COLEGIO INTERAMERICANO DE DEFENSA

DEPARTAMENTO DE ESTUDIOS

CLASE XL

 

Monografia

 

Asinetrias regionales: una estrategia para la seguridad Continental

 

 

 

 

 

INTRODUCCION

 

 

El tema seleccionado es el planteo sobre la factibilidad de diseñar una estrategia de seguridad para América, similar a la propuesta por la OTAN para el teatro Atlántico Europeo. La idea es encontrar, en un ambiente regional condicionado por grandes cambios globales, una dirección estratégica de seguridad que posibilite a los estados americanos estar preparados para enfrentar los nuevos desafíos que plantea la realidad de las relaciones internacionales en los umbrales del siglo XXI.

 

La OTAN vivió durante casi toda su existencia bajo el signo del enfrentamiento ideológico entre el comunismo y el capitalismo. Hoy día nuevas amenazas cobran entidad para la formulación de nuevas estrategias de esta organización.

 

Finalizado el conflicto este oeste, existen conflictos aunque, no por ser generalizados, no dejan de ser de suma gravedad.  Los Balcanes, las persecuciones étnicas y tribales en el Africa, Medio Oriente, el terrorismo de diferentes signos, etc. muestran la cara de la miseria del reino de la violencia en un ciclo que no parece tener fin.

 

Por su parte, los estados americanos han vivido en un ambiente pacífico durante todo el siglo XX en comparación con otras regiones. Sus pueblos no han sufrido las calamidades de las grandes guerras, por el contrario sus tierras fueron el hogar de cientos de miles emigrados europeos y asiáticos que escapaban del horror más grande que tiene la humanidad, la guerra en su manifestación más cruel, la destrucción masiva del hombre por el hombre. Tampoco han sufrido enfrentamientos por razones de etnias, religiosas o nacionalismos extremos; sin embargo la naturaleza de los fenómenos sociales responde a una lógica difícil de predecir y en el presente se plantean incertidumbres que amenazan a la seguridad de las naciones. Quién hubiese predecido en 1920, al finalizar la primera guerra mundial, la aparición apenas una década después de un Hitler?  o al finalizar la segunda guerra mundial la división del mundo entre dos ideologías ? , quién puede predecir lo que sucederá en el año 2015?

 

 

América no escapa a un fenómeno nuevo en la relación de los pueblos y que es la inseguridad en un mundo gobernado por los fenómenos globales. Los pueblos están viviendo una historia signada por la incertidumbre de la creciente falta de bienes y recursos para la subsistencia, el aumento de la injerencia del terrorismo internacional en la vida doméstica de las ciudades, el flagelo de la droga y los desplazamientos de poblaciones enteras por falta de trabajo,  hambruna o amenazadas por desastres naturales.

 

Este cuadro de relación social es visto por cada nación desde una perspectiva diferente, con sus propias realidades, sus propios problemas y prioridades. Estas diferentes visiones dejan con un interrogante que cuestiona en cierta forma al actual sistema de seguridad colectiva del continente. La relación entre los estados, desde esta visión, muestra un tablero estratégico con asimetrías que dificultan el entendimiento y enfrentamiento de los nuevos desafíos. Sobre este punto se debe trabajar bajo pautas creativas que enlace las diferentes asimetrías y conformen una nueva estrategia de seguridad para todos.

 

Este es el desafío que se plantea en el presente trabajo de investigación,  partiendo de una teoría de asimetrías regionales, encontrar  caminos que acerquen las percepciones de los diferentes pueblos y los ayuden a convivir de una manera más solidaria y segura ante las amenazas del nuevo siglo.

 

El tema del trabajo tiene relación con la vigencia del Sistema de Seguridad Interamericano; se plantea la reformulación del sistema bajo nuevas pautas de interdependencia compleja entre los estados americanos.

 

Se trata del diseño de una concepción estratégica a nivel internacional; esto implica el arte de encontrar grandes líneas de  sujetos sociales ( Estados), con el fin de dotar a los gobiernos de los pueblos de América de un instrumento de validez universal, legítimo y eficaz  para hacer frente a los conflictos propios del continente.

 

 

 

 

El objetivo es demostrar  que en América existen asimetrías regionales,     que responden a visiones diferentes de la realidad.  Se persigue encontrar enlaces o puntos de unión para acercar propuestas de seguridad  de interés para todo el Sistema Interamericano.

