COLEGIO INTERAMERICANO DE DEFENSA

Fuerte Lesley J. McNair

Washington, D.C.

 

 

 

 

 

TRABAJO DE INVESTIGACION ACADEMICA

 

 

 

ROL DE LAS ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES EN CASO DE DESASTRES NATURALES

 

 

 

POR

 

 

CORONEL PAUL VENTURA ITRIAGO LEAL

GUARDIA NACIONAL

REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

 

 

 

 

 

WASHINGTON, D.C.  MAYO 2001

 

 

 

 

 

Trabajo de Investigación Presentado al Colegio Interamericano de Defensa como Requisito para la Obtención del Diploma Aprobatorio del Curso de Defensa Continental

 

 

 

 

 

Certifico que he revisado este Trabajo de Investigación y lo he encontrado ajustado a la Normativa y Metodología del Colegio Interamericano de Defensa

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ASESOR ORIENTADOR:  ___________________________

                                               Comodoro: José Angel Sánchez

                                              Fuerza Aerea Argentina

 

 

 

 

 

 

 

NOTA ACLARATORIA

 

 

 

Las opiniones emitidas en el presente trabahjo son de la exclusiva responsabilidad del autor y no representa la posición del Colegio Interamericano de Defensa

 

AUTORIZACION

 

Autorizo al Colegio Interamericano de Defensa, la publicación de este trabajo como artículo para lectura seleccionada o en la revista del Colegio

 

 

 

 

Dedicatoria

 

A Dios, nuestro Señor Quien es mi guía y mi pastor A mi esposa Carolina A mi madre Carmen y mi hija Elena

 

 

 


 

 

 

 

 

 

En memoria de las víctimas de la  hambruna de Corea del Norte (1997-1998), a las del terremoto de Irán (1990), a las víctimas de Centroamérica por causa de huracanes y terremotos. Por los muertos y desaparecidos en la tragedia de La Guaira, Venezuela (1999). Por todos aquellos que requirieron de un Mundo más justo y organizado.

 

 


INTRODUCCION

 

Los desastres naturales en América constituyen cada día elementos de especial atención. Cuando ocurre una catástrofe natural, sobre todo en los países subdesarrollados de América, se lleva un gran esfuerzo que ha hecho una nación por recuperar su ya golpeada economía, y muchas veces ésta hace retroceder una economía hasta en un siglo, con daños materiales incalculables, que en ocasiones sobrepasan su producto interno bruto anual, lo que origina un elemento de gran importancia en la seguridad del Continente Americano, y por ende en las consecuentes investigaciones que al respecto realiza el Colegio Interamericano de Defensa, como órgano asesor de la Junta Interamericana de Defensa. De manera muy especial, en la actualidad, cuando las hipótesis de conflicto derivadas de la guerra fría fueron superadas, originandose nuevas amenazas, como la planteada en esta investigación.

 

El presente trabajo se refiere al Rol de las Organizaciones No Gubernamentales  (ONGs) en Caso de Desastres Naturales, incluye definiciones, delimitación de la investigación, características y funciones de los organismos que actuan antes, durante y después de una catástrofe natural. Haciendo notar la coordinación que debiera existir entre ellos, de acuerdo a las normas nacionales de él o de los Estados afectados, de las normativas internacionales y al derecho internacional positivo y consuetidinario, con enfásis en el rol de las ONGs, como elemento de consideración ante la opinión pública internacional, con voz ante organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Organización de Estados Americanos (OEA), Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo (BID), etc. Estas organizaciones ya se han hecho parte de los procesos de investigación de estas catástrofes, implementando políticas y asesorando a Estados y otras organizaciones sobre un desarrollo ambiental armónico y sostenible. Debido a esto se les considera como organizaciones de singular importancia en el ámbito de la seguridad hemisférica, coadyuvando a la estabilidad del sistema interamericano.

En el primer Capítulo se presentan los conceptos básicos necesarios para entrar en el contexto del tema. Las actuaciones de las ONGs en casos de desastres, están orientadas por la ética, códigos de conducta y principios para el socorro de las víctimas en caso de desastres, este tópico se detalla en el Capítulo II. El tercer Capítulo se refiere al papel de las Naciones Unidas y sus políticas de asistencia humanitaria a las víctimas en caso de desastres. El rol de las Organizaciones No Gubernamentales en América Latina se presenta en el Capítulo IV. En el Capítulo V, se muestra el papel que ha desempeñado el Sistema de Manejo de Suministros Humanitarios (SUMA) en varios desastres ocurridos en América. Finalmente se presentan las conclusiones mas relevantes y algunas recomendaciones.

 


 

CAPITULO I

 

ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES

 

Definición y Fundamentos

 

Las siglas ONG, definen un grupo de Organizaciones tanto nacionales como internacionales, sin fines de lucro que luchan por obtener mejoras sociales, médicas y humanitarias para las personas, están constituidas separadamente del Gobierno del país en el cual han sido fundadas. El capital de estas organizaciones proviene de ayudas oficiales y donativos de entes particulares. Las ONG elaboran proyectos de ayuda en zonas  necesitadas o con alta vulnerabilidad y lo desarrollan con personas de cualquier edad, llegando a ser participantes claves en la investigación, desarrollo e implementación del desarrollo sostenible. Trabajan para influir en las políticas de los Estados y para comunicar las preocupaciones de sustentabilidad a la ciudadanía.

 

En todo comentario sobre las ONG, se hace necesario mencionar a la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que han prestado una labor considerable en casos de los desastres naturales. Según declaraciones de Mario Villarroel Lander, presidente de la Federación Internacional de la Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja durante diez años, estas organizaciones tienen más de 119 millones de voluntarios en todo el mundo. ( El Nacional, 29DIC2000, Venezuela)

 

 Existen otras Organizaciones No Gubernamentales de carácter internacional como Greenpeace, que sin ser  humanitaria cumplen una dedicada labor de protección del ambiente, con principios éticos fundamentales como autonomía política, esto le permite llegar a fondo de los problemas, denunciando los intereses que esconden detrás de la destrucción ambiental, las secuelas y efectos inmediatos sobre la colectividad y sus bienes, también tienen independencia económica, no se recibe aporte de ningún gobierno, partido político o empresa. Sus recursos provienen de donativos de aquellas personas que comparten su filosofía y métodos de trabajo. Y por último presentan una característica organizacional de singular importancia como la resistencia civil no violenta, rechazando los ataques hacia personas y las propiedades.

 

Su labor desde 1971 se centraliza sobre la parte investigativa, presentando  documentos sobre determinados problemas, presentando propuestas y alternativas, interviniendo directamente para exponer las agresiones contra el medio ambiente o publicando información para generar conciencia en la sociedad y en los entes oficiales de los Estados. Otra Organización con un rol similar es Adena, acrónimo de Asociación de Defensa  de la Naturaleza, institución que constituye la sección española del WWF (World Wildlife Fund), creada en 1968, contando en la actualidad con unos 30.000 miembros, de acuerdo a cifras que menciona en su página  WEB.

 

Los Médicos sin Fronteras (MSF), constituyen una de las Organizaciones No Gubernamentales más reconocida en el ámbito mundial, que ha contribuido a darle realce a estas agrupaciones. Los MSF son un equipo de asistencia médica por excelencia, cuando se producen desastres naturales, enviando grupos así como instrumentos y material médico-asistencial. En Afganistán, por ejemplo, tras el terremoto de febrero de 1998, esta organización proporcionó inmediatamente asistencia médica y quirúrgica de urgencia.

 

Las Organizaciones No Gubernamentales que actúan en el mundo en protección a los más necesitados, son innumerables, a objeto de la elaboración del presente trabajo se señalaron y explicaron las anteriormente mencionadas, por que sus misiones, aunque todas son humanitarias, sus roles y actuaciones son bastantes diferentes. A continuación se enumeran otras de estas Organizaciones presentes en Ginebra:

 

-         Federación de ONG del Congo con estatuto consultivo ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU)

-         Consejo Ecuménico de Iglesias

-         Federación Ginebrense de Cooperación

-         Grupo de ONGs y de organizaciones relativas a los derechos de los niños

-         Federación de ONGs y de organizaciones internacionales activas en el campo del Medio Ambiente

-         Casa de las Asociaciones. Agrupa una cincuentena de asociaciones socio-políticas.

-         Casa que agrupa asociaciones culturales (Kultura)

-         Centro de Intercambios y Cooperación para América Latina (CICAL)

-         Centro de documentación sobre pueblos indígenas (DOCIP)

-         Hábitat Internacional Coalición

-         The World Conservation Unión (IUCN)

-         Organización Internacional por el Desarrollo de la Libertad (OIDEL)

-         World Wide Fund for Nature International (WWF)

-         Zero Emissions Research Initiative (ZERI)

 

En Ginebra, Suiza, hay adscriptas unas  dos mil (2000) Organizaciones No Gubernamentales, entrelazadas en todas las actividades que realiza el ser humano en los lugares más apartados del mundo. El presente trabajo se referirá  a  las ONGs adscriptas en Ginebra, ya que en el ámbito de cada país existen innumerables de estas organizaciones, que también cumplen funciones importantes dentro de las comunidades, pero no son conocidas en el ámbito internacional. El reconocimiento constituye su partida de nacimiento, y se logra a través de una labor nacional de prestigio, que después adquiere proyección internacional.

 

 

Los Desastres Naturales

 

Son calamidades, desgracias grandes  debido a circunstancias naturales que ponen en riesgo  la vida de las personas, los bienes privados y oficiales, así como también el medio ambiente. Generalmente lo suelen definir derivado de fenómenos geológicos y climáticos, lo que no incluye los peligros sanitarios que representan los agentes que provocan enfermedades a través de microbios, los cuales pueden y han llegado a producir grandes desastres, tales como las epidemias de cólera, malaria, la fiebre tifoidea, la peste, etc., esta última está entre las enfermedades que han causado más muertes en la historia de la humanidad.

 

Los desastres naturales, en su formas más graves y trágicas se presenta en los países  subdesarrollados, lo cual en ocasiones se debe a las condiciones climáticas de los trópicos, en parte por construcciones industriales y urbanísticas en zonas de riesgo geológico, y por construcciones que no satisfacen los requisitos ingenieriles del caso. Otros riesgos  pueden ser producidos en forma mediata por la actividad humana , por ejemplo las inundaciones debido a la destrucción de los bosques y alteración de cauces de ríos y quebradas.

 

Los desastres más espectaculares son los terremotos y la erupción de los volcanes, que se producen en los bordes de las placas continentales y son, por lo tanto, predominantes en ciertas zonas, en particular el Pacífico. Las erupciones volcánicas pueden  tener efectos catastróficos a escala global, además de local. Por ejemplo, la explosión del volcán Krakatoa, según datos de la Enciclopedia Encarta 2000, en 1883 proyectó cenizas que llegaron hasta ochenta kilómetros (Km) de altura, estas rodearon el planeta en el plazo de dos semanas, produciendo una reducción en la entrada de energía solar y ocasos espectaculares durante varios años.

 

Los desordenes climáticos producen varios tipos de tormentas, daños a las líneas de costa, evaporación del hielo o el agua, las sequías, las inundaciones, la nieve, el granizo, los rayos e incendios. Los huracanes tropicales son la catástrofe natural más perjudicial en los últimos tiempo, de acuerdo a cifras de la Organización Panamericana para la Salud (OPS), cada año alrededor del mundo se forman unos ochenta ciclones sobre las cálidas aguas de mares tropicales, durante los meses de verano.

 

En el Hemisferio Occidental los ciclones reciben el nombre de huracanes, del vocablo indígena “ Hura Kan “, o vientos de los dioses. Anualmente 20.000 personas pierden la vida como resultado de estos fenómenos ciclónicos, mientras que las perdidas materiales pueden superar los miles de millones de dólares.

 

La sequía, constituye un desastre natural en evolución. Africa cada  día se está volviendo más seca, sobre todo la parte vecina al Desierto del Sahara, donde el problema se va acentuando por las malas prácticas agrícolas y la sobreexplotación para obtener madera.

 

Los riesgos naturales continuados o crónicos, a menudo, pasan inadvertidos como tales y resultan difíciles de identificar, pero pueden tener efectos adversos sobre gran  número de personas. En muchos casos su peligrosidad es comparable a la de la Contaminación, fenómeno producido por el hombre. Uno de estos factores de riesgo,   recientemente reconocido y muy contaminante es el Radón, un gas radiactivo que se filtra a través de la corteza  y penetra en los edificios. Se estima que hoy, mueren en Gran Bretaña de cáncer inducido por el Radón, 2500 personas al año. Otro ejemplo, es el Flúor, que produce graves deformaciones óseas, conocidas como (fluorosis) en los habitantes de la India y China, proviene de la contaminación  del agua potable, de los alimentos y de la combustión del carbón, respectivamente.

 

En muchas oportunidades estos peligros se producen  por deficiencia de otros elementos, existen pruebas, según datos de la Enciclopedia Encarta 2000, que el consumo de cosechas  cultivadas en suelos pobres en Selenio, produce enfermedades en el hombre, especialmente cardíacas. Las cosechas y el ganado también se ven afectados tanto por las deficiencias como por el exceso de elementos de origen natural, tales como el Cobre y el Zinc.

 

Las catástrofes de orden técnico, sociológicas y bélicas no están incluidas en la definición de Desastres Naturales, estas han producido grandes pérdidas de vida humana y bienes materiales, y en ellas también actúan las Organizaciones No Gubernamentales, de acuerdo a este planteamiento se hace la clasificación que se presenta en el párrafo siguiente.

 

 

Clasificación de las Catástrofes

 

Esta clasificación se hace con fines didácticos,  ya que para el objeto del presente trabajo se estudiarán las catástrofes derivadas o producidas por eventos naturales, denominándolos Catástrofes o Desastres Naturales, tales como epidemias, hambrunas, terremotos, inundaciones, tornados, tifones, ciclones, aludes, huracanes, erupciones volcánicas, sequías e incendios.

