales y México y otros,
como los de América del Sur, con cierto recelo, por su tradicional relación con
Europa. Sobre el final del siglo XIX
Inglaterra había penetrado comercialmente y ejercía casi un monopolio en
América del Sur, donde adquiría las materias primas provenientes del sector
agrícola y minero y colocaba sus manufacturas industriales.
Otro de los temas abordados
en la Conferencia fuera del tema económico y de neto perfil político, fue la
formulación de un plan general de arbitraje, una resolución proscribiendo el
derecho de conquista y otra a favor de reclamaciones e intervención diplomática
sobre la igualdad de derechos civiles entre nacionales y extranjeros. Todas estas últimas dos resoluciones no
fueron aprobadas por los Estados Unidos y que eran de interés de las naciones
Latinoamericanas. Es así que esta
primera Conferencia mostró claramente los intereses de cada una de las naciones
y que no dista mucho de la