 

El tema plantea una problemática de plena vigencia; por ejemplo, se esta dando una situación conflictiva entre varios países de América del Sur en torno a la problemática del Plan Colombia. Es diferente como ve el problema Colombia a como lo ve Venezuela o Ecuador. Es distinta la postura de Brasil y de la Argentina en cuanto a el combate del narcotráfico a como encara el problema los Estados Unidos. Lo mismo se plantea sobre las necesidades de los países Centro Americanos y de la región del Caribe en cuanto a la planificación sobre emergencias por desastres naturales y las urgencias y o prioridades que dan otras naciones que no están sometidas en forma severa a estos flagelos; o como tratan el tema de la problemática indígena los países andinos. El actual Sistema de Seguridad Interamericano no contempla estas asimetrías y abordar su problemática constituye un camino de excelente marco de reflexión.

 

El trabajo es de carácter teórico, especulativo y busca proponer una vía de solución a un problema existente dentro del campo de las ciencias sociales. El procedimiento de recolección de información será el utilizado normalmente en este tipo de trabajo de investigación, o sea la conformación de fichas bibliográficas, lectura e interpretación de textos, entrevistas, etc.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO I

 

TEORIA DE LAS RELACIONES ENTRE LOS ESTADOS

 

 

Para poder comprender la problemática de las relaciones entre los estados americanos hemos de utilizar el método de referirnos a la teoría de las Relaciones Internacionales que nos permita analizar y entender la naturaleza cambiante del sistema internacional, utilizándolo como marco de referencia.

 

En las décadas de los años 1950 y  1960 se enseñaba en los claustros universitarios a ver la política internacional a través de la óptica realista de las relaciones entre los Estados;  ésta, enfatizaba la simple posibilidad de la guerra para resolver los conflictos entre los naciones. La conocida obra de Hans Morgenthau "Política entre las Naciones" es un claro ejemplo de la tendencia de esos años; en esencia,  un aspecto parcial de ver la realidad de las relaciones internacionales.

 

Las doctrinas clásicas de las relaciones internacionales se han debatido entre dos tendencias que marcan límites bien definidos de ideas en cuanto al empleo del poder en los temas de política internacional. El realismo clásico, que puede estudiarse desde diferentes variantes y el liberalismo, cuya corriente interna, la interdependencia compleja, abordaremos en este trabajo por ser la que más nos sirve para el propósito perseguido de explicar los fenómenos políticos de la actualidad. Estas teorías no son para nada monolíticas, configuran, dentro de un mismo cuerpo teórico,  posiciones internas divergentes, distintas visiones de ver e interpretar el mundo de la política internacional. 

 

Los realistas piensan que la naturaleza de las cosas no pueden cambiarse, los seres humanos, generadores de los fenómenos sociales, tienen en esencia, una naturaleza  que lo lleva a actuar con maldad. Su interacción social con otros seres sociales

 

constituye  una relación tortuosa de odio y pasión, que se exacerba en el plano político, en el plano del Estado. Esto no es más ni menos que la tesis  planteada por Hobbes en su obra "EL LEVIATAN" cuando plantea la necesidad de un Estado poderoso que controle a la maldad humana. La tesis hobbesiana dice que los hombres, en su estado natural, actúan sin condicionar sus impulsos, por lo tanto se destruirán los unos a los otros y el miedo aumentará constantemente, pues el más fuerte siempre abusará del débil, pero temerá igualmente a otro más fuerte que él. La violencia se torna así creciente e imparable en la medida que el miedo también lo es.

La fórmula que encuentra Hobbes a este dilema es la constitución de un poder político absoluto que domine a la naturaleza humana, con el objeto de garantizar la supervivencia destruyendo al miedo. Ese poder político, en esencia, contradice a la naturaleza, pero es necesario, es un ardid político imprescindible para que la humanidad viva en orden y elimine la destrucción que producen las guerras entre los pueblos.

El Estado poderoso o Leviatan es el que hace posible la fórmula de la convivencia pacífica, la que a su vez, se debe a una serie de restricciones que provienen del contrato que los ciudadanos acuerdan entre sí. Los términos de este contrato establecen que nada que vaya contra el poder político es lícito; las libertades del ciudadano están condicionadas por el acuerdo que constituye la esencia que dio origen al Estado.

 La esencia del Estado es el orden que domina a la naturaleza humana y el control de ese orden es el Estado guiado por la razón humana, teniendo en cuenta que la misma, 

 

 

constituye  una de las manifestaciones de Dios o de las leyes de la naturaleza y es la que pondrá límites a las órdenes del Estado y de esta manera evitará que las acciones estatales contradigan a la naturaleza misma del hombre. 

 Tratando de llegar a una breve interpretación de la teoría de Hobbes podemos concluir: que el filósofo imbuido de su contribución política, ideó, para una época, en la cual Europa deambulaba por la llamada Guerra de los Treinta Años, fortalecer el poder político imaginando un Estado soberano con un poder absoluto, surgido del contrato social concertado por el pueblo.