 

Catástrofes Naturales

 

-         Movimientos Sísmicos

-         Lluvias, Huracanes y/o Inundaciones

-         Deslizamientos y derrumbes de tierra

-         Incendios Forestales

 

 

Catástrofes Técnicas

 

-         Incendios de edificios

-         Accidentes aéreos, terrestres y marítimos

-         Apagones

-         Derrames o escapes de sustancias químicas y/o radioactivas

 

 

Catástrofes Sociológicas

 

-         Alteración del orden público

-         Saqueos

-         Destrucciones de infraestructuras

 

 

Catástrofes Bélicas

 

-         Conflictos internos

-         Conflictos externos

 

 

Fases  de  las  Catástrofes  o  Desastres  Naturales

 

El Sistema de Organización de Emergencia del Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, se basa en una división en fase de las secuencias antes y después de un desastre, para la toma de  decisiones y acciones a emprender, que se deben adoptar a raíz de una emergencia repentina que requiera asistencia externa, establecidas en las directrices, para la utilización de recursos civiles y militares en operaciones de socorro en caso de catástrofes (ONU MAY94).

 

 

Fase de Vigilancia

 

Es el período de observación, medición y evaluación continua de la evolución de un proceso o fenómeno catastrófico en un país o una región, con miras a la adopción de medidas adecuadas de preparación.

 

 

Fase de Aviso

 

Es el período que sigue a la percepción de un mensaje de alerta de situación de emergencia que requiera una intervención inmediata frente a catástrofes previsibles para disponer cierto grado de preparación (aviso de huracanes o tormentas tropicales). Puede incluir medidas adoptadas en la fase de alerta y movilización.

 

 

Fase de Alerta y Movilización

 

Es el período que sigue a la recepción de un nuevo mensaje relacionado con la catástrofe que requiera acción inmediata y la movilización de socorros. Luego viene el período en que, ya en Ginebra, el equipo de operaciones de la Sección de Coordinación del Socorro (SCS) esta plenamente en funciones y se activa el centro de coordinación del Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas en Ginebra. Se moviliza y despliega el Equipo Permanente de las Naciones Unidas de Evaluación y Coordinación en casos de Desastre  (UNDAC), si hace falta, se pone a los Recursos Militares y de Defensa Civil (RMDC) en estado de alerta, en guardia y se les despliega si hace falta.

 

 

Fase de Operaciones

 

Es el período en que, en Ginebra, a nivel internacional de coordinación -el equipo de operaciones del SCS consigue la movilización de recursos y la recaudación de aportaciones. En el terreno, a escala local, el UNDAC y el Centro de Coordinación de Operaciones en el terreno (OSOCC) apoyan la coordinación y un sistema previo de gestión de los socorros internacionales, con el complemento de los expertos de RMDC, si hace falta.


 

Fase de Desmovilización

 

Es el período en Ginebra en que se reduce la dotación del equipo de operaciones y se desactiva el centro de coordinación. El UNDAC y los equipos internacionales de socorro se retiran del terreno y pone fin al OSOCC.

 

 

Fase Posterior a la Catástrofe

 

Es el período de transición entre el socorro y la rehabilitación y la reconstrucción. Incluye las actividades complementarias que pueden llevar a cabo el funcionamiento regular de la oficina del DAH.


 

CAPITULO II

 

LAS ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES

Y LA ASISTENCIA HUMANITARIA

 

 

Las actuaciones  de las Organizaciones no Gubernamentales  en casos de desastres están orientadas por la ética, como elemento filosófico que trata la moral y las obligaciones del hombre, a través de Códigos de Conducta, Códigos de Asistencias, Principios y Normas para el Socorro en Casos de Desastres, de acuerdo a  criterios de asistencia humanitaria  y compasión por los males ajenos, y a reglas derivadas del derecho humanitario consuetudinario, junto con el derecho al desarrollo, a la paz y a beneficiarse del patrimonio común de la humanidad.

 

 

Derecho de Tener Acceso a las Víctimas de Desastres Naturales

 

Tomado de la Revista Internacional de la Cruz Roja No. 148 de fecha, 01 diciembre de 1998, páginas 633-654: “En febrero de 1998, un terremoto en Afganistán  dejó como saldo la muerte de más de 4500 personas[1]. Noticias de los medios noticiosos informaban que las víctimas de las aldeas más afectadas y apartadas, no habían recibido ayuda internacional y corrían el riesgo de morir por inanición. Aunque la situación se vió afectada por el mal tiempo, la  asistencia se vió bloqueada por fuerzas paramilitares islámicas, talibanesas de Afganistán, que controlaban las rutas de acceso a la región, y por el estricto control de fronteras de las tropas rusas en Tayikistán, sitio por donde debía pasar la ayuda[2].

 

Contrariamente, estos recientes acontecimientos tuvieron lugar  a finales de la década de los años ochentas, que fue señalada de acuerdo a la Resolución de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas No. 44/236 del 22 de diciembre de 1989, como un lapso de tiempo para la Reducción de los Desastres Naturales, pero en este período, en realidad los Desastres Naturales han aumentado en frecuencia, tipos y gravedad[3].

 

Estos dos ejemplos plantean la necesidad de que los países a través de un régimen internacional actúen en forma distinta en materia de los derechos de asistencia que tienen las víctimas de los desastres naturales, de acuerdo a normas de convivencias derivadas del derecho consuetudinario, no existe en la actualidad un convenio, que establezca los derechos que tienen los afectados por catástrofes naturales a recibir ayuda, y que esta ayuda sea establecida como un derecho humano. Solo existe un Tratado Multilateral firmado en 1949 en Ginebra, pero se aplica a las víctimas de los conflictos armados[4] y no a las víctimas de los desastres naturales.

 

Un artículo publicado por Rohan J. Hardcastle y Adrián T. L. Chua en la Revista Internacional de la Cruz Roja de fecha 01 de diciembre de 1998, en su página Nro. 650 dice: “Si confiamos en los cálculos realizados recientemente, más de dos millones de personas, aproximadamente, murieron a causa de la hambruna que afecto a Corea del Norte de 1997 a 1998[5]. En 1997, las Naciones Unidas estimaron que 4,7 millones de norcoreanos corrían el riesgo de morir de hambre[6]. La comunidad internacional respondió a esto prometiendo ayuda humanitaria. En junio de 1997, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz  Roja y de la media Luna Roja lanzó una solicitud de ayuda más amplia.

 

En enero de 1998, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) hizo su llamamiento más importante, fijándose como objetivo colectar trescientos ochenta millones de dólares estadounidense, para ayuda alimentaria, casi el doble de lo solicitado en 1997[7]. Sin embargo, la comunidad internacional se topó con cierta resistencia al tratar de brindar ayuda a los norcoreanos desnutridos, que corrían el riesgo de morir de hambre. Otros gobiernos que no pudieron proporcionar asistencia a las víctimas en el respectivo territorio, tampoco permitieron el acceso rápido de la ayuda humanitaria procedente del exterior.

 

En 1990, cuando un grave terremoto golpeó la provincia de Gilan, en Irán, causando más de 50.000  muertes y destruyendo aldeas enteras[8], el gobierno Iraní se demoró en solicitar asistencia internacional. De hecho, Irán pidió a la gente que sobrellevara la prueba con orgullo, paciencia, esfuerzo y solidaridad[9]. El gobierno prohibió los vuelos directos de socorro procedentes del exterior y, al principio, exigió que los socorristas se mantuviesen alejados. Pese a que Irán terminó pidiendo asistencia a la comunidad internacional, el retraso provocó la muerte de muchos heridos que hubieran podido ser salvados[10]”.

 

 

La Asistencia Humanitaria y la Experiencia del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

 

La asistencia humanitaria se aplica  también a lo establecido en el IV Convenio de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra, para el desarrollo de este punto, el concepto de asistencia humanitaria abarcará solamente la entrega de bienes y de materiales necesarios para operaciones de socorro en caso de desastre. La asistencia en estos casos suele consistir en entrega de alimentos, ropa, medicamentos, refugios temporales y equipos para hospitales[11].

 

La asistencia humanitaria  es una definición distinta a la conocida como ayuda del extranjero por su carácter de urgencia y porque se utiliza para socorrer a las víctimas de desastres naturales. La definición de asistencia humanitaria a las víctimas de desastres naturales más cercana a la realidad, se puede explicar a través de la labor de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. De conformidad con el artículo 5 del Acuerdo sobre la  Organización de las Actividades Internacionales de los Componentes del Movimiento Internacional de la Cruz  Roja y de la Media Luna Roja[12], la Federación actuará como organismo director de las actividades operativas internacionales en caso de desastres naturales en tiempo de paz, mientras que el comité Internacional de la Cruz Roja  (CICR), actuará como organismo director en los conflictos armados, durante los cuales pueden producirse catástrofes naturales.

 

La asistencia coordinada por la Federación o por el Comité Internacional de la Cruz Roja se presta por mediación de las Sociedades Nacionales, recientemente, dos casos de desastres naturales, que se relatan a continuación dan una idea clara e ilustrativa de esto: Dos semanas después del terremoto de Afganistán en febrero de 1998, el CICR dió alimentos y asistencia no alimentaria a dieciséis de las veintisiete aldeas afectadas por la catástrofe[13], como el desastre natural tuvo lugar en una situación de conflicto, el CICR preparó su asistencia, y sus delegados  tomaron la iniciativa y actuaron como organismo director del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, el CICR repartió alimentos, mantas, tiendas de campaña, láminas de plástico, hornillas y carbón. A causa de las atroces condiciones metereológicas, la única manera rápida y eficaz de distribuir la ayuda a los supervivientes fue lanzándolas desde aviones o por medio de helicópteros[14]. La intensidad de las labores, permitieron que para mediados del mes de marzo de 1998, todos los heridos habían recibido tratamiento operatorio, y las ayudas y asistencia habían llegado a los poblados más apartados de los  centros y vías de suministros[15].

 

De igual manera, la Cruz Roja Internacional asistió a las víctimas del terremoto en China, en enero de 1998. Tras un llamado por ayuda hecho el 13 de enero de 1998, el gobierno chino otorgó un permiso excepcional para la asistencia humanitaria, para que los funcionarios de la Cruz Roja tuvieran acceso a la zona del desastre, lo que permitió preparar un plan de acción a gran escala[16].

 

Esto permitió el éxito, por que  a pesar del crudo invierno, los alimentos, la ropa y los refugios de emergencia entregados por la Cruz Roja China cumplieron con su misión, dando asistencia a las víctimas[17]. Es importante señalar que la operación tuvo excelentes resultados por la contribución del gobierno chino, quien pidió ayuda internacional a las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales con urgencia y prioridad.

 

 

Derecho a la Asistencia Humanitaria en el Derecho Internacional

 

El derecho que tienen las víctimas de los desastres naturales, es difícil de determinarlo, de acuerdo a lo establecido en las normas vigentes y conceptualizaciones actuales del derecho internacional, dado que se plantean cuestiones fundamentalmente relativas al establecimiento de nuevas definiciones, extraídas de los hechos, circunstancias y situaciones de desamparo por las que atraviesan las víctimas de los desastres naturales.

 

Debido al aumento y magnitud de estas catástrofes, la Organización de  las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales han manifestado intenciones de proclamar nuevos derechos humanos, porque para mantener su importancia en el tiempo, este concepto debe responder a las diferentes necesidades y percepciones de las personas y de la comunidad internacional[18], ya que de lo contrario perdería credibilidad el concepto tradicional de que los derecho humanos, responden a la integridad y credibilidad  como un ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse[19].

 

Pareciera una labor difícil porque, a más de cincuenta años de la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, donde se establecieron éstos como plasmación de ideales ius naturalistas (del derecho natural), relativa a la existencia de las personas y los relativos a su protección y seguridad, a la vida política, social y jurídica de la misma, y los derechos de contenido económico y social. A pesar de esto aún persisten escuelas de pensamiento, interpretaciones de gobiernos e instituciones humanitarias que reconocen diferentes consideraciones y criterios para determinar cuales son las conceptualizaciones actuales de los derechos humanos.

 

De conformidad con las fuentes clásicas del derecho internacional, tal como se estipula en el artículo 38 del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia, las normas internacionales se basan, ante todo, en los tratados, la costumbre internacional y los principios generales de derecho reconocidos por las naciones civilizadas, por lo tanto no existe un tratado entre naciones donde se establezca el derecho de las víctimas de las catástrofes naturales a recibir asistencia humanitaria. Al no estar incluido en tratados, es muy probable que el derecho a la ayuda humanitaria para víctimas de los desastres naturales tenga su origen en la costumbre.

 

 

Asistencia Humanitaria como Derecho Internacional Consuetudinario

 

El derecho a la asistencia por desastres naturales se reclama junto al derecho que tienen los pueblos al desarrollo, a la paz y a beneficiarse del patrimonio común de la humanidad, todos agrupados en la sección derechos de solidaridad de tercera generación[20].

 

El Código de Conducta relativo al socorro en casos de desastres para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y otras Organizaciones no gubernamentales se establece que: El derecho a recibir y brindar asistencia humanitaria constituye un principio humanitario fundamental que asiste a todo ciudadano en todo país[21].

 

 De acuerdo con la doctrina clásica del derecho internacional consuetudinario, para que un derecho sea obligatorio para un Estado, debe existir una aplicación estatal amplia y uniforme como para demostrar que se trata de una norma u obligación jurídica comúnmente reconocida[22].

 

En 1984, la Oficina del Coordinador de las Naciones Unidas para el Socorro en Casos de Desastres (ONUSCD) trato de presentar un proyecto de urgencia denominado SUPRA11. En el preámbulo del proyecto de convenio se dice que:  la comunidad internacional ha prestado asistencia de manera voluntaria en casos concretos de desastre, y sigue prestándola cuando es necesario11.

 

Es cierto que varios Estados y organizaciones internacionales, tanto oficiales como no gubernamentales, han brindado esta asistencia  voluntaria de acuerdo a lo establecido en el Derecho Internacional Consuetudinario, teniendo su origen en las prácticas del Estado y otras instituciones y organismos que han venido formando una vision más real y patética de la ayuda a las víctimas de los desastres naturales, creando costumbres, y un concepto ante la comunidad, reconociéndose, por lo tanto, que la capacidad de crear costumbres no solo debe limitarse a los Estados, sino también a las organizaciones internacionales y a determinadas organizaciones no gubernamentales que tienen imagen, concepto formado y un impacto claro y mensurable en los asuntos internacionales[23].

 


 

Código de Conducta de las Organizaciones No Gubernamentales en Programas Motivados por Catástrofes

 

Tomado de los Principios e Intervención en la Asistencia Internacional Humanitaria y las Actividades de Protección. En su Anexo VI: Código de conducta relativo al socorro en casos de desastres para el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y otras Organizaciones No Gubernamentales (ONG).