Es por ello que la corriente realista considera al Estado como actor principal en el contexto de las Relaciones Internacionales y la guerra como instrumento de su poder. Esta corriente ha perdido vigencia entre la mayoría de los politólogos modernos. El Estado como actor principal y la guerra como instrumento del poder ha dado paso a nuevas formas de relación internacional que se acercan más a las ideas liberales y más precisamente a su vertiente de la llamada teoría de la Interdependencia Compleja.

 

Haciendo un breve síntesis de las ideas principales de ambas teorías, la realista y la interdependencia compleja, tenemos como centro de sus postulados lo siguiente:

 

TEORIA

CONFLICTO

EJERCICIO DEL PODER

CONTEXTO MUNDIAL

TEMA CENTRAL

AGENDA INTER.

REALISMO

ENTRE ESTADOS

FACTOR MILITAR

ANARQUÍA

 SEGURIDAD

ITERDEPEN. COMPLEJA

OTROS ACTORES DIFRENTES A LOS ESTADOS

FACTORES ECONÓMICO,

POLÍTICO, CULTURAL TECNOL., MILITAR

REGIMENES INTERNACIONALES

ORDENADORES

COOPERACION

 

 

 

 

El catedrático Joseph Nye  de la universidad de Harvard de los Estados Unidos, representante de la escuela liberal, en la obra " Poder e Interdependencia"  sostiene la tesis de la Interdependencia Compleja . Básicamente afirma que las relaciones de poder no sólo se dan en el  campo de la fuerza militar, sino que hoy día hay otros factores que dominan estas relaciones. El asunto de la teoría de la seguridad nacional, que Estados Unidos esgrimiera durante el período de la guerra fría, para enfrentar el conflicto ideológico y de acción  entre el capitalismo y el comunismo,  ha quedado en la flecha del tiempo.  El poder de base militar no es necesariamente fungible de trasladar a toda la agenda internacional. J. Nye no desconoce la existencia del poder, pero éste se da en varias concepciones: económico, en mayor medida; tecnológico; político; militar; etc.

 

Otro referente de la política internacional, Henry Kissinger, ha afirmado en los umbrales del siglo XXI: " el equilibrio de poder entre las principales potencias ha dejado de definir nuestros peligros. Los viejos modelos internacionales están desmoronándose, los viejos slogans  carecen de sentido. Hoy son otras las relaciones, el mundo se ha vuelto interdependiente en economía, comunicaciones, en el campo de las aspiraciones humanas".  

 

La escuela liberal reconoce como actores del escenario internacional, además de los estados soberanos, a las corporaciones transnacionales, a las organizaciones internacionales, a las organizaciones no gubernamentales, a los movimientos sociales, entre otros.  Es así, que la tesis de la interdependencia compleja posee tres características distintivas:

1)     La agenda de los  países no tienen temas jerárquicos ( uno más importante que otro), esto sí ocurre para los teóricos del realismo donde la alta política define el tema más importante que es la seguridad del estado.

2)     Los países se vinculan a través de multicanales, mientras que en el realismo los estados se vinculan a través de un solo canal que es el estado. Los canales para la interdependencia compleja son: el canal transgubernamental y el canal transnacional. El primero hace referencia a los lazos de comunicación entre las diferentes agencias de los estados, el segundo es el que se da entre los entes privados o entre instituciones privadas y un estado particular.

 

 

 

3)     Dentro de la Interdependencia Compleja se devalúa el poder militar para obtener resultados deseados. Para el realismo, en su lugar, el poder militar es el factor principal en las relaciones entre los estados.

 

 Es importante hacer notar el concepto de fungibilidad del poder o vinculación temática. La estructura del poder global esta ligado a esta idea;  podemos formular la pregunta: que capacidad existe en el mundo de hoy de trasladar atributos o recursos de poder de un área a otra? . La teoría de la Interdependencia Compleja diría que este concepto de fugibilidad del poder se da en menor medida que en otras épocas, la complejidad de las relaciones, diluyen la posibilidad de las represalias por empleo de fuerzas. Cada vez más los estados tienen menos libertad de acción o capacidad de trasladar su poder de un área a otra de la vida.

 

El punto de vista tradicional sobre el poder, consideraba que el poder militar dominaba todas los otras formas y que el estado que contaba con la mayor capacidad militar controlaba los asuntos mundiales.  Hoy esta fórmula de los teóricos realistas parece tener una menor jerarquía entre las relaciones universales. La clásica definición del poder conocida como : la capacidad de influir en la voluntad del otro y controlar así los resultados,  es realmente compleja.