 

 

Propósito

 

El propósito del código es preservar las formas de comportamiento, como mantener los elevados niveles de independencia, eficacia y resultados que procuran alcanzar las organizaciones no gubernamentales en sus intervenciones a raíz de catástrofes. Lo esencial de este código es que es de carácter voluntario, es el respeto de todas las organizaciones no gubernamentales que lo suscriben, movidas por el deseo de mantener las normas en el establecidas.

 

 

Normas de Conducta

 

1.      Lo primero es el deber humanitario.

2.      La ayuda prestada no está acondicionada por la raza, el credo o la nacionalidad de los beneficiarios ni ninguna otra distinción de índole adversa.

3.      El orden de prioridad de la asistencia se establece únicamente en función de las necesidades.

4.      La ayuda no se utilizará para favorecer una determinada opinión política o religiosa.

5.      Nos empeñaremos en no actuar como instrumento de política exterior gubernamental.

6.      Respetaremos la cultura y las costumbres locales.

7.      Trataremos de fomentar la capacidad para hacer frente a catástrofes utilizando las aptitudes y los medios disponibles en el ámbito local.

8.      Se buscará la forma de hacer participar a los beneficiarios  de programas en la  administración  de la ayuda de socorro.

9.      La ayuda de socorro tendrá por finalidad satisfacer las necesidades básicas y, además, tratar de reducir en el futuro la vulnerabilidad  ante los desastres.

10. Las Organizaciones No Gubernamentales serán responsables ante aquellos a quienes tratamos de ayudar y ante  las instituciones de las que aceptamos recursos.

11. En las actividades de información, publicidad y propaganda, serán reconocidas las víctimas de los desastres como seres humanos dignos y no como objetos que inspiran compasión.

 


 

CAPITULO III

 

LAS ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS Y LAS POLITICAS DE ASISTENCIA HUMANITARIA A LAS VICTIMAS DE LOS DESASTRES NATURALES

 

 

Como se refirió anteriormente, la asistencia humanitaria en caso de desastres naturales no están incluídos en los derechos humanos, proclamados en Ginebra. Debido a esto y  al incremento de los desastres naturales, la ONU ha dirigido una serie de esfuerzos con el fin de dar una contribución solidaria y oportuna a las víctimas de los desastres naturales, uno de estos esfuerzos es el documento denominado: Fortalecimiento de la Coordinación de la Asistencia Humanitaria de Emergencia del Sistema de las Naciones Unidas, aprobado en la 78ava Sesión Plenaria del 19 de diciembre de 1991, Oslo, Noruega. En este documento se refleja la necesidad de adoptar medidas para proporcionar asistencia humanitaria a las víctimas de los desastres naturales, a través del fortalecimiento de los esfuerzos colectivos de la comunidad internacional y especialmente de las Naciones Unidas, tomando como norte para lograrlo la experiencia y los mecanismos de coordinación de organismos internacionales y nacionales tales como la ONU, OEA, ONG, Gobiernos Nacionales, etc.

 

Este documento contiene: Principios Rectores, que orientan la prestación de la asistencia humanitaria, siempre enmarcada dentro del humanismo, neutralidad e imparcialidad, respetándose la soberanía, la integridad territorial y la unidad nacional de los Estados. Así mismo, se establece la responsabilidad primordial, la cual descansará en los Estados, donde ocurriesen los desastres, correspondiendole a dichos Estados o Estado, la iniciación, organización, coordinación y prestación de asistencia humanitaria dentro de su territorio, Se exhorta a los Estados cuyas poblaciones necesiten asistencia humanitaria, a que faciliten la prestación de dicha asistencia, especialmente el suministro de alimentos, medicamentos, techo y atención médica, para lo cual es indispensable el acceso a las víctimas.

 

De igual manera, se establece el criterio de armonía entre crecimiento económico y desarrollo sostenible, aspecto indispensable para la prevención, y preparación, en relación con los desastres naturales y otras emergencias. Recalcando a las Naciones Unidas su papel central y singular que tiene que desempeñar en su tarea e imagen de lider y coordinador de los esfuerzos de la comunidad internacional en apoyo de los países afectados.

 


 

Organización de los Estados Americanos y los Desastres Naturales

 

En los comienzos de un nuevo milenio la Organización de Estados Americanos, OEA, ha considerado su mayor desafío la transformación de las expectativas de la gente en realidad, desempeñando un papel fundamental, en la tarea de alcanzar metas compartidas por los países de Norte, Centro, Sur América y el Caribe. A través del proceso de la Cumbre de las Américas, los jefes de gobierno han dotado a la OEA de importantes responsabilidades y mandatos entre ellos:

 

1.      Fortalecer la libertad de expresión y pensamiento como derecho humano fundamental.

2.      Promover una mayor participación de la sociedad civil en la toma de decisiones en todos los niveles del gobierno.

3.      Mejorar la cooperación en la lucha contra las drogas ilícitas.

4.      Apoyar el proceso de creación de un Area de Libre Comercio de  las Americas.

5.      Promover el desarrollo sostenible.

 

La OEA, con un importante financiamiento externo, lleva a cabo un programa de cooperación técnica en áreas tales como el desarrollo de cuencas hidrográficas, conservación de la biodiversidad y proyectos para disminuir los efectos causados por el cambio global del clima y los desastres naturales. La OEA también busca mejorar la participación de la ciudadanía en la toma de decisiones sobre el medio ambiente y el manejo de los recursos naturales.

 

De igual manera La OEA ha contribuido a los procesos de integración política y económica, incentivando a los países de América Latina y el Caribe a promover organizaciones de carácter subregional, basadas en la cooperación económica. Estos Organismos han tenido diversos niveles de éxitos, dependiendo de la solvencia y del desarrollo de los países participantes. Es importante mencionar que el comercio entre los miembros representa solo una pequeña porción del comercio exterior de la región, y la recesión a nivel mundial ha repercutido en este intercambio intrarregional, pero esta cooperación económica ha logrado una integración relevante por la cercanía cultural  y porque, en el contexto de los desastres, los países comparten patrones similares de amenazas y vulnerabilidad.

 

El objetivo de estas organizaciones ha sido estimular el crecimiento económico paralelamente al reforzamiento de las identidades políticas, mediante la generación de mecanismos de cooperación financiera, el respaldo al desarrollo técnico, científico y cultural, y en algunos casos, la promoción del apoyo mutuo entre los países miembros en la reducción de desastres, a continuación se presentan algunos ejemplos.

 

1.      Acuerdo de Cartagena (Grupo Andino/Pacto Andino)

Fundado en 1969; países miembros: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. Fue establecido para mejorar la posición de los países miembros dentro de la Asociación Latinoamericana de libre Comercio, y para incrementar el comercio  y desarrollo de los países. Existen diversos acuerdos complementarios, tales como el convenio Hipólito Unanue, suscrito en 1971, dedicado a fomentar, coordinar y apoyar los esfuerzos que realizan los países miembros para el mejoramiento de la salud de sus pueblos, y que cuentan entre sus programas prioritarios el de los preparativos para casos de desastre.

2.      Comunidad y Mercado Común del Caribe  (CARICOM)

Fundada en 1973; países miembros: Antigua y Barbuda, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Jamaica, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucia, San Vicente y las Granadinas, y Trinidad Tobago. Los objetivos de este acuerdo son la integración económica basada en un mercado común en el ámbito regional; la cooperación en áreas como cultura, educación, relaciones laborales, salud, turismo y trasporte, y la coordinación de las políticas exteriores y de defensa. En 1991, la CARICOM estableció la Agencia para la Respuesta a los Desastres en el Caribe (CDERA) en Barbados, para coordinar la ayuda de emergencia para desastres que ocurran en los países miembros.

3.      Mercado Común Centroamericano

Fundado en 1960; países miembros: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Fue establecido con el propósito de incrementar la industrialización y la especialización, liberando el comercio intrarregional. La Secretaría de Integración Económica Centroamericana (SIEGA) brinda apoyo técnico y administrativo a la OEA.

4.      Organización de los Estados del Caribe Oriental (OECS)

Fundada en 1981; países miembros: Antigua y Barbuda, Dominica, Granada, Montserrat, Saint Kitts y Nevis, Santa Lucia y San Vicente y las Granadinas. Con la preocupación de que la integración a CARICOM iba a brindar mayores beneficios a los estados más grandes, estas pequeñas islas crearon esta entidad junto con la CARICOM.  La OECS coordina estrategias de desarrollo entre los países miembros y brinda cooperación en las políticas económica, exterior y de defensa.

5.      Pacto Amazónico

Firmado  en 1978; países miembros Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. El propósito de este tratado es lograr la cooperación entre los países miembros para el desarrollo de la Cuenca Amazónica, el uso racional de sus recursos y la protección del medio ambiente de la región. Cada miembro ha establecido una comisión nacional para llevar a cabo decisiones conjuntas.

6.      Parlamento Centroamericano (PARLACEN)

Fundado en 1987; países miembros: El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua. Mediante un foro político procura controlar los intereses nacionales que podrían perjudicar la integración regional y económica. Junto con SICA, ha jugado un importante papel como promotor de legislación relacionada con las medidas de reducción de desastres.

7.      Sistema Económico Latinoamericano (SELA)

Fundado en 1975; países miembros: 27 países latinoamericanos. Procura acelerar la cooperación intrarregional, particularmente en la venta de artículos de primera necesidad en el mercado mundial, brindando un sistema permanente de consulta y coordinación en asuntos económicos y sociales.

8.      Sistema de la Integración Centroamericana (SICA)

Fundado en 1991. Países miembros: Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. Sus propósitos son, entre otros, la consolidación de un nuevo modelo de seguridad regional basado en acciones correctivas en los campos sociales y económicos, y la promoción del desarrollo sostenido económico, social y político de los Estados Miembros.

 

Sin embargo, en realidad, las necesidades de un país afectado por un desastre tarda en recibir una respuesta internacional inmediata. Desastre tras desastre abundan las anécdotas sobre ayudas de materiales inútiles, comida perecedera o suministros médicos con instrucciones en idioma extranjero, o ayudas prometidas que nunca llegaron. A raíz de estos eventos que complicaban el desarrollo de los preparativos de emergencia en caso de desastres naturales, los representantes de alto nivel de los  gobiernos de las Americas se reunieron en San José, Costa Rica, en marzo de 1986, para ajustar la asistencia sanitaria internacional a las necesidades reales de las comunidades afectadas. Las recomendaciones que emanaron de esta reunión, aprobadas unánimemente por los participantes, se convirtieron en política formal regional de la  Organización Panamericana de la Salud (OPS), al ser ratificadas por los Ministros de Salud de America Latina y el Caribe en la XXXII Reunión del Consejo Directivo de la OPS, en 1987.

 

En resumen, esta política, a la cual todos los países de la región se han comprometido a adherirse estipula que:

 

-         Los donantes consultarán con las autoridades de salud de un país afectado o con los organismos apropiados antes de dar asistencia.

-         Los países asignaran máxima prioridad a la evaluación de necesidades de salud y comunicarán esa información a la mayor brevedad a la comunidad de donantes.

-         En vista de que muchos países de la región son tanto receptores como proveedores de socorro Internacional, se establecerán políticas firmes en lo que concierne a la aceptación de suministros no solicitados o inadecuados.

 

Así, América Latina y el Caribe a través de lineamientos generales de la OEA, fijan una política regional sobre asistencia internacional de socorro sanitario.

 

De igual manera El Proyecto Pan-Caribe de Preparativos para Desastres (PCDPP), creado en 1981 para mejorar la administración nacional y regional de desastres en las islas de la cuenca caribeña. PCDPP tuvo su sede en Antigua y fue puesto en marcha conjuntamente por la Oficina del Coordinador de las Naciones Unidas para el socorro en Casos de Desastre (UNDRO), CARICOM, la OPS/OMS, y la Liga de Sociedades de la Cruz Roja con apoyo de agencias bilaterales (Canadá, Estados Unidos de Norteamérica, Reino Unido, y la Comunidad Económica Europea). Aunque fue concebido como un proyecto a corto plazo (18 meses) y con un enfoque limitado a los preparativos, el PCDPP operó por casi diez años. En 1989, el proyecto extendió su área de trabajo a la preparación de desastres, alargando su acrónimo a PCDPPP.

 

En 1991 los líderes de los gobiernos del Caribe, al reconocer la necesidad de institucionalizar el trabajo iniciado por el PCDPPP, establecieron un organismo regional que capacitará a los países para enfrentar de manera eficaz la amenaza y las consecuencias de un desastre. La Agencia Caribeña de Respuesta a los Desastres (CDERA) inició formalmente sus funciones en Septiembre de 1991, con su sede en Barbados. Sus objetivos principales son:

 

1.     Proveer socorro a cualquier miembro afectado.

2.     Proveer información confiable a las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, en relación con los efectos de un desastre.

3.     Movilizar y coordinar el suministro de agua a país afectado por un desastre.

4.     Mitigar y eliminar las consecuencias inmediatas de los desastres naturales.

5.     Promover y establecer entre los países la capacidad de respuesta sustentable ante desastres.

                  

La OEA  trabaja en coordinación con instituciones como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), esta entidad financiera realiza una amplia variedad de proyectos para fomentar el desarrollo económico y social de América Latina. Estos proyectos contribuyen a construir carreteras y caminos, ampliar la oferta de servicios eléctricos, abrir clínicas y hospitales, proveer agua potable, promover pequeñas empresas y modernizar las instituciones encargadas del desarrollo del país.

 

El financiamiento de emergencia tiene por objeto facilitar la recuperación de los países tras el daño causado por desastres naturales y mantener la estabilidad económica y las reformas. El Banco también otorga cooperación técnica para fortalecer instituciones regionales de desarrollo, y contribuir a identificar futuros proyectos de inversión. El financiamiento de 1999 se concentró, en proyectos para disminuir la pobreza y obras de infraestructura, entre otros, con el fin de disminuir las vulnerabilidades en caso de desastres naturales, y de manera muy especial al fortalecimiento de la Sociedad Civil, dentro de las siguientes líneas de acción prioritarias:

 

1.      La promoción de un marco jurídico que propicie la asociación y participación de los ciudadanos.

2.      La identificación de nuevas formas de prestación de los servicios sociales a través de los gobiernos locales y las organizaciones intermedias y de base.

3.      La promoción de la filantropía y el voluntariado.

4.      El fortalecimiento de mecanismo de apoyo financiero y técnico para la inserción económica de los sectores más vulnerables de la sociedad.

 

En este aspecto las ONGs contribuyen a determinar las prioridades para el financiamiento de los proyectos, su factibilidad, una mayor participación de la sociedad civil en la toma de decisiones de la comunidad, y lo más importante a un seguimiento y vigilancia en la ejecución de los prestamos otorgados a los Estados, con el fin de evitar la desviación de los recursos y el rendimiento óptimo de estos.

 

 

Los Estados y los Desastres Naturales

 

Al producirse una catástrofe, a petición del gobierno del Estado afectado, o con su colaboración, el Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (DAH) puede movilizar asistencia de socorro tales como: el Grupo Consultivo Internacional de Búsqueda y Rescate (INSARAG), las organizaciones de protección y defensa militar y civil dentro de los RMDC y los Servicios de Socorro de Emergencia Nacionales (NERS). Esto de acuerdo a las Directrices para la Utilización de Recursos Civiles y Militares en Operaciones de Socorro en Caso de Catástrofes, aprobado por la ONU, Mayo1994.

 

Así mismo, prevén estas Directrices que los Gobiernos deberán:

 

1.      Reconocer y respetar el carácter independiente, humanitario e imparcial de las organizaciones no gubernamentales de carácter humanitario.

2.      Los gobiernos de países beneficiarios deberán facilitar el acceso rápido de las organizaciones no gubernamentales de carácter humanitario a las víctimas de los desastres.

3.      Los gobiernos de los países beneficiarios deberán facilitar la rápida entrada del personal de socorro, en particular mediante la derogación de requisitos para la concesión de visados de tránsito, ingreso y salida, o la simplificación del procedimiento para su expedita obtención.

4.      Los gobiernos deberán conceder permiso para que las aeronaves que trasporten suministros y personal de socorro internacional puedan sobrevolar su territorio y aterrizar en el durante la fase de urgencia de la operación de socorro.

5.      Los gobiernos deberán facilitar el movimiento oportuno de los artículos de socorro y la circulación de las informaciones durante los desastres.

6.      Los suministros y el equipo de socorro llegarán al país únicamente con el fin aliviar el sufrimiento humano y no para obtener beneficios o ganancias comerciales. En condiciones normales, esos suministros deberán circular libremente y sin restricciones y no estarán sujetos a la presentación de facturas o certificados de origen refrendados por consulados, ni de licencias de importación y exportación, o cualquier otra restricción, ni a derechos de importación, ni de aterrizaje, ni a derechos portuarios.

7.      El gobierno del país afectado deberá facilitar la importación transitoria del equipo de socorro necesario, incluídos vehículos, aviones ligeros y equipos de telecomunicaciones, mediante la supresión transitoria de restricciones en materia de autorizaciones o certificaciones. Asimismo, una vez finalizada una operación de socorro, los Gobiernos no deberán imponer restricciones para la salida del equipo importado.

8.      Con el fin facilitar las comunicaciones en una situación de emergencia, convendrá que el gobierno del país afectado designe ciertas radiofrecuencias que las organizaciones de socorro puedan utilizar para las comunicaciones nacionales e internacionales que atañan al desastre, y den a conocer previamente esas frecuencias a la comunidad que trabaja en esa esfera de actividad.

9.      Los gobiernos tratarán de proporcionar un servicio coordinado de información y planificación.

10. La planificación general y la coordinación de los esfuerzos de socorro incumben, en definitiva, al gobierno del país afectado. La planificación y la coordinación pueden mejorarse de manera significativa si se facilita a las distintas organizaciones que actúan, la información oportuna sobre las necesidades de socorro, así como sobre los sistemas establecidos por el Gobierno para la planificación y el desarrollo de las operaciones de socorro y sobre los posibles riesgos en materia de seguridad. Se insta a los gobiernos a que proporcionen esa información a las organizaciones de carácter humanitario que actúan en las catástrofes.

11. Con el fin de facilitar la coordinación y la utilización eficaz de los esfuerzos en materia de socorro, se insta igualmente a los gobiernos a que, antes que ocurra un desastre, designen un cauce especial de contacto a través del cual las organizaciones de carácter humanitario que acudan para prestar ayuda puedan comunicarse con las autoridades nacionales.

 

Al mismo tiempo que en el ámbito nacional se busca descentralizar las actividades de preparativos para enfrentar los desastres naturales, los países de una misma área geográfica se reunirán a fin de fortalecer colectivamente su posición con la misma finalidad.

 

Los Estados deben tener buenas relaciones con sus vecinos, aunque parezca obvio, pero es importante recalcarlo, ya que los vecinos son los primeros en responder con ayuda. Esto incluye el concepto de “país de primera respuesta” implica identificar a un solo país vecino que acepte responder y proveer asistencia inmediatamente después de un desastre. Este concepto fue tema de una reunión en 1987, en la que participaron todos los coordinadores de salud del Caribe y representantes de los países y agencias donantes. A pesar de que hubo mucha discusión a nivel político, no se llegó a acuerdos formales con el presupuesto necesario para poner en práctica esta política de ayuda inmediata. Aunque haya señales de posibles acuerdos formales políticos, en ocasiones estos no coinciden con las prioridades técnicas. Sin embargo, algunos logros concretos se han alcanzado, en acuerdos como el que existe entre Santa Lucía y el Departamento Francés de Martinica. Otros países y territorios, como por ejemplo las Islas Vírgenes Británicas, las Islas Vírgenes de los Estados Unidos, Dominica y Guadalupe, también han hecho algunos avances en este campo.

 

En la década de los ochenta, los organismos de defensa civil y de respuesta ante emergencias de los estados experimentaron grandes avances en la coordinación y el apoyo operativo de la respuesta ante desastres. Los demas sectores están iniciando el procedimiento más complejo de reducir la vulnerabilidad de la infraestructura y de las comunidades. Los mejores resultados se han obtenido en aquellos países donde las autoridades han tomado el liderazgo y han comprometido el respaldo técnico de expertos en estos temas.

 

Todos los países de América Latina han formado sus comités nacionales del Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (DIRDN), y mientras mayor ha sido la participación de los sectores públicos y privados, la Cruz Roja, ONG, las Iglesias y Grupos Comunitarios, más dinámicos son estos comités. En aquellos países en los que los ministros de finanzas, obras públicas, educación y salud desempeñan un papel preponderante, ha surgido un nuevo enfoque orientado hacia el desarrollo sostenible, pero poco progreso hacia la reducción de los desastres se ha alcanzado, donde al comando tradicional de respuesta operativa sencillamente se le ha cambiado el nombre y se le denomina “Comité del DIRDN”.

 

Un desafío para la segunda fase del DIRDN se plantea para los gobiernos en la participación de los sectores de finanzas y planificación, ya que, por ejemplo, cuando se les ha invitado a tomar parte de reuniones regionales sobre desastres, surge la pregunta: ¿Qué tiene que ver nuestro departamento o ministerio con los desastres?. Esta reacción, igual a la del sector salud hace 15 años ante el reto de establecer programas permanentes de preparativos, realza la importancia del decenio y, en particular, de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Reducción de Desastres Naturales, como argumentos sensibilizadores para demostrar porque deben involucrarse estas entidades.

 

Por esta razón los años noventa fueron declarados el Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales, se demostró progreso en América Latina y el Caribe en la reducción del impacto de los desastres naturales en la vida y la propiedad, y a la vez el momento más adecuado para sugerir áreas que requieran atención particular en el ámbito nacional durante la segunda mitad de la década y más allá. Durante la primera mitad del decenio, cada país en América Latina y el Caribe mostró progreso significativo en el campo de la administración de los desastres, o como lo llamamos hoy, la reducción de desastres. Sin embargo, este recorrido en pos de una región más segura empezó mucho antes de la proclamación del DIRDN.

 

En Latinoamérica las tragedias demostraron que una respuesta rápida a las emergencias, mediante operativos verticales, tenía limitaciones. Poco después algunos países, de acuerdo al enfoque del DIRDN, establecieron instituciones civiles altamente profesionales responsables de la prevención de desastres, la mitigación, la preparación y la respuesta. Otros países, como Costa Rica, una nación pequeña cuya Constitución prohíbe la existencia de fuerzas armadas, fortaleció su comisión de emergencias, agregando a su plantilla profesionales expertos en planificación urbana, sociológica, ingeniería y arquitectura.

 

En su reunión de 1993, los presidentes de los países Centroamericanos adoptaron la siguiente resolución: “Reconocemos el impacto social y económico que causa la recurrencia de desastres naturales en la Región y por tal motivo decidimos fortalecer las instituciones nacionales coordinadoras de las gestiones de prevención, atención y mitigación de desastres, con el apoyo del Centro de Coordinación y Prevención de Desastres Naturales (CEPREDENAC). Tal como lo testifica esta resolución, CEPREDENAC desempeña un papel importante en la unificación de los países centroamericanos para la preparación ante desastres. Actualmente, este organismo se encarga del Plan Regional de Reducción de Desastres, que pretende reducir los desastres como componente para el desarrollo sustentable en el proceso de integración regional, estimular la participación de diferentes sectores y promover la interdependencia de la planificación y la administración en entidades técnicos-científicas.


CAPITULO IV

 

LAS ORGANIZACIONES NO GUBERNAMENTALES EN AMERICA LATINA

 

 

Fundamentos

 

En la 78ªva sesión plenaria de la ONU, se aprobaron un conjunto de medidas para el fortalecimiento de la coordinación de la Asistencia Humanitaria a las víctimas de los desastres naturales, en dicha sesión se manifiesta la profunda preocupación y la consciente necesidad de reforzar y hacer más eficaces los esfuerzos colectivos de la comunidad internacional en la prestación de asistencia humanitaria.

 

En dicha sesión se reconoce el rol de las ONGs en caso de desastres naturales, distinguiendo sus labores llenas de imparcialidad, humanismo y asistencia a los más necesitados, y exhorta a los estados a dar acceso a estas organizaciones para llegar hasta las víctimas, ya que disponen de personal, equipos y suministros de socorro para un emplazamiento rápido.

 

Así mismo, en esta sesión, en lo relativo a OTRAS MEDIDAS PARA ASEGURAR UNA CAPACIDAD DE REACCION RAPIDA, contemplado en el CAP. III del presente trabajo, la ONU propone un registro del personal especializado, así como los suministros y servicios de socorro disponibles por parte de las ONGs, pidiendo al Secretario General que en su informe anual a la Asamblea General, de cuenta de los avance a ese respecto.

 

De igual manera la OEA desde 1983, aproximadamente, en su ofrecimiento para reducir la vulnerabilidad a los desastres naturales y mitigar sus efectos, reconoce la colaboración de las ONGs. La Unidad de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente (UDSMA) ejecuta programas en cuatro años (1997-2001), para ayudar a los países caribeños a hacer frente a los efectos adversos del cambio climático.

 

Especialmente el aumento del nivel del mar. Entre las actividades  destacan la evaluación de la vulnerabilidad, el planeamiento y la capacitación para la adaptación, y el establecimiento de una red regional de estaciones de supervisión del clima y el nivel del mar. El proyecto esta financiado por la Global Environmental Facility (GEF) por intermedio del Banco Mundial y el monitoreo de algunas ONGs. Existen otros proyectos con el financiamiento del BID, el Banco de Desarrollo del Caribe, la ONU y donantes bilaterales, igualmente monitoreado por algunas ONGs.

 

En la actualidad, América Latina representa un laboratorio óptimo para el estudio de la evolución del manejo de desastres a lo largo de las últimas décadas y para el desarrollo de soluciones, que beneficien no solo a las Américas, sino a todos los países expuestos a catástrofes naturales. Si bien al inicio, existió falta de preparación y adiestramiento en los sectores claves, como elementos básicos para contrarrestar los desastres, debido principalmente a debilidades en las legislaciones, y a los inadecuados mecanismos de respuesta nacional, tradicionalmente basados en el concepto de cadena de mando militar, en lugar del diálogo y la coordinación. Quedando atrás la época en que los gobiernos simplemente podían asignar la responsabilidad del manejo de los desastres al ejercito y luego olvidarse del asunto.

 

El sector salud, uno de los primeros en responder en desastres de gran magnitud, se percató de que la manera de mejorar su propio desempeño era mediante la planificación y el adiestramiento sectorial. En este cambio de actitud fueron muy importantes las experiencias de las ONGs, porque con sus principios éticos fundamentales como: asistencia humanitaria, autonomía política, independencia económica, investigaciones técnicas y científicas, resistencia civil no violenta, la ayuda prestada no esta condicionada por la raza, el credo o la nacionalidad de los beneficiarios, y lo más importante contribuyen con su experiencia recogida en otros tipos de desastres, los conflictos armados; impregnando con sus características a las organizaciones gubernamentales, y coadyuvando a su  preparación para enfrentar los desastres naturales en sus diferentes fases.

 

Las ONGs cumplen distintos roles en las diferentes etapas o procesos de los desastres naturales, en coordinación con Organizaciones Internacionales como la ONU, OEA y OPS; Organizaciones Gubernamentales e Intergubernamentales como: Unión Europea, Banco Mundial, BID, etc.

 

 

Rol de las ONGs en las Distintas Fases de los Desastres Naturales

 

En las fases denominadas, fases de vigilancia y de aviso, las ONGs cumplen labores de investigación técnica y científica, documentando problemas, presentando propuestas alternativas, interviniendo directamente para exponer las agresiones contra el ambiente o difundiendo información para generar conciencia en la sociedad  y en los gobiernos latinoamericanos. De esta forma han alcanzados importantes objetivos.

 

Es importante el papel de algunas ONGs sobre la investigación contínua al cambio climático derivado de la abertura de la capa de ozono por el uso de combustibles fósiles, principalmente gas y petróleo, y su incidencia progresiva sobre personas y medio ambiente ubicadas en el cono sur, en especial poblados de Chile y Argentina. Las investigaciones que hacen estas organizaciones contribuyen a dar una alerta temprana sobre determinado fenómeno catastrófico, que pudiese afectar a un determinado país o región, con miras a la adopción de medidas adecuadas de preparación.