 

La economía doméstica de cada país, condicionada por la marcha de las finanzas mundiales; el desarrollo tecnológico que se supera día a día y al alcance cada vez más de muchos otros; la capacidad de comunicar y transparentar en tiempo real los acontecimientos mundiales  hacen tremendamente difícil la concentración y el control del poder por unos pocos y en una sola área de la actividad humana. Y es así, como todos los estados, poderosos y débiles, en menor o mayor medida son afectados por esta compleja relación del actual régimen internacional.  Podemos entonces, partiendo de un mundo complejo y difícil de predecir, afirmar que el actual régimen internacional muestra aristas del poder global menos definidas que antes,  donde por ahora hay  un solo país

( EE.UU) que concentra el poder en todas las áreas, pero con mayores complejidades para su empleo.

 

 

 

Las dos teorías, realismo  y liberalismo, han competido en la mente de los hombres durante todo el siglo XX. La historia de las últimas décadas nos deja una enseñanza que debería ser tenida en cuenta para pensar en las características de los próximos fenómenos de relación entre los estados o entre estos y otros agentes internacionales no gubernamentales. Esta lección nos dice que cuando un problema suscita pequeños intereses o pasiones, el empleo de la fuerza es impensable, en dicha circunstancia la teoría de la interdependencia compleja puede ser un concepto válido para el análisis de los procesos políticos. Pero cuando el problema se torna vital para los intereses de un actor el empleo o amenaza de la fuerza puede volverse decisivo, en estos casos las hipótesis realistas pueden resultar más relevantes.

 

Los temas de la agenda internacional en las últimas tres décadas han variado en su esencia y vinculación política. En los años '70  los términos de intercambio de materia prima y el petróleo dominaron la atención; en los ´80 el petróleo, la deuda externa y el narcotráfico fueron dueños de la escena internacional y en los '90 el terrorismo internacional, el narcotráfico asociado al terrorismo, los nacionalismos étnicos, el comercio internacional y el crecimiento asociado de las economías y el aumento de la pobreza global han sido los temas relevantes.

 

Todos estos tópicos y en su oportunidad, han relacionado a la comunidad internacional de diferentes maneras, en todas las  décadas ha habido violencia, pero lo que no se puede desconocer es, que cada vez más, la vinculación de un tema con otro posibilita a los países menos poderosos acceder a objetivos que en otras épocas era impensable de lograr.

 

Otro pensador, Kenneth Waltz, fundador del neorealismo o realismo estructural expuso sus ideas sobre el funcionamiento de las relaciones internacionales e introdujo el concepto de que los fenómenos políticos están condicionados por la estructura o atributos para ejercer el poder. Esto quiere decir que la estructura internacional determina los fenómenos.

 

 

 

 

 

Por ejemplo, después de la II Guerra Mundial el mundo pasó de una estructura multipolar a una bipolar y el mundo vivió el enfrentamiento ideológico de la guerra fría;  con la caída del régimen comunista el mundo pasó a una estructura unipolar con EE.UU dominando el escenario internacional en todos los campos de poder. Esta estructura se mantendrá por mucho tiempo más? Para el realismo esta es una situación de equilibrio inestable, es solo una ilusión un momento de la historia ya que el poder atrae y a la larga es disputado por otro.

 

Para Waltz el mundo actual muestra el poder en los siguientes niveles:

a)     En el primer nivel se encuentra EE.UU en una situación estable.

b)     En un segundo nivel Japón y la Unión Europea en ascenso.

c)      En un tercer nivel China en ascenso.

d)     En un cuarto nivel Rusia en una situación estable.

 

El pronóstico que da Waltz  a esta percepción de equilibrio inestable, es que los poderes se equilibrarán en el primer nivel aproximadamente en la segunda década del siglo XXI, el tema a descubrir será quién disputará, en el primer nivel, el poder a los EE.UU; se mantendrá EE.UU en este nivel?; qué atributos del poder prevalecerán en la agenda internacional ?.

 

Para la escuela liberal el escenario mundial encontrará a las grandes potencias enfrentadas por conflictos de entidad diferentes a los de la guerra fría. No habrá guerra entre ellos solo conflictos de orden comercial.  Este pronóstico tiene para los pensadores liberales una lógica que responde a que los regímenes internacionales garantizan la estabilidad mundial mitigando el mundo anárquico de las relaciones internacionales y que desde la óptica realista es el estado natural de las relaciones en el mundo.