 

Se estima que más de la mitad de los residentes urbanos de las grandes ciudades de América Latina viven en condiciones de pobreza. Para el 2002, aproximadamente el 90% de la población pobre de esta región vivirá en áreas urbanas. Los residentes de estos cinturones de pobreza tienen ingresos muy bajos, educación limitada, una dieta insuficiente y vivirán en condiciones antihigiénicas de hacinamiento. El agua potable, la disposición de los residuos sólidos, las viviendas y el transporte son y serán particularmente deficientes en las áreas urbanas marginales. Los residentes de las ciudades están expuestos a niveles de contaminación en aumento, pero lo más pobres viven y vivirán en la periferia, donde generalmente se ubican las fabricas y la protección ambiental es mínima, construyen viviendas en lecho de ríos y quebradas, sin reunir los requisitos ingenieriles del caso.

 

Bajo este panorama de problemas, necesidades y vacío que dejan los gobiernos, se van multiplicando las Sociedades Civiles y van cobrando mayor renombre, vigencia e importancia las ONGs, este vacío se debe en la mayoría de los casos a insuficiencias presupuestarias de los países.

 

En caso de desastres de gran magnitud las pérdidas económicas exceden el total de sus ingresos anuales, pudiendo paralizar a los países afectados y provocar disturbios sociales y políticos.

 

A pesar de esto, en Latinoamérica se han hechos notables avances en el desarrollo de sistemas de monitoreo y de alerta temprana, derivado de la fase de vigilancia y alerta que realizan las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, tanto en caso de fenómenos geológicos, como hidrometeoro lógico. Los pronósticos del tiempo son ahora más precisos desde el punto de vista técnico y permiten predecir con algún grado de certeza los sitios que serán afectados por tormentas tropicales.

 

En 1985, cuando el volcán Nevado del Ruiz en Colombia causó la muerte de casi 23000 personas, los científicos de algunas ONGs, ya habian previsto lo que podía ocurrir, las autoridades nacionales estaban consciente del problema, pero cuando el aviso de alerta llego a las autoridades locales en las áreas que iban a ser afectadas, este aviso no se tomó en serio.

 

En Centroamérica, se iniciaron estudios de Impacto del Cambio Climático en la región, en el marco del Proyecto de Apoyo a la Implementación de la Convención de las ONU para el Cambio Climático, las investigaciones se iniciaron en Octubre de 1998, con participación de delegados de entidades estatales, universidades, centros de investigación e investigadores particulares y de organizaciones no gubernamentales, como producto se definieron las acciones específicas, modalidades de ejecución, requerimientos, un cronograma de trabajo para la elaboración de estos estudios de impacto y las variables que se necesitan tanto en los escenarios climáticos como en los escenarios socioeconómicos, que pudiesen presentarse durante y después de un desastre natural.

 

Un elemento importante a considerar en las fases de vigilancia y alerta por su incidencia devastadora en América Latina, es el fenómeno  cíclico climatológico conocido como El NIÑO, por que cuando se manifiesta intensamente, puede tener efectos muy importantes sobre la economía, la sociedad y los recursos naturales, este tema es de gran interés por parte de la población de América Latina, ya sea por curiosidad, para hacer previsiones o buscar consejos. EL NIÑO afecta directamente a la pesca y a quienes dependen de ella; también a los productores agrarios de la costa, por el exceso de lluvias y de calor; y a los campesinos y agricultores serranos, por la sequía; y a todos los habitantes de las ciudades inundadas por las lluvias; aisla a las regiones por la destrucción de la infraestructura vial; favorece la difusión de enfermedades tropicales, etc.

 

Los efectos devastadores de este fenómeno, han demandados el esfuerzo de un sin número de personas e instituciones de la  Sociedad Civil. En Perú y Argentina la ciudadania reclamó el centralismo del Gobierno Central en el manejo de la política y los recursos empleados antes y después del desastre, la experiencia de algunas ONGs ha permitido que los procesos sean más fluidos y la información sea transmitida a quienes toman las decisiones y al público en general con el fín de tomar y adoptar las medidas adecuadas de preparación. Las ONGs han contribuído a estas medidas preparando bibliografías comentadas centradas en los efectos de EL NIÑO y en las aplicaciones de los pronósticos; elaborar un directorio de personas, instituciones y organizaciones preocupadas en los impactos socioeconómicos y en el uso práctico de los pronósticos; preparar presentaciones audiovisuales “amigables” sobre el fenómeno para su amplia difusión entre la población.

 

En las fases de alerta, movilización y operaciones son innumerables las organizaciones que actúan en los desastres naturales, como por ejemplo:

 

1.      Las ONGs, aquí están referidas todas las organizaciones no gubernamentales tanto nacionales como internacionales, Sociedades Nacionales, etc.

2.      Las Organizaciones Intergubernamentales que engloban todas las organizaciones del Sistema de la ONU y las organizaciones zonales.

3.      Las Organizaciones Gubernamentales son las pertenecientes al país afectado, con frecuencia son los primeros en aportar ayuda y a menudo son las más eficientes, aunque en muchas ocasiones no cuentan con los medios logísticos apropiados.

 No se trata de modo alguno de negar la función de la asistencia nacional, sino de destacar que la asistencia es más eficaz cuando se canaliza en respaldo de  las estructuras locales. Debido a esto la ONU, a través del Departamento de Asuntos Humanitarios, establecieron las Directrices para la Utilización de Recursos Civiles y Militares en Operaciones de Socorro en Caso de Catástrofes, ya explicadas en el CAPITULO III, “La ONU y las Políticas de Asistencia a las Víctimas de los Desastres Naturales”. En estas directrices se establecen en forma muy general las responsabilidades en los desastre todas éstas organizaciones.

 

En Latinoamerica, la institución Caritas ha desarrollado una  gran labor humanística, recolectando víveres, medicinas y ropa para las víctimas de los desastres, lo más resaltante es su capacidad de organización, lo que le permite actuar con rapidez, constituyéndose en ejemplo y elemento de formación para la Sociedad Civil.

 

Tiempos atrás se consideraba que el campo de las respuesta ante desastres era del dominio exclusivo de instituciones u organizaciones intergubernamentales vinculados con estas tareas. Las ONGs aisladamente capacitaban a su propio personal, y mantenían bodegas de suministros de emergencia tales como: tiendas, frazadas y medicinas. Igualmente lo hacían los ejércitos latinoamericanos, luego esperaban un llamado y actuaban.

 

El terremoto de Guatemala en 1976 fue una experiencia dramáticamente ilustrativa del abismo existente para la actuación en las fases de movilización y operaciones,  tanto en tiempos normales como en situaciones de emergencia, se consideraba que los desastres eran responsabilidad exclusivas de los militares, la Defensa Civil o la Cruz Roja, durante las operaciones ocurrieron ejemplos de doble esfuerzos en sectores, mientras otros  eran olvidados, las ONGs ampliaron su cobertura mediante la creación de comités locales. Sin embargo, la dependencia a una estructura centralizada, mostraba como una de sus debilidades era el mantenimiento del orden público y la seguridad, aunque las ONGs pretendían incorporar la participación comunitaria, en realidad la situación conservaba un estilo vertical y centralista que dificultaba la incorporación de los principales protagonistas, que eran los miembros de la comunidad expuesta al riesgo.

 

Esta experiencia y otras, permitieron determinar que además de la planificación de los organismos de socorro, en la movilización y operaciones se requería de la organización y la participación de las instituciones inherentes  al problema y la capacitación del recurso humano, incorporando en el proceso a los sectores hospitalario, educacionales, bancos de sangre, aeropuertos y organismos privados.

 

A parte de la normativa establecida por la ONU y otros entes, el éxito de estos esfuerzos dependerá de la autoridad con que cuente la entidad responsable del manejo de emergencia y de la relación armoniosa que exista entre los sectores civiles y militares, esto ha permitido en algunos países de El Caribe y América Latina, que en las operaciones se haya contado con un decisivo apoyo político a las instituciones del país afectado, lo que ha contribuido a una sólida coordinación multisectorial. La prueba más palpable de lo anterior es el papel que ha desarrollado el sector salud, quien en estrecha relación con algunas OGNs, ha logrado crear conciencia y asumir el liderazgo en el esfuerzo del desarrollo y ejecución de políticas y procedimientos de las operaciones en caso de desastres, con el apoyo del sector militar y defensa civil.

 

Los resultados visibles de este proceso influyeron para que otros países Latinoamericanos desarrollaran y mejoraran sus planes de emergencia, y que se iniciara un intercambio de información y experiencias, mediante reuniones subregionales o regionales impulsadas por las ONGs y el sector salud. Estos encuentros llevaron al establecimiento de importantes políticas para la preparación y actuación ante desastres. Uno de los logros más relevantes fue el desarrollo de pautas para la asistencia internacional en caso de desastre, bajo las directrices de las OEA, y se fortaleció con la inclusión de los Ministerios de Relaciones Exteriores en la planificación de los preparativos y ejecución de las operaciones. Cuando ocurre un desastre, este sector, mediante sus oficinas diplomáticas y consulares, desempeña un papel importante estimulando las donaciones y brindando orientación acerca del tipo de suministro que se requiere en el país afectado, en estas actividades las ONGs coadyuvan y trabajan estrechamente con las organizaciones gubernamentales.

 

En las fases de desmovilización y posterior a la catástrofe, la ONU de acuerdo a sus directrices han establecido un período de transición para la rehabilitación y la reconstrucción, esta base ha permitido en América Latina un nuevo concepto de organización para atender el post-desastre, los países empezaron a establecer entes coordinadores en el ámbito nacional con enfoques más integrales. Estas organizaciones civiles multidisciplinarias y científicas tienen el mandato de regir, normalizar y coordinar las políticas de prevención, mitigación y preparación, dejando  la respuesta a las instituciones existentes para tal propósito, tales como las Fuerzas Armadas, la Cruz Roja, Cuerpos de Bomberos y otras organizaciones gubernamentales y no gubernamentales importantes.

 

Esto, a su vez ha cambiado el concepto de Defensa Civil en actuaciones después de un desastre, hacia un panorama global de la reducción de los desastres, haciendo que las ONGs y otras organizaciones civiles colaboren con los órganos de defensa civil de los estados, apoyándolos, debido a su mayor conocimiento técnico y científico para la prevención y mitigación de los desastres naturales.

 

Instituciones como el Sistema Nacional de Protección Civil de México (SINAPROC), creado después del terremoto de 1985, y su homóloga de Panamá, representan sistemas de protección civil que han sustituído a las oficinas de defensa civil, dedicándose no solo a la respuesta ante los desastres sino a la formulación de políticas para las comunidades y sus instituciones a todo nivel. De esta forma, estas entidades motivan a las comunidades a protegerse ellas mismas de las amenazas naturales y de las provocadas por el hombre, mediante el conocimiento de los riesgos y la organización para la preparación, prevención y mitigación de desastres.

 

Las ONGs y otras organizaciones civiles particulares han fomentado el desarrollo de actividades preparativas que han conducido a la ejecución de proyectos especializados, en los cuales se busca solventar las necesidades con la tecnología, la participación local, la autogestión y el carácter mutisectorial. Estas iniciativas se estan desarrollando en las siguientes áreas:

 

-         Educación básica

-         Medios de comunicación

-         Sistema de alerta temprana

-         Aprovisionamiento de agua y saneamiento

-         Manejo de suministros de socorro (SUMA)

-         Preparativos hospitalarios

 

Los niños son especialmente vulnerables a los desastres, las ONGs han fomentado programas para entrenar a los niños a protegerse en caso de que ocurra un desastre y paralelamente ellos se convierten en diseminadores de una cultura de preparación ante las catástrofes. Una de las grandes ventajas de un programa escolar sobre desastres es que no se requiere de grandes inversiones iniciales en tiempo y dinero, puesto que se desarrolla integrado a los planes de estudio.

 

La UNESCO, simultáneamente con los Ministerios de Educación y Organizaciones de Emergencia, ONG nacionales, como FUNDAPRIS en Venezuela e internacionales como Compañeros de las Américas en Ecuador y América Central, han ayudado a los Ministerios de Educación a desarrollar programas de preparación para desastres en muchas escuelas.

 

El uso de programas de educación escolar como instrumentos del cambio permitirá formar a una nueva generación de lideres, científicos, trabajadores de la salud y maestros que estarán mejor preparados para enfrentar los desastres futuros.

 

En el aspecto financiero las ONGs, cumplen una gran labor en la  organización, asesoramiento y supervisión de créditos para damnificados, por ejemplo, en Perú, por los problemas derivados del fenómeno EL NIÑO, se concedieron una serie de financiamientos para aliviar los daños causados a diversas empresas pesqueras, agrícolas e industriales, los órganos de financiamiento recomendaron que la ayuda empezaría con la creación de una serie de ONGs que gestionaran y supervisaran la ejecución de los créditos, por lo menos 60 mil socios se inscribieron en cooperativas que podrán financiar proyectos de reactivación de microempresas.

 

Este caso, no es un hecho aislado, en los cambios que estan ocurriendo en el mundo, donde cada día la sociedad civil y las ONGs van ocupando mayor espacio por su aporte y vinculaciones directas con las comunidades. El BID en su política de modernización del Estado, ha elaborado proyectos para el fortalecimiento de la sociedad civil y las ONGs, bajo el axioma de que no hay Estado eficiente con una sociedad civil débil.

 

La fortaleza de la sociedad civil es condición para la efectiva vigencia de la democracia y para alcanzar un desarrollo sustentable y equitativo, otorgándole una mayor participación cívica y promoviendo su mayor participación de interés social en aspectos complementarios de educación, salud, cultura, nutrición, infraestructura, atención a niños en situación de riesgo, a mujeres y otros sectores especialmente vulnerables. Así mismo El BID promueve el establecimiento de mecanismos de apoyo financiero y técnico para aquellas organizaciones intermedias, entre ellas las ONGs, que contribuyen la inserción económica de los sectores más vulnerables de la sociedad.

 

 

Factibilidad de Reglamentar en Cada Estado las Actuaciones de las Organizaciones No Gubernamentales

.

Cuando ocurre un desastre natural, al sitio concurre una serie de agrupaciones,  asociaciones, instituciones u organizaciones,  entre ellas las no gubernamentales, que cuentan con el personal, conocimientos, experiencia y equipo necesarios, y prestan sus servicios en acciones de protección civil de manera altruista y comprometida, con el fin de explicar el contenido del presente capitulo, los denominaremos Voluntarios. Estos grupos pueden ser de carácter nacional o internacional.