 

 

 

 

 

 

 

Finalmente y como elemento  para comprender los fenómenos sociales derivados de la agenda de seguridad en el Sistema Interamericano, tema de este trabajo, utilizaremos algunos elementos de teoría de la interdependencia compleja, definidos por Joseph S. Nye como propiedades de las relaciones interdependientes 

 

Propiedades:

a)     Dominio. Cantidad de países con que cada país mantiene una interdependencia.

b)     Ambito.   Areas sobre las cuales hay interdependencia.

c)      Intensidad. Cantidad de intereses que un país mantiene con otro.

d)     Jerarquía. Está relacionado con la capacidad relativa de un país sobre otro en un tema y en un momento determinado. No implica necesariamente que un país es más desarrollado que otro.

e)     Homogeneidad. Características parecidas entre los países interdependientes.

f)        Estabilidad. Indica la perdurabilidad de la relación interdependiente.

g)     Valor. Calificación que se le puede dar a la relación interdependiente.

h)      Sensibilidad. Impacto que sufre un país ante cambios en otros.

i)        Vulnerabilidda. Costo que implica para un país cambiar sus políticas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CAPITULO II

 

 

ANTECEDENTES DE LAS RELACIONES

 

ENTRE LOS ESTADOS AMERICANOS

 

 

 

Es obvio que para encarar un estudio sobre las relaciones entre los estados de América no puede desconocerse la influencia que ha tenido y tiene la política exterior de los Estados Unidos como principal actor regional y mundial.

 

Raymon Aron, inspirándose en la escuela realista,  en su obra " la República Imperial", hace un análisis de la política exterior de los Estados Unidos, haciendo hincapié en el período que va desde 1945 a 1972. Las decisiones de política exterior dice Aron, se  debatieron entre móviles expansionistas y moralistas, esgrimiendo que el país del norte hizo uso de su poder militar y económico para proteger sus intereses actuando con esa doble actitud moral y materialista de expansión. Este período es quizás el que ha marcado más profundamente su relación con el resto de los países de América. Fue en este período  donde el mundo se debatió en una guerra ideológica que enfrentó a los países de occidente con los de oriente de la ex cortina de hierro. Los estados latinoamericanos debieron involucrarse en el conflicto, donde la doctrina de seguridad nacional fue prioritaria, y los gobiernos de fuerza suplieron a las democracias representativas.

 

Sin duda, la política del gran coloso del norte ha sido determinante en las relaciones con el resto de los países latinoamericanos. Desde los comienzos como nación independiente el legado de George Washington marcó lo que sería el perfil de su política exterior;  conocido como el testamento de Washington, Estados Unidos en esta primera etapa de vida independiente fijó una posición de neutralidad de los acontecimientos europeos y la política de no contraer alianzas permanentes.

 

 

 

 

 

Años después la llamada doctrina Monroe  advierte a Europa sobre sus apetencias colonialistas, dejando claro el concepto de América para los americanos.  Dicha doctrina se basó en el principio de los dos hemisferios de Thomas A. Bailey, en referencia a que América era una tierra de libertad y de gobiernos democráticos republicanos y que no había lugar para aventuras absolutistas de los gobiernos monárquicos europeos. (1)

 

La Doctrina del presidente Monroe está contenida en su mensaje ante el Congreso de los Estados Unidos de 21 de diciembre de 1823. La Doctrina comprende tres aspectos principales: la no colonización futura, por parte de Europa, de los territorios en América; el principio de los dos hemisferios explicado anteriormente;  y el que se refiere a la decisión norteamericana de no intervenir en los asuntos internos de las potencias europeas. Uno de los pasajes del mensaje refleja la idea que Estados Unidos tenía de los movimientos revolucionarios de las colonias Europeas en América. "… Con las colonias o dependencias europeas en existencia, no hemos intervenido y no intervendremos.  Pero con los gobiernos que han proclamado su independencia , y la han mantenido, y cuya independencia hemos reconocido después de cuidadosa consideración y con base en principios de justicia, no podríamos contemplar cualquier interposición con propósitos de oprimirlos, o de controlar de cualquier otra manera su destino por cualquier potencia europea, en otra luz que no sea la de que constituyen la manifestación de una disposición no amistosa hacia los Estados Unidos…"

 

Sin embargo esta doctrina apuntaba más a las cuestiones coloniales en América del Norte, pero marcó la pauta para la toma de conciencia de los países del resto de Latinoamérica.  Tenía un propósito bien definido, por un lado rechazar las pretensiones de Rusia de establecer colonias en América y por el otro, advertir a la Santa Alianza que no se consentiría la reconquista de las ex colonias en América por parte de España e Inglaterra. Dado que fue una declaración unilateral no obligaba  a los Estados Unidos a la defensa de un país americano atacado por uno europeo, ni ponía trabas a la

 

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(1) "Origen y Evolución del Sistema Interamericano" Ismael Moreno Pinto, Colección Archivo Histórico diplomático mexicano, 1977 México.

 

 

conquista, colonización e intervención de los Estados Unidos en cualquier parte de América. Esto dio como resultado una serie de consultas de los países americanos, recientemente independizados, al gobierno de los Estados Unidos. Las respuestas fueron en general evadidas o no constituyeron los compromisos esperados por los países de Latinoamérica y consecuentemente el recelo o la desconfianza a dicha doctrina. Y tal fueron los hechos, que entre 1826 y el fin de la guerra civil de Estados Unidos se dieron una serie de hechos que violaron sistemáticamente los principios de la llamada Doctrina Monroe,  estos fueron:

1)     la ocupación de las Islas Malvinas por parte de Gran Bretaña en 1833; 

2)      la intervención de la escuadra francesa en las Provincias Unidas del Río de la Plata de 1838 a 1840; 

3)      la intervención conjunta franco- británica en la misma región desde 1845 a 1849;

4)      la ocupación de Veracruz en 1838, por Francia; 

5)      la violación de Gran Bretaña de los tratados que había suscrito con España en relación con el territorio de Belice, al proclamar en 1840 el establecimiento de la colonia de Honduras Británica. En esta oportunidad el gobierno Norteamericano se desentendió de las protestas de la Federación Centroamericana y luego se negó a apoyar a Guatemala.; 

6)     la ocupación por parte de Gran Bretaña de la isla hondureña de Roatán en 1838;

7)     el establecimiento de un protectorado británico sobre el territorio Mosquito, ubicado sobre la costa oriental de las Repúblicas de Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Nueva Granada;

8)     la reocupación llevada a cabo por España en 1861 del territorio dominicano;

9)      la invasión francesa a México en 1861.

 

Años más tarde, en 1902 se da otro hecho que influirá también en las relaciones de América Latina  con Norteamérica.  A raíz de la deuda que Venezuela mantenía con algunos países europeos, sufrió un bloqueo de Gran Bretaña, Italia y Alemania, incluso sufrió el hundimiento de dos unidades de guerra por parte de barcos alemanes. Hubo una reacción de la opinión pública norteamericana a la no acción del gobierno del

 

 

 

 

 

presidente Roosevelt  y obligó a la intervención oficial del gobierno norteamericano, quién pidió formalmente a las potencias reclamantes que accedieran a la petición de Venezuela de someter la cuestión a la Corte de la Haya. Este hecho condujo a la formulación de la llamada Doctrina Drago que quedó incorporada al derecho internacional según la cual " no es legítima la intervención armada y  la ocupación territorial como medio para el cobro de las deudas contractuales".

 

Otra vertiente de los fenómenos políticos que han marcado las relaciones entre los estados latinoamericanos y Estados Unidos ha sido, sin duda, los diferentes intentos por crear federaciones de naciones, que en general buscaban la protección mutua ante un ataque de otra nación extra regional.  Estos iniciativas de relación se dieron durante gran parte del siglo XIX.  Varios fueron los congresos celebrados, Panamá, Lima , Santiago y que, con el correr de los tiempos, han guiado por caminos llenos de vicisitudes la constitución de lo que ha llegado a ser en nuestros días el Sistema Interamericano.

 

El prestigioso pensador chileno  Juan Egaña, gran defensor de las ideas confederales americanas, en relación a la necesidad de crear una federación en América ante la amenaza de las monarquías europeas, dijo: " Tenemos un solo remedio para todas esas desgracias; pero un remedio universal, capaz de destruir todos los planes que la Europa haya formado en mil siglos; éste es la unión de toda la América y prestarse una defensa mutua para todos sus puntos, organizando un plan general de las obligaciones y contribuciones que debe hacer cada gobierno en armar hombres y dinero para el caso del menor ataque o seducción de la Europa".

 

Todas estas ideas surgían en medio de los movimientos revolucionarios de las colonias españolas en América, en época de las campañas libertadoras y por cierto no todos pensaban de igual forma, por una razón u otra, por las urgencias del momento no había llegado la oportunidad que estos esfuerzos integradores se hicieran realidad.

 

 

 

 

 

 

Del lado de las Provincias del Plata las voces en oposición a estas ideas se hacían sentir, de igual forma en Estados Unidos. Al respecto el secretario de la Junta de Gobierno de Buenos Aires, el Dr. Mariano Moreno,  decía: " ¿ Quién podrá concordar  las voluntades de hombres que habitan un continente donde se cuentan por miles de leguas de distancia?…¿ Dónde se fijaría el gran Congreso, y  cómo se proveería a las necesidades urgentes de pueblos de quienes no podrían tener noticias sino después de tres meses? Es una quimera pretender que todas las Américas españolas formen un solo Estado… ¿Cómo podremos entendernos con las Filipinas, de quienes apenas tenemos otra noticia que las que nos comunica una carta geográfica? ¿Cómo conciliaremos nuestros intereses con los del reino de México? Con nada menos se contentaría éste que con tener estas provincias en la clase de colonias".