 

Cada Estado debiera promover lineamientos legislativos para la inducción y conducción de las labores de protección civil, que desarrollan los grupos de voluntarios, a fin de lograr la participación de los diferentes sectores y elementos  de la sociedad. Entendiéndose la Protección Civil como el conjunto de disposiciones, medidas y acciones destinadas a la prevención, auxilio y recuperación de la población ante la eventualidad de un desastre.

 

En el caso de los grupos voluntarios municipales, estatales, regionales y nacionales, existen algunas normativas que regularizan sus acciones a través  de leyes, como es el caso de México, con su novísima Ley General de Protección Civil, que establece la obligación que tienen estas agrupaciones, de carácter nacional a tener un registro ante la instancia correspondiente y cumplir con los requisitos y formalidades que establecen su normativa.

 

En esta misma Ley, se le establecen los siguientes derechos y obligaciones:

 

1.      Disponer del reconocimiento oficial una vez obtenido su registro, y que este se haya publicado en el Diario Oficial de la Federación.

2.      Considerar a sus programas de capacitación y adiestramiento como parte del Programa Nacional de Protección Civil.

3.      Recibir cuando proceda en los términos de las disposiciones aplicables, reconocimiento por acciones realizadas en beneficios de la población.

4.      Contar con el directorio de sus miembros.

5.      Cooperar en la difusión de programas y planes de protección civil.

6.      Comunicar a las autoridades de protección civil la presencia de una situacion de probable o inminente riesgo.

7.      Coordinarse bajo el mando de las autoridades en caso de un riesgo, emergencia o desastre.

8.      Abstenerse de solicitar o recibir contraprestación alguna, de las personas a quienes hayan prestado su ayuda, en situaciones de riesgo, emergencia o desastre.

9.      Refrendar anualmente su registro, mediante la renovación de los requisitos establecidos en la normativa correspondiente.

10. Participar en todas aquellas actividades del Programa Nacional que estén en posibilidad de realizar.

 

El ejemplo anterior, constituye un modelo bastante aceptado de factibilidad de controlar las actuaciones de las ONGs, pero solo en determinadas actividades relacionadas con los desastres naturales, ya que ellas cumplen otras a través del contacto con las comunidades, estas actividades son dificiles de controlar, porque se entremezclan con la vivencia diaria de las personas, siendo este el motivo que le dado mayor vigencia  y fortalecimiento en la sociedad civil. Como también es difícil verificar los roles exactos que cumplen algunas ONGs de carácter nacional e internacional   como organismos supervisores de entes como el Banco Mundial, el BID, ONU, UNESCO, Amnistía Internacional, OEA, etc., obviamente en caso de desastres naturales.

 

En cuanto a las ONGs internacionales, sus actuaciones se encuentran coordinadas por una serie de regulaciones tendente al fortalecimiento de la asistencia humanitaria de emergencia, en las Directrices para la Utilización de Recursos Civiles y Militares en Operaciones de Socorro en Caso de Catástrofes, aprobada por la ONU, en la sesión plenaria del 19 de diciembre de 1991, que forma parte del Capítulo III: “LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS Y LAS POLITICAS DE ASISTENCIA HUMANITARIA A LAS VICTIMAS DE LOS DESASTRES NATURALES”.

 

Estas Directrices tienen como base, la exposición de la resolución 46/182 aprobada en 1991, donde se contemplaron los principios básicos de la asistencia humanitaria que han de prestar la Organización y sus Estados Miembros, y las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales, recomendando medidas concretas para garantizar una reacción inmediata y coordinada a crisis importantes y emergencias complejas, así como en catástrofes naturales y tecnológicas.

 

Las Directrices establecen:

 

1.      Principios rectores a los estados, organizaciones y otros entes.

2.      Exhortación a la comunidad internacional, especialmente a los países en vías desarrollo a aumentar su capacidad de prevención y mitigación de desastres.

3.      Preparación para un alerta temprana en caso de desastres naturales.

4.      Capacidad de contingencia, mecanismo de financiación.

5.      Coordinación, cooperación y liderazgo de las ONU, a fin de lograr una mejor preparación para casos de desastres y otras situaciones de emergencia, así como la coordinación de una acción rápida y coherente.

 

Los organismos internacionales y los estados no tienen normas de regulación sobre las ONGs, inscritas en Ginebra, solo se establecen directrices generales para actuaciones. Pero, algunas ONGs a parte de que pregonan y anteponen la ética, como elemento filosófico en sus actuaciones, han instituído sus propios  Código de Conducta con el propósito de mantener su característica de autonomía y  preservar sus formas de comportamiento, elementos que le han servido para proyectar su imagen en base a los resultados obtenidos. En el Capítulo II del presente trabajo de investigacion, se hace referencia  al Código de Conducta de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, el cual por su contenido pudiese ser aplicado a cualquier ONGs de carácter nacional o internacional, obviamente solo, obedeciendo a principios éticos.


 

CAPITULO V

 

SUMA GERENCIA EN CRISIS UNA ALTERNATIVA PARA EL MANEJO DE SITUACIONES DE EMERGENCIA

 

Después de la ocurrencia de un desastre natural son muchos las organizaciones que actúan, tanto gubernamentales como no gubernamentales, así mismo, son masiva las donaciones que se reciben, generalmente asfixia a las autoridades nacionales, causando problemas logísticos y administrativos. Ya sean suministros nacionales o extranjeros, y en oportunidades su mayoría, no han sido solicitados o bien están constituído por productos inadecuados para atender necesidades.

 

Ante estos inconvenientes El Sistema de Manejo de Suministros Humanitarios (SUMA), ha sido utilizado en varios desastres ocurridos en América Latina y el Caribe.

 

SUMA se inició con el apoyo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el Gobierno de Holanda y la Cruz Roja Colombiana. Es una herramienta para el manejo de la información y dentro de sus funciones se destacan:

 

1.      Ayudan a los gobiernos a asegurar la eficiencia.

2.      Proporcionan transparencia en el recibo y distribución de la asistencia en suministros.

3.      Manejo de información.

4.      Consolidan en una base de datos toda la información sobre los artículos recibidos.

5.      Provee información instantánea sobre el flujo de donaciones.

6.      Promueve y facilita la preparación de reportes y el intercambio de información

7.      Permiten a las autoridades nacionales proveer la información requerida por los donantes y las agencias humanitarias para brindar asistencia más apropiada y adecuada a las necesidades.

Debido a la demanda y el impulso de la mayoría de países usuarios, el ámbito de acción de SUMA se ha extendido del manejo de suministros médicos y de salud, hasta el manejo de suministros humanitarios.

 

SUMA ha logrado sistematizar el caótico proceso de integrar el esfuerzo físico con las donaciones, determinando urgencias y prioridades.

 

Constituye en la actualidad una herramienta estándar aceptada entre los países de América Latina y el Caribe, para manejar los suministros de emergencia. Entrena personal local, quienes por medio de una variedad de materiales incluyendo un programa informativo muy flexible y fácil de usar, asegura que los suministros sean clasificados, inventariados y separados por prioridad en los sitios de ingreso, sean estos puertos, aeropuertos, fronteras terrestres o sitios de recolección de donaciones.

 

SUMA promueve la autosuficiencia asegurando que los países puedan manejar la asistencia humanitaria con sus propios recursos.

 

Se había considerado que el manejo de suministros se inicia días después de la ocurrencia del desastre, cuando las actividades de búsqueda, rescate y evaluación han terminado o han disminuído en importancia. Sin embargo, las comunicaciones actuales y la disponibilidad instantánea de los medios de transporte hacen que el arribo de suministros comience prácticamente momentos después de la catástrofe, mezclándose con las actividades de rescate y evacuación de heridos. Esto presupone una carga de trabajo mayor para los organismos nacionales, que generalmente colapsan al no poder abastecer todas las actividades y demandas, en esto SUMA contribuye de una manera sencilla y eficiente a la administración de los suministros.

 

Los equipos nacionales de SUMA estan formados por voluntarios provenientes de las más diversas organizaciones como Instituciones de Salud, Defensa Civil o Comités de Emergencia, Fuerzas Armadas, Ministerios de Relaciones Exteriores, Aduanas, ONGs, etc.

 


  

CONCLUSIONES

 

Las ONGs comprende un grupo de organizaciones tanto nacionales como internacionales, que funcionan sin fines de lucro, su capital proviene de ayudas oficiales y donativos de entes particulares, con la misión esencial de  luchar por obtener mejoras sociales, médicas y humanitarias para las personas, su organización esta constituída separadamente del gobierno, tienen autonomía política, resistencia civil no violenta, su actuación en caso de desastres naturales esta orientado por la ética, normas para el socorro, de acuerdo a criterios de asistencia humanitaria de compasión por los males ajenos, y a reglas derivadas del derecho humanitario consuetudinario, junto con el derecho que tienen las personas al desarrollo, a la paz y al patrimonio común de las humanidad. Algunas tienen códigos de conducta.

 

Algunos medios de comunicación social, publicaciones y organismos gubernamentales en oportunidades no califican al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja como ONGs. Al respecto, en documento de fecha 15 de septiembre de 1995, Anexo IV, relativo al Código de Conducta de estas organizaciones se establecen las siguientes definiciones: i) ONG: Las siglas ONG (Organizaciones No Gubernamentales) se refieren a todas las organizaciones tanto nacionales como internacionales, constituídas separadamente del gobierno del país en el que han sido fundadas. ii) ONGH: Estas siglas se han acuñado a los fines del documento, para designar a las Organizaciones No Gubernamentales de carácter humanitario que engloban a los componentes del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, esto es, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Federación Internacional de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, y sus sociedades nacionales miembros, junto con las Organizaciones No Gubernamentales conforme se definieron anteriormente. iii) OIG: Organizaciones Intergubernamentales, se designan así las organizaciones constituídas por dos o más gobiernos. Engloban todas las organizaciones del Sistema de las Naciones Unidas y las Organizaciones Zonales.

 

Los desastres naturales tienen tres tipos de repercusiones económicas: efectos directos sobre las propiedades; efectos indirectos causados por pérdidas en la producción económica y en los servicios, y efectos secundarios que se manifiestan después del desastre, como la reducción del ingreso nacional, el aumento de la inflación, los problemas de comercio exterior, el incremento del gasto público con el consecuente aumento en el déficit fiscal, y la disminución de las reservas monetarias.

 

Las actividades de las ONGs permiten los contactos y acuerdos tras fronterizos contribuyendo con los gobiernos, actúan en las diferentes fases de los procesos que conlleva el desarrollo de un desastre natural, cumplen labores de investigación técnica y científica, documentan problemas, presentan propuestas alternativas, interviniendo directamente para exponer las agresiones contra el medio ambiente, difunden información para generar conciencia en la sociedad y en los gobiernos latinoamericanos.

 

Las ONGs se han constituído en elementos muy importantes en la solución de problemas, contribuyendo con las organizaciones mundiales, internacionales, regionales y estatales. Se originaron y se establecieron por “vacíos” que han dejado los entes gubernamentales, tomando roles que han fortalecido la sociedad civil,  contribuyendo a diversificar funciones y coadyuvando a la descentralización.

 

La experiencia que las ONGs han dejado en América Latina y el Caribe por su intervención en los desastres naturales ha permitido obtener una serie de  conocimientos, que han convertidos las operaciones en elementos más manejables, permitiendo que las operaciones tanto en tiempos normales, como en situaciones de emergencia no sean responsabilidad exclusiva de los militares, defensa civil o de ellas. Las ONGs han contribuido a la formación de nuevos conceptos de Protección y Defensa Civil, a través de la implementacion de los llamados “comités locales”, y a la independencia a una estructura centralizada.

 

Estas experiencias de las ONGs en América Latina permitieron determinar que además de la planificación de los organismos de socorro, en la fase de movilización y operaciones se requería de la organización y la participación de todas las instituciones inherentes al problema y la capacitación del recurso humano, incorporando al proceso a sectores como: el hospitalario, educacional, bancos de sangre, entidades crediticias internacionales, aeropuertos y organismos privados. En algunos países latinoamericanos influyeron para que se mejoraran sus planes de emergencia, iniciándose un intercambio de información entre algunos países, mediante reuniones impulsadas por las ONGs  y los sectores de salud, uno de los logros fue el desarrollo de pautas para la asistencia internacional en caso de desastre bajo las directrices de la OEA y se fortaleció con la inclusión de los Ministerios de Relaciones Exteriores para la planificación  de los preparativos y ejecución de las operaciones.

 

La ONU a través de sus directrices ha cambiado el concepto de defensa civil en actuaciones después de un desastre, hacia un panorama global de la reducción de los desastres, haciendo que las ONGs y otras organizaciones civiles colaboren con los órganos de defensa civil de los estados, apoyándolos, debido a sus experiencias y conocimientos derivados de sus actuaciones en otro de tipo de catástrofe, las originadas por los conflictos bélicos.

 

La OEA, mediante programas de cooperación técnica contribuye en la disminución de los efectos causados por el cambio global del clima y los desastres naturales. Así mismo, los distintos convenios económicos suscritos por los países latinoamericanos miembros de la OEA, aunque representa una pequeña porción del comercio exterior de la región, y la recesión en el ámbito mundial ha repercutido en el intercambio intrarregional, han contribuido a una integración relevante en caso de desastres naturales, por la cercanía cultural y porque, en el contexto de estos desastres, los países americanos comparten patrones similares de amenazas y vulnerabilidades. Los convenios han coadyuvado a un acercamiento entre los países.

 

El BID financia proyectos para fomentar el desarrollo económico y social en América Latina, con el fin de disminuir vulnerabilidades. Aunque su financiamiento no ha llegado por ahora, a los sectores más vulnerables de la sociedad, su política a largo plazo tiene como objetivos: fortalecimiento de la sociedad civil, reducción de la pobreza y mejoramiento ambiental. En estos planes y ejecuciones del BID, las ONGs contribuyen a determinar las prioridades para el financiamiento de los proyectos, su factibilidad, una mayor participación de la Sociedad Civil en la toma de decisiones de las comunidades, y lo más importante a un seguimiento y vigilancia en la ejecución de los prestamos otorgados a los Estados.

 

Los Estados para el control de las ONGs de carácter regional, pudieran promover legislaciones que permitan una mejor coordinación de las labores de protección civil que desarrollan los grupos de voluntarios, entre ellos, las ONGs, pero respetando sus características esenciales, que le han dado vigencia y renombre internacional. Las actuaciones de las ONGs internacionales en caso de desastres se encuentran orientadas por las “Directrices para la Utilización de Recursos Civiles y Militares en Operaciones de Socorro en Caso de Catástrofes”, aprobadas por la ONU en la sesión plenaria del 19 de diciembre de 1991.

 

SUMA constituye un mecanismo muy importante de coordinación entre los diferentes entes y organismos, tanto gubernamentales como no gubernamentales, que actuan en la distribución de los suministros después de un desastre natural. Su utilización ha dejado un aporte efectivo en la administración de dicho suministro.


 

RECOMENDACIONES

 

 

Cuando se tratare de asistencia a las víctimas de los Desastres Naturales, debería de hablarse de: El derecho que tienen las víctimas de los desastres naturales, no de ayuda. A más de cincuenta años de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre, deberían proclamarse nuevos derechos humanos, entre ellos, el derecho de las víctimas de los desastres naturales, para que recibiesen un trato similar al de las víctimas de los conflictos armados. Que se le de asistencia a las víctimas de las catástrofes naturales por normativa de Derecho Internacional.

 

Las Fuerzas Armadas y Policiales de cada país americano, deben recibir un adecuado adiestramiento que le permita cumplir funciones efectivas en caso de desastres naturales.

 

Los desastres naturales continuarán azotando al mundo, por ello el Colegio Interamericano de la Defensa, debe promover su conocimiento y estudio.


REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 

1.      Oficina de Coordinación de Asuntos Hemisféricos de las Naciones Unidas, UN ICRC, Seek $ Million for Afghan Air Drop, reutters, 12 de febrero de 1998.

2.      Politics of the Affghan Eartquake, The Economist, 14 de marzo de 1998, p. 30.

3.      Agenda for Development, documento de la ONU A/AC.250, 1996, Párrafo 157. Por ejemplo, en 1992, El Servicio de Mitigación de Desastres del Departamento de Asuntos humanitarios de la ONU coordino la asistencia internacional en 45 desastres naturales,75 en 1994 y 85 en 1995.

4.      En particular, el IV Convenio de Ginebra del 12 de Agosto de 1949 relativo a la protección debida a las personas civiles en tiempo de guerra.

5.      R Mc Gregor, Hidden Holocaust, The australian, 21 de febrero de 1998.

6.      Koreans Agree on Food Aid to the North, The Washington Post, 27 de mayo de 1997.

7.      North Korea Offers Dialogue in Rare Ouverture, The Washington Post, 20 de febrero de 1998, p.1.

8.      When the World Shook, The Economist, 30 de junio de 1990, p.45.

9.      The Politics of Humanitarism, Time, 9 de julio de 1990, p. 36.

10. Death in the Afternoon: Iran’s Earthquake, The Economist, 8 de marzo de 1997.

11. Véase el proyecto de convenio de la ONU para facilitar la asistencia de urgencia, art. 1 inciso. 1c), Doc. De la ONU A/39/267/Add.2, 1984. Véase también Strenghtheninig the coordination Of. humanitarian emergengy assistence Of. The of the UN, resolución 46/182 de la Asamblea General de la ONU del 19 de diciembre de 1991.

12. RICR, nro.145, marzo de 1998, pp.173-192.

13. Update nro. 98/02 on ICRC activities for victims of the earthquake in Afghanistan 17 de febrero de 1998.

14. Update nro. 98/03 on ICRC activities for victims of the earthquake in Afghanistan 25 de febrero de 1998. http://www.reliefweb.int.

15. Update nro. 98/04 on ICRC activities in Afghanistan 03 de marzo de 1998. http://www.reliefweb.int.

16. Earthquake in Hebei Province, Situation Report nro. 1, 16 de marzo de 1998, . http://www.reliefweb.int.

17. China: Earthquake in Hebei Province, Situacion Report nro. 2, 3 de febrero de 1998, http://www.reliefweb.int.

18. P. Alston, A third generation of solidarity rights: Progressive development or obfuscation of international human rights law, Netherlands International Law Review, numero 29, 1982, pp. 307, 309; P. Alston, Conjuring up new human rights: A proposal for quality control, American Journal of International Law, numero 78, 1984, p. 607; R. Bilder, Rethinking international human rights; Some basic question, Wisconsin Law Review, 1969, p. 175; Dissenting Opinion of Luis Demetrio Tinoco Castro, Resolucion numero 23/81, causa 2141 (Estados Unidos), 5 de marzo de 1981, Annual Report of the Inter-American Commission on Human Rights 1980-1981, doc. OEA.ser.L/V/11.54, doc. 9, 1981, p. 54.

19. Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 10 de diciembre de 1948.

20. P. Alston, op. Cit., 1982, (nota 22), p. 308; S. Marks, Emerging human rights: A new generation for the 1980s?, Rutgers Law Review, numero 33, 1981, pp. 435, 449; K. Vasak, For the third generation of human rights: The rights of solidarity, discurso de apertura de la Decima Session de Estudio del Instituto Internacional de Derechos Humanos, Estrasburgo, julio de 1979.

21. RICR, nro. 133, enero-febrero de 1996, pp. 128-141, p. 130.

22. Artículo 38, párrafo 1b del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia; North Sea Continental Shelf Cases, Informe de la CIJ, 1969,p. 43, párrafo 74.

23. Gunning, Modernization customary international law: The challenge of human rights, Virginia Journal of International Law, numero 31, 1991, pp.212, 221-222; F. Bugnion, Red Cross Law, RICR, numero 308, septiembre-octubre de 1995, pp. 491, 508-518.

24. Enciclopedia Microsoft Encarta 2000. 1993-1999. Microsoft Corporation.

25. Carta de la Organización de los Estados Americanos. Suscrita en Bogota en 1948 y reformada por el Protocolo de Buenos Aires en 1967, por el Protocolo de Cartagena de Indias de 1985, por el Protocolo de Washington en 1992, y por el Protocolo de Managua en 1993. En vigor desde el 25 de septiembre de 1997.

26. Directrices para la utilización de Recursos Civiles y Militares en Operaciones de Socorro en Casos de Catastrofes, Departamento de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas, Proyecto DPR 213/3 MCDA, mayo 1994.

27. Sistema de Manejo de Suministros Humanitarios (SUMA), Organización Panamericana de la Salud, Oficina Regional de las Americas para la Organización Mundial de la Salud. http://www.disaster.info.desastres.net/SUMA/.

28. Directiva 3.7 -Monografias-, Colegio Interamericano de Defensa, septiembre del 2000.

29. Manual de Elaboración de Tesis, Consejo Nacional para la Enseñanza e Investigación en Psicología. Berenice Ibáñez Brambilia, editorial Trillas, México, 1992.

 


ANEXO

 

Fortalecimiento de la Coordinación de la Asistencia Humanitaria de Emergencia del Sistema de las Naciones Unidas

 

 

La Asamblea General

 

Recordando su resolución 2816 (XXVI), del 14 de diciembre de 1971, y resoluciones y decisiones posteriores relativas a la asistencia humanitaria, incluida su resolución 45/100, de diciembre de 1990,

 

Recordando también su resolución 44/236, del 22 de diciembre de 1989, en cuyo anexo figura al Marco Internacional de Acción para el Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales.

 

Profundamente preocupada por los sufrimientos de las víctimas de desastres naturales y situaciones de emergencia, las pérdidas de vidas humanas, las corrientes de refugiados, los desplazamientos en masa de personas y la destrucción de bienes materiales.

 

Consciente de la necesidad de reforzar y hacer más eficaces los esfuerzos colectivos de la comunidad internacional, y especialmente del sistema de las naciones unidas, en la prestación de asistencia humanitaria.

 

Tomando nota con satisfacción del informe del Secretario General sobre el exámen de la capacidad, la experiencia y los mecanismos de coordinación del sistema de las Naciones Unidas en materia de asistencia humanitaria, aprueba:

 

1.      El texto que figura en el anexo de la presente resolución sobre el fortalecimiento de la  de la coordinación de la  asistencia  humanitaria  de  emergencia   del  sistema  de  las Naciones Unidas.

2.      Pide al Secretario General que le informe en su cuadragésimo séptimo periodo de sesiones sobre el cumplimiento de la presente resolución.

 

 

Principios Rectores de la Asistencia Humanitaria

 

1.      La asistencia humanitaria reviste importancia fundamental para las víctimas de desastres naturales y otras emergencias.

2.      La asistencia humanitaria deberá proporcionarse de conformidad con los principios de humanidad, neutralidad e imparcialidad.

3.      Deberán respetarse la soberanía, la integridad territorial y la unidad nacional de los Estados, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas. En este contexto la asistencia humanitaria deberá proporcionarse con el consentimiento del país afectado y, en principio, sobre la base de una petición del afectado.

4.      Cada Estado tiene la responsabilidad primordial y principal de ocuparse de las víctimas de desastres naturales y otras emergencias que se produzcan en su territorio. Por lo tanto, corresponde al Estado afectado el papel principal en al iniciación, organización, coordinación y prestación de asistencia humanitaria dentro de su territorio.

5.      La magnitud y la duración de muchas emergencias pueden rebasar la capacidad de reacción de muchos países afectados. Por consiguiente, es sumamente importante la cooperación internacional para enfrentar las situaciones de emergencia y fortalecer la capacidad de reacción de los países afectados. Esa cooperación debería proporcionarse de conformidad con el derecho internacional y las leyes nacionales. Las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales que actúan de manera imparcial y con fines estrictamente humanitarios deberían seguir aportando su importante contribución a la tarea de complementar los esfuerzos de los países.

6.      Se exhorta a los Estados cuyas poblaciones necesiten asistencia humanitaria a que faciliten la prestación por esas organizaciones de asistencia humanitaria, especialmente el suministro de alimentos, medicamentos, techo y atención medica, para lo cual es indispensable el acceso a las víctimas.

7.      Se insta a los Estados situados cerca de las zonas de emergencia a que participen estrechamente en los esfuerzos internacionales de cooperación con los países afectados a fin de facilitar, en la medida de lo posible, el tránsito de la asistencia humanitaria.

8.      Se debería tratar especialmente de que los gobiernos afectados y la comunidad internacional adoptaran medidas de prevención y preparación en relación con los desastres.

9.      Hay una clara relación entre emergencia, rehabilitación y desarrollo. A fin de lograr una transición sin tropiezos del socorro a la rehabilitación y el desarrollo, la asistencia de emergencia debería prestarse de manera tal que apoyara la recuperación y el desarrollo a largo plazo. De esta manera, las medidas de emergencia deberían considerarse un paso hacia el desarrollo a largo plazo.

10. El crecimiento económico y el desarrollo sostenible son imprescindibles para la prevención y la preparación en relación con los desastres naturales y otras emergencias. Muchas emergencias reflejan las crisis subyacentes de desarrollo que enfrentan los países en desarrollo. Por consiguiente, la asistencia humanitaria debería ir acompañada de una renovación de la adhesión al crecimiento económico y al desarrollo sostenible de los países en desarrollo. En ese contexto, se deberán facilitar recursos suficientes para que esos países puedan enfrentar sus problemas de desarrollo.

11. Las contribuciones a los fines de la asistencia humanitaria deberían hacerse de manera tal que no fueran en detrimento de los recursos disponibles con miras a la cooperación internacional para el desarrollo.

12. Las Naciones Unidas tienen un papel central y singular que desempeñar en la tarea de proporcionar liderazgo y coordinar los esfuerzos de la comunidad internacional en apoyo de los países afectados. Las Naciones Unidas deben asegurar la prestación rápida y sin tropiezos de la asistencia de socorro, respetando plenamente los principios antes mencionados y teniendo presente las resoluciones pertinentes de la Asamblea General, incluídas las resoluciones 2816 (XXVI), de 14 de diciembre de 1971, y de 45/100, de 14 de diciembre de 1990. El sistema de las Naciones Unidas debe adaptarse y fortalecerse para resolver los problemas presentes y futuros en forma coherente y eficaz. Deben proporcionarse al sistema de las Naciones Unidas recursos para las necesidades futuras. La insuficiencia de tales recursos ha constituído una de las mayores trabas para la reacción eficaz de las Naciones Unidas frente a las emergencias.


 

Prevención

 

La comunidad internacional debería ayudar en medida apropiada a los países en desarrollo a aumentar su capacidad de prevención y mitigación de desastres, tanto en el plano nacional como en el regional, por ejemplo, con la formulación y al mejoramiento de programas integrados al respecto.

 

1.      A fin de reducir las consecuencias de las desastres naturales, debería aumentar la conciencia de la necesidad de establecer estrategias para su mitigación, especialmente en los países propensos a desastres. Deberían haber  un mayor  intercambio y difusión de la información técnica, tanto actual como nueva, relativa a la evaluación, el pronóstico y la mitigación de desastres. De conformidad con el llamamiento hecho en el programa del Decenio Internacional para la Prevención de los Desastres Naturales, deberían intensificarse los esfuerzos tendentes a elaborar medidas de prevención y mitigación de desastres naturales y situación de emergencia semejantes mediante programas de asistencia técnicas y modalidades de acceso favorable a la tecnología necesaria y de transferencia de esta.

2.      Deberían fortalecer y ampliarse el programa de capacitación en materia de gestión de las actividades de socorro en casos de desastres iniciado por la oficina de Coordinados de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

3.      Deberían dotarse de recursos suficientes y fácilmente disponibles a las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas que participan en el financiamiento y las prestación de asistencia para la prevención de situaciones de emergencia.

4.      Se insta a la comunidad internacional a que proporcione el apoyo y los recursos necesarios a los programas y las actividades destinados a promover las metas y los objetivos del Decenio.

 

           

Preparación

 

El socorro internacional debería completar las medidas nacionales encaminadas a aumentar la capacidad de los países en desarrollo para mitigar los efectos de desastres naturales de manera rápida y efectiva y para hacer frente con eficiencia a todas las situaciones de emergencia. Las Naciones Unidas deberían aumentar su asistencia a los países en desarrollo para mejorar la capacidad de reacción de estos frente a desastres en el plano nacional o regional, según proceda.