 

No obstante estas opiniones diferentes, que desaconsejaban una suerte de integración hispanoamericana, en la práctica en América del Sur la empresa libertadora contra los realistas fue lleva a cabo por ejércitos integrados por varias naciones, fue un real esfuerzo colectivo tanto en Chile como Perú, en Colombia y Ecuador.  En su lugar, en México y Centroamérica debieron luchar en forma independiente contra las fuerzas españolas ya que las grandes distancias y la geografía conspiraban contra la constitución de una empresa común.

 

Pero es interesante observar que luego de haber triunfado los ejércitos libertadores sobre la dominación española, surgieron diferencias entre las regiones, y los diferentes caudillos quisieron ser independientes entre sí. Así la Gran Colombia se vio desmembrada, al entrar Ecuador en tensión con Perú, que aspiraba todo el territorio; de igual forma Venezuela. Las Provincias Unidas del Río de la Plata corrieron la misma suerte y vieron separarse a Bolivia, Paraguay,  y Uruguay que surge como un estado tapón entre Brasil y Argentina que se disputaban su territorio.  Surgen así las semillas de las primeras asimetrías entre los países de Latinoamérica y que van a condicionar la relación entre las mismas a lo largo de los casi dos siglos que siguieron.

 

 

 

 

 

A nuestro juicio, estas asimetrías responden a una serie de factores en donde la geografía juega un papel preponderante, el clima y su influencia sobre el hombre, las diferencas entre las múltiples etnias indígenas, el caudillismo regional conformaron factores que han influido para que cada región buscara separarse de la otra  y aspirara una entidad con sentimientos regionalistas propia y que hasta hoy día mantienen los países. A la luz de estas asimetrías era evidente que un movimiento unificador hispanoamericano era poco probable de instrumentar. Mas adelante abordaremos esta tesis que consideramos determinante para el diseño de sistema del seguridad interamericano acorde a los nuevos tiempos.

 

Finalizadas las guerras de la independencia y ante la amenaza cierta de la Santa Alianza europea, vimos que Estados Unidos impone la Doctrina Monroe. La Santa Alianza constituía un pacto celebrado por los soberanos europeos que implicaba defender los principios de la fe cristiana. La alianza se constituyó conforme a un tratado elaborado por el emperador Alejandro I de Rusia. Se firmó en París el 26 de septiembre de 1815, y los signatarios fueron Francisco I, emperador de Austria, Federico Guillermo III, rey de Prusia, y el propio Alejandro I. Este pacto se hizo público en el Congreso de Viena (1814-1815) y, finalmente, todos los gobernantes europeos acabaron suscribiendo el documento, con la excepción del Príncipe Regente de Gran Bretaña, el Papa y el Sultán de Turquía (a estos dos últimos no se les invitó a unirse a la alianza). La importancia de este convenio residió en su valor como símbolo del absolutismo. Los monarcas autocráticos invocaron el derecho de intervención sancionado por la Santa Alianza para mantener el statu quo en Europa. Muchas sublevaciones democráticas y nacionalistas que ocurrieron a mediados del siglo XIX fueron sofocadas en nombre de la Santa Alianza. En España, el gobierno liberal constituido en 1820 sufrió la intervención de la Santa Alianza, acordada en el Congreso de Verona (1822), cuando los denominados “cien mil hijos de San Luis” pusieron fin en 1823 a este periodo constitucional y posibilitaron el regreso de la política absolutista de Fernando VII.

 

 

 

 

 

 

 

Ante este panorama, varios de los gobiernos hispanoamericanos en América, recientemente independizados, liderados por las ideas de Simón Bolívar, comenzaron a mentar la idea de formar un Congreso Hispanoamericano.  El Congreso finalmente fue convocado en Panamá para crear una federación de países hispanoamericanos independientes.  Se desarrolló entre el 22 de junio y el 5 de julio de 1826 y contó con la participación de la Gran Colombia ( que incluía las actuales naciones de Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá); México; Perú; Bolivia y los cincos países de Centro América. Enviaron observadores Gran Bretaña y los Países Bajos, pero no acudió Estados Unidos, que no veía con buenos ojos la conformación de un bloque regional sin su liderazgo. Se acordó un tratado perpetuo de unión y confederación, la creación de un Ejército interamericano para la defensa común y la renovación bianual del Congreso, al que se podrían sumar otros países.

 

Debido a las rivalidades entre los distintos países americanos y a la oposición de Estados Unidos, que no deseaba la formación de un sistema de estados federados en el resto de América, los acuerdos sólo fueron ratificados por la Gran Colombia y no tuvieron consecuencias efectivas. Logró reunirse en una segunda ocasión, a convocatoria de México, muy pocos años después.  Argentina no concurrió, en esos años enfrentado con el imperio de Brasil por el dominio de la Banda Oriental ( Uruguay), tampoco llegaron delegados Brasil.

 

Más adelante se repitieron algunos otros congresos como el de Lima en 1847, Santiago de Chile en 1856 y Lima 1864 que abordaron las cuestiones de la defensa de la paz, la seguridad, la abolición de la esclavitud, la unión federal, las amenazas externas y la reacción conjunta a la presencia de España en Santo Domingo y México.  Todos estos intentos de unión americana fracasaron, esencialmente por no contar con el apoyo de los Estados Unidos y porque no todas las naciones Latinoamericanas tampoco estaban de acuerdo.

 

 

 

 

 

A finales del siglo XIX  las relaciones con los Estados Unidos y el resto de los países americanos comienza a cambiar hacia una relación más positiva, esto se debe a una serie de factores que hicieron que Estados Unidos adopte una política menos  aislacionista. Entre estos puede citarse: el freno de la expansión de Estados Unidos hacia el sur; la esclavitud, abolida definitivamente en 1865 al finalizar la guerra civil; la posición asumida por los Estados Unidos ante la invasión de Francia a México; la intervención de España en Santo Domingo, y en el Perú. Cabe recordar que la opinión pública de Estados Unidos adoptó una posición de dura crítica ante la presencia francesa en México, Estados Unidos desplazó tropas en la frontera con México y presionó al gobierno de Francia para que cesara la ocupación, hecho que llevó a la retirada de Francia en abril de 1866.  De igual forma, merece resaltar la posición de Estados Unidos a favor de Perú ante la ocupación por parte de España de las Islas guaneras Chinchas,  en la Guerra del Pacífico (1864-1866).  A su vez,  el problema de la intervención de España en la Isla Dominicana entre 1861 y 1865 fue superado y España se retira definitivamente a raíz de las múltiples intervenciones de Estados Unidos contra las fuerzas realistas.

 

Todas estas participaciones de Estados Unidos en este período de su historia muestra una política más firme en la aplicación de la Doctrina Monroe, o sea, sale de sus fronteras interiores para asegurar la no presencia de las monarquías europeas, al menos próximo a su territorio.  También factores de índole económico influyeron en esta nueva relación con los países de Latinoamérica. Estados Unidos necesitaba buscar nuevos mercados para su creciente producción industrial y competir con Europa que mantenía una dominación por regiones casi monopólica con sus ex colonias; por ejemplo, España e Inglaterra se alternaron en el monopolio comercial con las ex Provincias del Virreinato del Río de la Plata durante gran parte del siglo XVIII y parte del XIX.

 

Ante este cuadro estratégico político y económico que se estaba dando en América, Estados Unidos toma la iniciativa de convocar a un congreso en 1881 a celebrarse en Washington con el propósito de tratar asuntos relativos a prevenir las guerras entre los

 

 

 

 

 

países americanos. Esta convocatoria fracasó por el asesinato inesperado del Presidente de los Estados Unidos, Garfield. El nuevo presidente, Chester Arthur, suspendió el congreso a raíz de la guerra del pacífico. Pocos años después, en 1888, el gobierno de los Estados Unidos nuevamente invitó a todos los estados independientes del Continente a participar de una Conferencia Interamericana que tuvo lugar en octubre de 1889 en la ciudad de Washington.  El tema central de la Conferencia fue el comercio entre los Estados americanos. Tenía varios objetivos entre los cuales se destacan: la formación de una unión aduanera, la adopción de un sistema uniforme de pesas y medidas y de una moneda de plata común. Es realmente importante resaltar que estos objetivos muestran un gran interés económico por parte de los Estados Unidos en momentos que mostraba un gran despegue de su industria y necesitaba colocar sus manufacturas y desplazar de los mercados latinoamericanos la producción europea.

 

Por su parte los estados latinoamericanos veían algunos con optimismo esta posibilidad ya que se acortaban las rutas comerciales, sobre todo los Centrales y México y otros, como los de América del Sur, con cierto recelo, por su tradicional relación con Europa.  Sobre el final del siglo XIX Inglaterra había penetrado comercialmente y ejercía casi un monopolio en América del Sur, donde adquiría las materias primas provenientes del sector agrícola y minero y colocaba sus manufacturas industriales.

 

Otro de los temas abordados en la Conferencia fuera del tema económico y de neto perfil político, fue la formulación de un plan general de arbitraje, una resolución proscribiendo el derecho de conquista y otra a favor de reclamaciones e intervención diplomática sobre la igualdad de derechos civiles entre nacionales y extranjeros.  Todas estas últimas dos resoluciones no fueron aprobadas por los Estados Unidos y que eran de interés de las naciones Latinoamericanas.  Es así que esta primera Conferencia mostró claramente los intereses de cada una de las naciones y que no dista mucho de la