 

 

Alerta Temprana

 

1.      Sobre la base de los mandatos actuales y utilizando los acuerdos de vigilancia existentes en el sistema, las Naciones Unidas deberían intensificar sus esfuerzos, partiendo de la actual capacidad de las organizaciones y entidades pertinentes del sistema, con el fin de reunir, analizar y difundir de manera sistemática la informacion procedente de la alerta temprana de desastres naturales y otras situaciones de emergencia. En ese contexto, las Naciones Unidas deberían examinar la posibilidad de utilizar en la medida apropiada la capacidad de alerta temprana de los gobiernos, las organizaciones intergubernamentales y las organizaciones no gubernamentales.

2.      La información procedente de la alerta temprana debería facilitarse en forma irrestricta y oportuna a todos los gobiernos y autoridades interesados, en particular de los países afectados o propensos a desastres. Debería fortalecerse la capacidad de los países propensos a desastres de recibir, utilizar y difundir esta informacion. A ese respecto, se insta a la comunidad internacional a que preste asistencia a esos países, cuando lo soliciten, para establecer y mejorar sus sistemas nacionales de alerta temprana.

 

 

Capacidad Contingente

 

Mecanismos de Financiación Contingente

 

Las organizaciones y entidades del sistema de las Naciones Unidas deberían seguir atendiendo a las peticiones de asistencia de emergencia en el marco de sus respectivos mandatos. Los órganos rectores de esas organizaciones y entidades deberían estudiar la posibilidad de adoptar medidas de dotación de reservas y otras medidas  de financiación contingente, para reforzar aun más su capacidad operacional y reaccionar de manera rápida y coordinada ante las situaciones de emergencia.

 

Además, es necesario un mecanismo central de financiación complementaria a fin de asegurar el suministro de recursos suficientes para su utilización en la fase inicial de las situaciones de emergencia que requieran una reacción en el ámbito de todo el  sistema.

 

A tal efecto, el Secretario General debería establecer un fondo renovable central dependiente de su autoridad como mecanismo de liquidez para garantizar la reacción rápida y coordinada de las organizaciones del sistema.

 

La cuantía inicial de dicho fondo debería ser de 50 millones de dólares de los Estados Unidos de Norteamérica. El fondo se financiara mediante contribuciones voluntarias. Con tal fin deberían celebrarse consultas entre posibles donantes. Para alcanzar esa meta, el Secretario General debería hacer un llamado a los posibles donantes y convocarlos a una reunión en el primer trimestre de 1992 a fin de obtener contribuciones al fondo en forma segura, amplia y suplementaria.

 

Los adelantos de recursos a las organizaciones operacionales del sistema deberían hacerse en la inteligencia de que esas organizaciones reembolsarían en primer lugar al fondo con el producto de las contribuciones voluntarias recibidas en respuesta a los llamamientos unificados.

 

Finalmente, el funcionamiento del fondo debería examinarse después de dos años.

 

 

 Otras Medidas para Asegurar una Capacidad de Reacción Rápida

 

1.      Partiendo de la capacidad actual de las organizaciones pertinentes, las Naciones Unidas deberían establecer un registro central de todo el personal especializado y los grupos de especialistas técnicos, así como de los suministros, el equipo y los servicios de socorro  disponibles en el sistema de las Naciones Unidas y que pudieran obtenerse de los gobiernos y las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales en respuesta a solicitudes efectuadas por las Naciones Unidas en breve plazo.

2.      Las Naciones Unidas deberían seguir haciendo los arreglos apropiados con los gobiernos interesados, las Organizaciones Intergubernamentales y las  Organizaciones No Gubernamentales para que la Organización tenga un acceso más rápido, en caso necesario, a la capacidad de socorro de emergencia de esos gobiernos y organizaciones, con inclusión de reservas de alimentos, existencia de personal de emergencia y apoyo logístico. Se pide al Secretario General que en su informe anual a la Asamblea General, de cuenta de los avance logrados a ese respecto.

3.      Las Naciones Unidas deberían elaborar normas y procedimientos especiales para esos casos de emergencia a fin de que todas las organizaciones pudieran desembolsar rápidamente fondos de emergencia, proporcionar suministros y equipos de emergencia y contratar personal de emergencia.

4.      Los países propensos a desastres deberían elaborar procedimientos especiales de emergencia a fin de facilitar la obtención y el emplazamiento rápido de equipo y suministros de socorro.

5.      En los casos de emergencia que requieran una reacción coordinada, el Secretario General debería garantizar que, a la mayor brevedad y en un plazo máximo de una semana, se hiciera un llamamiento inicial unificado, preparado en consulta con el Estado afectado, a todas las organizaciones pertinentes del sistema. En el caso de situaciones de emergencia prolongadas, dicho llamamiento inicial se debería actualizar y afinar dentro de un termino de cuatro semanas, a medida que se fuera recibiendo mayor informacion.

6.      Los posibles donantes deberían adoptar las medidas necesarias para aumentar el monto y agilizar el pago de sus contribuciones, incluída la decisión de separar, a titulo de reserva, recursos financieros y de otra índole que el sistema de las Naciones Unidas pudiera utilizar rápidamente en respuesta a llamamientos unificados del Secretario General.

 

 

Coordinación, Cooperación y Liderazgo

 

Liderazgo del Secretario General

 

El liderazgo del Secretario General es decisivo y se deberá  fortalecer a fin de lograr una mejor preparación para casos de desastres y otras situaciones de emergencia, así como para coordinar una reacción rápida y coherente. Ello se podría lograr prestando apoyo coordinado a las medidas de prevención y preparación y aprovechando al máximo, entre otras cosas, un comité permanente entre organismos, llamamientos unificados, un fondo renovable central para casos de emergencias y un registro de capacidades contingentes.

 

Con tal fin, y en la inteligencia de que se dispondría de los recursos indispensables previstos en el párrafo 24, el Secretario General designaría a un funcionario de alto nivel ( el coordinador de actividades de socorro en casos de emergencia ) para desempeñar sus funciones en estrecha colaboración con el Secretario General, con acceso directo a él y con la cooperación de los organismos y las entidades pertinentes del sistema que se ocupan de la asistencia humanitaria, respetando sus mandatos y sin perjuicio de cualquier decisión que pudiera adoptar la Asamblea General respecto de la reestructuración general de la Secretaria General de las Naciones Unidas.

 

Ese funcionario de alto nivel desempeñaría a la vez  las funciones que actualmente desempeñan los representantes del Secretario General en situaciones de emergencia importantes y complejas en lo tocante a la coordinación de la reacción de las Naciones Unidas y las funciones del coordinador de las Naciones Unidas para el socorro en Casos de Desastre.

 

Ese funcionario de alto nivel, que respondería ante la Asamblea General y trabajaría bajo la dirección del Secretario General, tendría las siguientes responsabilidades:

 

1.      Atender las solicitudes de asistencia de emergencia de los Estados Miembros que requieran una reacción coordinada.

2.      Formarse una visión de conjunto de todas las situaciones de emergencia, entre otras cosas, compilando y analizando en forma sistemática la información procedente del sistema de alerta temprana, según lo previsto en el párrafo 19, con miras a coordinar y facilitar la asistencia humanitaria que el sistema de las Naciones Unidas preste en las situaciones de emergencia que requieran una reacción coordinada.

3.      Organizar, en consulta con  el  gobierno del  país afectado, una misión interinstitucional conjunta de evaluación  de  las necesidades y  preparar un  llamamiento  unificado  que  habrá de  hacer el Secretario General, al que seguirán informes periódicos sobre la situación con información procedente de todas las fuentes de  asistencia externa.

4.      Facilitar activamente, incluso mediante negociaciones, en caso necesario, el acceso de las organizaciones operacionales a las regiones afectadas por la emergencia para lograr la distribución rápida de la asistencia de emergencia mediante la obtención del consentimiento de todas las partes interesadas a través de modalidades como el establecimiento de corredores provisionales de socorro en los casos en que fuera necesario, así como días y zonas de “ tranquilidad ” y otros métodos.

5.      Administrar, en consulta con las organizaciones operacionales pertinentes, un fondo renovable central de emergencia y ayudar  a movilizar recursos.

6.      Servir de centro principal de coordinación con los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y las organizaciones intergubernamentales en lo referente a las operaciones de las Naciones Unidas de socorro en casos de emergencia y, según proceda y sea necesario, movilizar su capacidad de socorro en casos de emergencia, incluso mediante la celebración de consultas en su calidad de presidente del Comité Permanente entre organismos.

7.      Proporcionar información consolidada, incluída información procedente de la alerta temprana en casos de emergencia, a todos los gobiernos y las autoridades pertinentes, sobre todo a los países afectados propensos a ser afectados por desastres, aprovechando la capacidad de las organizaciones del sistema y otros recursos disponibles.

8.      Promover activamente, en estrecha colaboración con las organizaciones competentes, la transición sin contratiempos de las actividades de socorro a las actividades de rehabilitación y reconstrucción, a medida que se vayan eliminando gradualmente las operaciones de socorro por él dirigidas.

9.      Preparar un informe anual para el Secretario General sobre la coordinación de la asistencia humanitaria de emergencia, en el que figure información acerca del fondo renovable central de emergencia, que se presentará a la Asamblea General por conducto del Consejo Económico y Social.

 

El funcionario de alto nivel debería contar con el apoyo de una secretaria establecida sobre la base de la Oficina del Coordinador de las Naciones Unidas para el socorro en Casos de Desastres, reforzada y la fusión de las oficinas existentes que se ocupan de situaciones complejas de emergencia. Dicha secretaria se podría complementar con personal adscripto de las organizaciones pertinentes del sistema.

 

El funcionario de alto nivel desempeñaría sus funciones en estrecha colaboración con las organizaciones y entidades del sistema de las Naciones Unidas, así como con el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Liga de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, la Organización Internacional para las Migraciones y las Organizaciones no gubernamentales pertinentes. En el plano de los países, el funcionario de alto nivel mantendría estrecho contacto con los coordinadores residentes respecto de asuntos relativos a la asistencia humanitaria y los dirigiría en su labor.

 

El Secretario General debería disponer el establecimiento de mecanismos entre el funcionario de alto nivel y todas las organizaciones pertinentes y asignar las respectivas responsabilidades con miras a lograr una acción rápida y coordinada en caso de emergencia.

 



[1] Oficina de Coordinación de Asuntos Hemisféricos de las Naciones Unidas, UN ICRC, Seek $ 

   Million for Afghan Air Drop, Reutters, 12 de febrero de 1998.

[2] Politics of the affghan eartquake, The Economist, 14 de marzo de 1998, p. 30.

[3] Agenda for Development, documento de la ONU A/AC. 250, 1996, Párrafo 157. Por ejemplo, en

  1992, El Servicio  de Mitigación de Desastres del Departamento  de Asuntos  Humanitarios  de  la

  ONU Coordinó la Asistencia Internacional en 45 Desastres Naturales, 75 en 1994 y 85 en 1995.

[4] En particular, el IV Convenio de Ginebra del 12 de agosto de 1949 relativo a la protección

  debida a las personas civiles en tiempo de guerra.

[5] R Mc Gregor, Hidden holocaust, The Australian,  21 de febrero de 1998.

[6] Koreans Agree on Food Aid to the North, The Washington Post, 27 de mayo de 1997.

[7] North Korea Offers Dialogue in Rare Ouverture, The Washington Post, 20 de febrero de 1998,

   p.1.

[8] When the World Shook, The Economist, 30 de junio de 1990, p.45.

[9] The Politics of Humanitarism, Time, 9 de julio de 1990, p. 36.

[10] Death in the Afternoon: Iran’s Earthquake, The Economist, 8 de marzo de 1997.

[11] Véase el proyecto de convenio de la ONU para facilitar la asistencia  de  urgencia, art.  1  inciso.

    1c), Doc. De la ONU A/39/267/Add.2, 1984. Véase también Strenghtheninig the coordination Of.

    Humanitarian  emergengy  assistence Of.  The of  the UN,  resolución  46/182 de  la  Asamblea

    General de la ONU del 19 de diciembre de 1991.

[12] RICR, Nro.145, marzo de 1998, pp.173-192.

[13] Update Nro. 98/02 on ICRC activities for victims of the earthquake in Afghanistan, 17 de febrero

    de 1998.

[14] Update Nro. 98/03 on ICRC activities for victims of the earthquake in Afghanistán, 25 de febrero

    de 1998. http://www.reliefweb.int.

[15] Update Nro. 98/04 on ICRC activities in Afghanistan 03 de marzo de 1998.   www.reliefweb.int.

[16] Earthquake in Hebei Province, Situation Rep. Nro. 1, 16 de marzo de 1998.  www.reliefweb.int.

[17] China: Earthquake in Hebei Province, Situation Rep. Nro. 2, 3 febrero 1998. www.reliefweb.int.

[18] P. Alston, A third generation of solidarity rights: Progressive development or obfuscation of international human rights law, Netherlands International Law Review, numero 29, 1982, pp. 307, 309; P. Alston, Conjuring up new human rights: A proposal for quality control, American Journal of International Law, numero 78, 1984, p. 607; R. Bilder, Rethinking international human rights; Some basic question, Wisconsin Law Review, 1969, p. 175; Dissenting Opinion of Luis Demetrio Tinoco Castro, Resolucion numero 23/81, causa 2141 (Estados Unidos), 5 de marzo de 1981, Annual Report of the Inter-American Commission on Human Rights 1980-1981, doc. OEA.ser.L/V/11.54, doc. 9, 1981, p. 54.

[19] Preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 10 de diciembre de 1948.

[20] P. Alston, op. Cit., 1982, (nota 22), p. 308; S. Marks, Emerging human rights: A new generation for the 1980s?, Rutgers Law Review, numero 33, 1981, pp. 435, 449; K. Vasak, For the third generation of human rights: The rights of solidarity, discurso de apertura de la Decima Sesión de Estudio del Instituto Internacional de Derechos Humanos, Estrasburgo, julio de 1979.

[21] RICR, Número 133, enero-febrero de 1996, pp. 128-141, p. 130.

[22] Artículo 38, párrafo 1b del Estatuto de la Corte Internacional de Justicia; North Sea Continental Shelf Cases, Informe de la CIJ, 1969,p. 43, párrafo 74.

[23] Gunning, Modernization customary international law: The challenge of human rights, Virginia Journal of International Law, numero 31, 1991, pp.212, 221-222; F. Bugnion, Red Cross Law, RICR, numero 308, septiembre-octubre de 1995, pp. 491, 508-518.